Corresponsal en Argentina

Fernando de la Rúa cortó por lo sano

Por Isidoro Gilbert

Antes de iniciar un largo viaje al exterior, le dio un muy claro respaldo a su vicepresidente, Carlos «Chacho» Alvarez, que se ganó el odio de lo que se conoce como la «corporación de los senadores», desde que se convirtió en fogonero de la campaña para que se esclarezcan las denuncias sobre sobornos en la cámara alta y exigió que haya claridad sobre el financiamiento de la política

El respaldo presidencial fue el final de una jornada, la del miércoles, donde la ofensiva de los peronistas, pero no ellos solo, contra Alvarez, llegó a su punto máximo cuando el titular de ese bloque, Augusto Alasino, lo acuso de pilotear un curso de acción para desestabilizar al gobierno.

Además los senadores peronistas emitieron un documento acusando, sin nombrarlo, a Alvarez de agitar el tema de la corrupción con propósitos políticos personales y estuvieron en un tris de conseguir que el papel lo firmaran algunos senadores de la Unión Cívica Radical, que es el partido socio del Frepaso en la Alianza.

Pero primero el titular del comité nacional de la UCR, Raúl Alfonsín, antes de volar a Jamaica para una reunión de la Internacional Socialista pidió a los senadores de su partido que limaran asperezas con Alvarez. Más tarde el presidente de la Nación no solamente puso a su lado al vicepresidente cuando en respuesta a los peronistas encomió a Alvarez y defendió a sus funcionarios, sino que no descartó que alguno esté comprometido con el escándalo.

La precisión presidencial «Si algún funcionario se apartó de la ética será sometido a la justicia», subrayó de la Rúa en consonancia con la melodía que entona «Chacho» Alvarez.

Los analistas consideran que los esfuerzos del bloque de senadores justicialistas por apartar como eje la investigación de las eventuales coimas, han fracasado, primero por la escasa credibilidad de su portavoz, el senador Alasino, y más tarde por la firme declaración presidencial.

Sus palabras indican que también cree que pudo haber delito, y en ese caso, un soborno tiene cobradores y pagadores.

En tanto, continúa el festival de nombres a los que se les atribuye haber cobrado o conocido el ilícito. «Clarín» ayer publica en primera plana que en su declaración ante el juez que sigue el caso, el senador Antonio Cafiero, involucró en la coima (como cobrándola u ocultando el hecho) a sus compañeros de bancada, Eduardo Bauzá, al cantautor, Ramón «Palito» Ortega y a Angel Pardo. Todos rechazaron las imputaciones. El muy influyente Bauzá calificó lo hecho por Cafiero como «una puñalada en mi espalda», posturas previsibles, pero que, tal vez, le sirvan al juez Carlos Liporaci, a que avance en la pesquisa, aunque él se declara pesimista.

Festival de nombres También negó haberse autoincriminado en el ilícito, el senador peronista, Emilio Cantarero que según la periodista de La Nación. María Fernández Villosio, le había confesado que él recibió el vil dinero.

El diario publicó el martes sus declaraciones, sin identificarlo, pero claro, por distintas pistas se sospechó de Cantarero, quien se justificó: sólo habló en un pasillo con la periodista, pero no de la cuestión del soborno.

El diario más que centenario ayer tituló: «Cantarero es el senador que admitió el soborno», apoyando a su periodista, del mismo modo que ha venido respaldando a su columnista, Joaquín Morales Solá, quien destapó la olla.

Sobre la base de esos artículos, el senador Cafiero, pidió la investigación del eventual soborno.

Cantarero anunció que denunciará a la periodista. Ella y Morales Sola han sido citados por el juez Liporaci, pero están amparados constitucionalmente con el derecho de no revelar sus fuentes.

Los senadores nacionales, en tanto, decidieron crear su propia comisión investigadora, paso discutible, dado que puede generar más sospechas, pero que respaldaron todos los legisladores.

Pero sobre todo, de la Rúa hizo saber que el Congreso debe trabajar, aprobar leyes, no aprovechar la coyuntura, para hostilizar al gobierno. Altos funcionarios del oficialismo han indicado, sin subterfugios, que de la Rúa aprobará las medidas más importantes por decretos de necesidad y urgencia.

De la Rúa inició ayer una gira por el exterior de casi dos semanas (Brasilia, México, Naciones Unidas, Canadá y China Popular), pese a las presiones de un sector de su partido que no dejara a Alvarez al frente del gobierno.

La Alianza ha superado una crisis muy severa, en lo fundamental, porque el Presidente, el vice y el titular de la UCR, pese a tener diferencias con Alvarez, la consideran el instrumento que votaron los argentinos para gobernar.

«Chacho» Alvarez superó el más poderoso de los embates en su contra y emerge como fortalecido. Veremos.

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