El canciller alemán en homenaje a negro asesinado

Condena a neonazis

Berlín, ANSA

«Episodios como la muerte del ciudadano mozambiqueño aquí en Dessau debemos combatirlos juntos», dijo Schroeder. El premier añadió que «la gran mayoría de los alemanes –y aquí no existe diferencia entre este y oeste–, quiere combatir enérgicamente el racismo y la xenofobia».

Con su presencia en el acto al día siguiente de conocerse la dura sentencia contra los «skinheads», Schroeder quiso demostrar el compromiso del Estado y las instituciones en la lucha contra el extremismo de derecha y la intolerancia.

La ceremonia se realizó en la mañana local en Dessau (este).

Allí Schroeder depositó una corona de flores ante la estela (monumento conmemorativo) que se erigió en el parque ciudadano donde el 11 de junio fue agredido y asesinado, Alberto Adriano, de 39 años.

Junto al premier finlandés Paavo Lipponen, que desde ayer visita el este de Alemania, Schroeder colocó una corona de rosas amarillas bajo la estela y permaneció unos minutos en silencio ante la foto de Adriano, que murió el 14 de junio a consecuencia de los brutales golpes que recibió de sus tres asesinos.

Ayer el jefe del gobierno germano definió de «castigo adecuado» la cadena perpetua al neonazi.

La Audiencia de Halle, en el este de Alemania, condenó a Enrico Hilprecht, de 24 años, a cadena perpetua y a 9 años de cárcel para menores a los adolescentes de 16 años Christian Richter y Frank Mietbauer.

Los tres fueron hallados culpables de la muerte del mozambiqueño que residía desde hacía 12 en el país germano, estaba casado con una alemana y era padre de tres niños.

En Dessau, ciudad que ganó fama en los años veinte por ser cuna del movimiento artístico y arquitectónico del Bauhaus, Schroeder se reunió además con 500 estudiantes del Liceo Europeo local.

A ellos les dijo que los «valores comunes en Europa unida son la libertad, la democracia y la paridad de oportunidades a disposición». «Sólo quien es consciente de su propia identidad cultural es interesado y tolerante de las otras identidades culturales», afirmó el premier alemán.

En tanto, se conoció un nuevo episodio de intolerancia, esta vez en Cottbus, localidad oriental cercana a la frontera con Polonia.

Allí, la noche del martes siete neonazis con el rostro cubierto y al grito de «Heil Hitler» lanzaron dos botellas molotov contra el edificio que hospeda a la Asociación Juvenil para una Europa multiétnica y multicultural.

Ninguna persona resultó dañada en el centro que ya hace dos años fue objeto de un atentado incendiario. Para combatir la violencia xenófoba el gobierno también decidió activar hoy una línea telefónica que recibe denuncias de violencia e intolerancia extremista, mientras el semanario Stern presentó una iniciativa contra la intolerancia neonazi, a la cual ya adhirieron con donaciones industriales y exponentes financieros.

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