Romano Prodi se proclama vencedor
«Nadie puede decir que ha ganado» advirtió Berlusconi, quien aseguró que reconocería el resultado del escrutinio «sólo después de que sea verificado jurídicamente».
El jefe de gobierno intervino después de la divulgación oficial por parte del ministerio del Interior de los resultados que confirmaban la victoria de la coalición del centro-izquierda en las dos cámaras del Parlamento con 158 escaños sobre 315 en el Senado y 342 sobre 630 en el Cámara de Diputados.
Después de haber alcanzado al alba la mayoría en la Cámara de Diputados, la coalición progresista se adjudicó cuatro de los seis senadores que designan los italianos residentes en el extranjero, logrando así la mayoría necesaria en el Senado para poder gobernar.
La alianza conservadora obtuvo 156 senadores y 281 diputados.
Sin embargo, más de 83.000 boletas electorales han sido impugnadas, entre ellas 43.028 en la Cámara de Diputados y 30.833 en el Senado.
«Nuestro pedido es legítimo», afirmó Berlusconi, quien recordó que en el 2001, durante las elecciones precedentes, la diferencia entre los datos divulgados por el ministerio del Interior y las papeletas validadas por la Corte de Casación fueron de 36.000 papeletas, una cifra que podría invertir el resultado.
«No se puede excluir que el voto de los italianos en el extranjero pueda ser considerado no válido», advirtió el jefe de gobierno, quien denunció «numerosas irregularidades».
Alrededor de 4 millones de emigrantes italianos o sus descendientes con pasaporte italiano fueron autorizados a votar en todo el mundo.
Los votantes en el exterior quedaron habilitados para elegir por primera vez a causa de una reforma constitucional que les reservó 18 bancas (12 diputados y seis senadores) en el Parlamento de Italia.
Los italianos en el extranjero tenían plazo hasta el 6 de abril para votar por correo tras abrirse el proceso el 22 de marzo.
El 42% de los habilitados ejercieron su derecho a voto, por un total de 1,13 millones, según las cifras oficiales. En América del Sur el 50% votó.
Para calmar el tenso clima que reina en Italia, Berlusconi no excluyó la formación de una gran coalición, como en Alemania, para gobernar en caso de que ninguna de las dos coaliciones obtenga la victoria necesaria en las dos cámaras del Parlamento.
«En caso de mayoría divergentes en la Cámara de Diputados y en el Senado, creo que deberíamos tomar ejemplo de otros países europeos, como Alemania, para ver si no es el momento de unir fuerzas y gobernar en la concordia», comentó.
La posibilidad de formar una gran coalición fue inmediatamente rechazada por los dirigentes del mayor partido de la oposición de izquierda, Democráticos de Izquierda, que interpretan la propuesta del jefe de gobierno como un gesto de Berlusconi de aferrarse al poder.
«Creo que es una propuesta irrealizable», comentó Massimo D’Alema.
«Nos presentamos con una coalición definida y precisa y la ley electoral nos asignó un número de parlamentarios en el Parlamento para poder gobernar», declaró por su parte Prodi, quien fue insultado y tratado de «idiota útil» por Berlusconi durante toda la campaña electoral.
La nueva ley electoral, adoptada hace seis meses por Berlusconi, terminó por beneficiar a Prodi al asignarle una premio como triunfador en la Cámara de Diputados, un mecanismo diseñado por el ex ministro para las Reformas, Roberto Calderoli, quien confesó que la ley era una «marranada» destinada probablemente a debilitar los adversarios. *
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