Emir Sader: el papel de América Latina en el mundo
EL DESTACADO intelectual brasileño Emir Sader considera que el actual cuadro político latinoamericano, con presencia de gobiernos de izquierda y progresistas en varios países, reúne las bases para la determinación de un nuevo modelo, opuesto al neoliberalismo. América Latina es hoy el mayor centro de resistencia al neoliberalismo que se diseminó por el planeta. Estos conceptos fueron vertidos el 31 de marzo en una conferencia sobre relaciones internacionales organizada por el PT en Sâo Paulo, en la sede de la Asociación de oficiales de reserva de la policía militar del estado.
Unión de gobiernos y de fuerzas políticas y sociales
En la evaluación de Sader, la llegada al poder de gobernantes de izquierda o progresistas en varios países: Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela, Chile y Bolivia, principalmente, llevó a logros significativos. Uno de ellos es el fracaso de la imposición del ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas), prevista para enero 2005. «Pero todavía tenemos enormes fragilidades.
El Mercosur avanzó poco», estimó, advirtiendo sobre el peligro de que EEUU suscriba tratados bilaterales con los distintos países y prepare el retorno al ALCA. Ello debe ser contrarrestado, a su juicio, por la búsqueda de una mayor integración en la política y en otras áreas, con especial destaque en las comunicaciones, hoy dominadas por cadenas de medios que son portavoces de los intereses norteamericanos.
Tales avances no dependen exclusivamente de los gobiernos, estima Sader, sino de la interacción entre los gobiernos, las fuerzas políticas y los movimientos sociales. Citó al MAS del presidente boliviano Evo Morales como ejemplo exitoso de acción política a partir de los movimientos sociales. Destacó la significación del Foro Social Mundial, nacido en América Latina como primer grito de alcance internacional contra el neoliberalismo; pero a la vez criticó el hecho de que se resista a la idea de la acción mancomunada de todas estas fuerzas, abarcando conjuntamente a los partidos políticos y a la diversidad de los movimientos sociales.
«No podemos quedarnos sólo en el enfrentamiento. Es preciso construir la fuerza política y social de los cambios»: tal fue su conclusión.
Previamente recordó que América Latina fue la zona predominante de los experimentos y de la diseminación del neoliberalismo en los 90. Afirmó que la elección de Fernando Henrique Cardoso en 1994 fue construida «de fuera hacia adentro», y lo mismo aconteció en otros países de la región. Pero también fue en América Latina resaltó- que ocurrieron las primeras grandes crisis del neoliberalismo, como la quiebra de las economías de México, de Brasil y de Argentina.
La esperanza de «otro mundo posible»
Sader ubicó estos hechos en el cuadro de la situación internacional después de la caída del muro de Berlín y el fin del mundo bipolar, lo que significó la victoria del campo capitalista y provocó regresiones en las acciones y en el discurso de la izquierda. «La fuerza de EEUU dijo- reside mucho más hoy en el campo ideológico, en la forma mercantil de vida, en el estilo de consumo, en las marcas, en las corporaciones. Todo eso tiene gran poder de seducción, incluso entre las capas más pobres de la población».
Por ende, cabe a los movimientos de izquierda y progresistas el debate sobre la creación de nuevos medios de convivencia, entre ellos «la construcción de fuerzas solidarias y humanistas que no sigan el modelo capitalista, que sean anticapitalistas».
Aquí inserta la afirmación de que el cuadro político latinoamericano reúne las condiciones para la creación de un nuevo modelo. «América Latina es el único lugar del mundo cuyo proyecto de integración regional tiene relativa autonomía respecto a EEUU. Aquí, EEUU está mucho más aislado», aseveró.
Sader fue categórico al afirmar que es «fundamental» reelegir al actual presidente en octubre para que el proceso de resistencia latinoamericana en busca de un modelo propio de integración regional tenga continuidad y sea perfeccionado.
La elección brasileña
Agregó que «el retorno de la dupla PSDB/PFL al gobierno significaría tener una enclave bushista pro-neoliberalismo de la que EEUU carece hoy en el continente».
En la misma instancia intervino Marco Aurelio García, asesor del presidente Lula en política internacional, quien afirmó que la política exterior brasileña debe ser vista como parte de un proyecto nacional de desarrollo e inserta en la lucha por un mundo más democrático y menos desigual; y que Brasil debe entrar ahora en un período de crecimiento acelerado, acompañado de un intenso proceso de distribución del ingreso, mantenimiento del equilibrio macroeconómico, inflación y deuda pública bajo control y profundización de la democracia. *
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