Reaparece la discusión sobre el eventual uso de la fuerza de EEUU sobre Irán
En respuesta al creciente debate en la prensa estadounidense sobre posibles ataques militares a Irán, el Pentágono aseguró ayer que Estados Unidos proseguirá sus esfuerzos con la comunidad internacional para responder, por la vía diplomática, a las ambiciones nucleares de Teherán.
Bush y el Departamento de Estado «trabajan activamente con la comunidad internacional, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y las Naciones Unidas para solucionar diplomáticamente (el diferendo por) el preocupante programa nuclear iraní», declaró un portavoz del Pentágono a la AFP.
Sin embargo, a fines de marzo el presidente Bush aseguraba que usaría «el poder militar para proteger a nuestro aliado, Israel», y que «todo el mundo está de acuerdo en que los iraníes no deben tener el arma nuclear, ni la capacidad ni el conocimiento para producirlas».
Este debate fue reactivándose desde que dos reputados medios estadounidenses, la revista New Yorker y el diario Washington Post, publicaran en los últimos d’edas artículos sobre la opción militar y sobre lo que ésta representaría para la primera potencia mundial.
Según el New Yorker, el ejército estadounidense estudió una posible campaña de bombardeo masivo contra Irán, que incluye el uso de armas nucleares tácticas para destruir la principal unidad de producción nuclear iraní, situada en Natanz.
Por su parte el Washington Post cree que si bien no está previsto un ataque a corto plazo, los funcionarios estadounidenses lo consideran una opción posible. El diario precisa que los altos mandos utilizan esta amenaza para convencer a los iraníes de la seriedad de sus intenciones, cuando por ejemplo mencionan, entre los objetivos, el laboratorio de conversión de uranio de Ispahan.
Anthony Zinni, ex jefe del Comando Central de Estados Unidos, considera que el uso de la fuerza contra Irán tendría graves consecuencias ya que Teherán dispone de una amplia gama de represalias, desde un ataque a Israel a la interrupción del suministro de petróleo y gas.
«No hay que engañarnos y creer que lanzaremos un golpe (sobre las instalaciones nucleares) iraníes y que todo terminará», declaró ayer el general retirado en una entrevista a la cadena estadounidense CNN.
El portavoz del ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Hamid Reza Assefi, calificó de «guerra psicológica» este tipo de noticias: «Se trata de una guerra psicológica, debido a la cólera e impotencia de Estados Unidos».
Tanto el New Yorker como el Washington Post acusan profundas diferencias, dentro de la comunidad político-militar de Estados Unidos, en lo que toca al uso de la fuerza. *
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