Hoy culmina la campaña más violenta de la historia del país europeo

Elecciones de Italia marcadas por la paridad entre Berlusconi y Prodi

La primera jornada de las elecciones generales en Italia, que se concluirán hoy a las 15H00 locales (13H00 GMT), se desarrolló en calma y los dos principales candidatos al cargo de primer ministro emitieron su voto en sus colegios electorales.

Más de la mitad de los electores (66,5%) había votado a las 20H00 GMT, según el ministerio del Interior. En las anteriores legislativas, en mayo de 2001, la tasa de participación a la misma hora fue del 81,4%, pero el escrutinio se celebró en un solo día.

La mayoría de los líderes de los principales partidos italianos eligieron la mañana para votar, entre ellos el presidente de la República, Carlo Azeglio Ciampi, quien estaba acompañado por su esposa y fue recibido con aplausos en la mesa de votación del centro de Roma.

Silvio Berlusconi, de la coalición conservadora Casa de las Libertades, acudió a votar hacia la una de la tarde en el colegio Dante Alighieri, en la calle Scrosati de Milán (norte), acompañado por su madre, la señora Rosa, de 95 años.

Berlusconi aseguró que estaba «tranquilo» y después explicó a su anciana madre cómo se votaba y dónde se encontraba el símbolo de su partido Forza Italia, pese a que el voto es secreto y privado.

Por su parte, Prodi, de la Unión de centroizquierda, acudió a las urnas en Bolonia (norte) un poco más temprano con su esposa Flavia y otros familiares.

Con estos comicios se cierra la campaña más violenta de la historia de Italia, marcada por los insultos, acusaciones y promesas difíciles de cumplir.

Ninguno de los candidatos presentó programas creíbles para resolver la penosa situación económica que atraviesa el país, con una deuda pública disparada, un crecimiento estancado y un déficit en alza.

El «duelo a la italiana» se convirtió en un plebiscito a favor o en contra de Berlusconi, el hombre más rico de Italia y el único que ha conseguido completar el mandato de cinco años consecutivos en medio siglo.

Consideradas como unas elecciones «históricas» por el diario económico Il Sole 24 Ore, los comicios originaron el enfrentamiento entre estos dos viejos leones de la política que ya tienen casi 70 años y se disputan el poder desde hace una década.

«Italia está gobernada por una gerontocracia masculina», observaron varios sociólogos, quienes constatan que los dos candidatos no entusiasman a las masas y que los italianos van a votar ‘por el menos malo’.

La participación será clave para los comicios, sobre todo para Berlusconi, cuyos estrategas estiman que si se supera el 80% será el vencedor, como ocurrió en 1996 y 2001.

El resultado de tres regiones, Lazio, donde está Roma, Apulia en el sur y Lombardía, en el norte, será muy importante, porque determina el número de senadores necesario para obtener la mayoría.

En cambio, las casas de apuestas dan como probable vencedor a Prodi, el sobrio profesor de economía, líder moderado de una coalición que incluye católicos, comunistas, ex comunistas y ecologistas.

Los últimos sondeos publicados hace dos semanas confirmaban esa tendencia, pero los ataques de Berlusconi de la última semana electoral, la promesa de abolir el impuesto a la vivienda y el temor de un alza generalizada de impuestos parecen haber hecho mella en algunas franjas de la sociedad y la eventual victoria de Prodi parece menos clara.

El peso de los indecisos, con casi el 25% del electorado, es altísimo y los pronósticos incluyen hasta el temido «pareggio», empate, lo que sumergiría al país en una crisis institucional.

Las elecciones, que serán recordadas por el término «coglioni» (huevones) usado por Berlusconi contra todos sus opositores, no despertaron grandes pasiones y dejaron al electorado más bien desconcertado, lleno de incertidumbres y escepticismo.

«Voté contra Berlusconi. Estoy indignada por la manera cómo trató a la gente, de huevones. Es algo inaceptable», admitió a la AFP Ana, de 70 años, tras votar en un barrio periférico de la capital.

La desconfianza reinaba también en los ambientes cercanos a la derecha.

«Voto por Alianza Nacional y espero que su líder Gianfranco Fini obtenga más votos que Berlusconi para que sea nuestro próximo jefe de Gobierno», declaró Francesca, médica, poco antes de entrar en la mesa de votación.

Más de un millón de italianos residentes en el extranjero -el 42,07% del número total con derecho a voto- votaron en las elecciones legislativas, según datos oficiales.

Se trata de la primera vez que los italianos que residen fuera del país votan en unos comicios legislativos para elegir 12 escaños de diputados sobre un total de 630 y seis escaños de senadores sobre *

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