Son cientos de miles, se extienden rápidamente, y están dispuestos a todo

El Ejército de la Mara Salvatrucha

Según el gobierno salvadoreño, en el país viven unos 10.000 pandilleros. Organismos del gobierno de Estados Unidos y organizacones privadas sostienen que en su territorio hay más de 30 mil gangs con entre 750 y 850 mil miembros, entre las que se destacan las de hispanos, negros y asiáticos.

En 1992, tras la firma de la paz en El Salvador entre la guerrilla y el Ejército, el Departamento de Inmigración de Estados Unidos ordenó la deportación de miles de jóvenes salvadoreños. Ya no calificaban como asilados políticos. Así llegaron los mareros a El Salvador. La Mara Salvatrucha es sin lugar a dudas la más famosa. Hoy tiene seguidores en todos los continentes, incluso posee su página web en la internet.

La Mara Salvatrucha, conocida como MS-13, es, según los expertos policiales, la pandilla más numerosa y violenta. «Salva» es una abreviación de salvadoreña, y «trucha» es, en jerga pandillera, un calificativo para la gente lista, despierta. El «13» es el barrio del South-Center de la ciudad de Los Angeles donde nació la pandilla en los años 80, para agrupar a los salvadoreños que querían abrirse espacios que les negaban otros inmigrantes más veteranos, los mexicanos, puertorriqueños y cubanos. Estos estaban integrados, en su mayoría, en la otra gran pandilla (la M-18), que tuvo su origen en la calle 18 de la megalópolis californiana, dominada principalmente por mexicanos.

La simbología es importante. El emblemático número «13», es la treceava letra del abecedario, la «M», significa «vivir la vida loca» (marihuana y música), según el argot de los mareros.

Algunos indican que las pandillas centroamericanas toman la denominación maras de marabunta, palabra que se emplea en El Salvador para referirse a personas alborotadoras. Otros investigadores apuntan a una película estadounidense de los años 70 que trata de un grupo de hormigas, marabunta, destructoras y agresivas que invaden un pueblo y destruyen todo a su paso.

 

El gobierno del barrio

«Nosotros gobernamos el barrio sin que nadie nos diga nada. Si alguien nos dice algo, lo palmamos. Se acalambran porque somos muchos. Los jóvenes mandamos», afirmó un integrante de la famoso Mara Salvatrucha, propia de El Salvador pero hoy extendida e integrada por adolescentes en toda Centroamérica.

El profesor José Luis Rocha, de la Universidad Centroamericana de Managua, sostiene que «la reacción del pandillero en un mundo en el que él no es nadie es atacar, dominar el barrio, someter porque está sometido, demarcar un territorio porque vive en el desarraigo, asociarse a una institución que dota de identidad porque se carece de ella. El pandillero aspira a dominar en un entorno que lo excluye». La situación económica y social de exclusión es campo fértil.

La MS -13 no tiene un alto grado de organización, no hay un líder definido para todo el país, sino que hay varios lideres que en general son reconocidos por su prestigio. Los enfrentamientos entre miembros de la misma pandilla son muy comunes. Para entrar en la MS-13, el aspirante a pandillero debe ser «brincado», el brincamiento consiste en pelear con tres miembros de la pandilla, durante 13 segundos, y aguantar con valor. En caso de que el futuro pandillero sea de complexión muy fuerte, tendrá que pelear contra cinco. Lo importante es que sufra durante la pelea, para así demostrar su valor.
No es obligatorio tatuarse, pero la inmensa mayoría de los pandilleros lo están, con tatuajes alusivos a la pertenencia a la pandilla. Es la biografía de cada uno de los jóvenes. En algunos casos los tatuajes se hacen en lugares muy visibles, como la cara o la frente. Esto se debe a que el pandillero está orgulloso de su pertenencia a la clica o gang.

Se caracterizan por llevar, pañuelos en sus cabezas y usar un lenguaje cifrado de palabras y señas que sólo ellos entienden. Tienen determinados estilos y grupos musicales preferidos.

Cada clica de la Mara Salvatrucha tiene su propio territorio. Este territorio está señalizado con pintadas alusivas en las paredes, normalmente estas pintadas hacen referencia a la Mara, a la clica, a los pandilleros muertos, y en general a la estética típica que los identifica y les da un sentimiento de pertenencia. Los pandilleros se preocupan de mantener estos graffitis, evitando que los mareros rivales los ensucien o los tapen. Cuando una clica consigue que estén limpios en su barrio, se considera que es fuerte.

«La calle le enseña a uno a vivir o morir y, pues, uno tiene que aprender a rifársela», dijo un pandillero salvadoreño.

Los jóvenes mareros recuperaron formas del barrio chuco y cholo. «Eme a morir», «Hasta Morir», «Eme ese a morir»; «la MS siempre», «La MS se respeta», «La MS controla»; «La mara es mi familia», dicen sus consignas. Influyó la experiencia de los migrantes a Estados Unidos que se familiarizaron con las rutinas de vida, simbología, lenguaje, vestuario y códigos estéticos de los barrios chicanos y mexicanos, particularmente en Los Angeles, Nueva York y Washington. La M-13 fue detectada en 36 estados de Estados Unidos.

«Un mara necesita muchas cosas, como tener bajos (testículos), aprender a matar y a dar la vida por un carnal», dijo un joven, de 21 años, quien se declara orgulloso de pertenecer la M-13.

 

AK 47, M-16

La Mara Salvatrucha y otros pandillas se dedican al robo y al tráfico de drogas y armas en pequeña escala. Centroamérica después de los conflictos de los 70 y 80 tiene un gran arsenal de AK 47, M-16, pistolas automáticas, morteros y granadas en las calles. Los mareros dejaron hoy los machetes y cuchillos para convertirse en ejércitos criminales bien armados.

«Hay una hermandad dentro de la mara que en ninguna institución, en ningún partido político ni en ninguna otra parte tienen. Los demás no comen del mismo plato y nosotros sí comemos del mismo plato, nos tapamos con la misma cobija», sostuvo un pandillero guatemalteco que afirma así su pertenencia al grupo.

La presencia de pandilleros de la M-13 y de la llamada M-18 se ha detectado ya en varios estados mexicanos, por lo cual esos grupos, que antes eran marginales, representan ahora un problema de «seguridad nacional», según explican las autoridades aztecas. Los mareros salvatruchos están en muchos países, son de distintas nacionalidades y se extienden.

La policía estadounidense alertó recientemente a la mexicana de Nuevo León, señalando que en el municipio de San Nicolás, se identificaron miembros de la texana Mexican Mafia (MM, Mexikanemi, o la Emi), de la también texana Hermandad de Pistoleros Latinos (HPL, 16 / 14: letras P y L) y del Sindicato Texano. Ya no existen fronteras para estos grupos que van de un país a otro.

Los Angeles alberga a numerosas pandillas con unos 48.000 miembros, muchos de ellos afiliados a las bandas rivales de las comunidades de hispanos y de negros que habitan las áreas más pobre de esta megalópolis.

El año pasado se reportaron 487 asesinatos en esta ciudad de más de cuatro millones de habitantes, y la mitad de esta cifra está relacionada a disputas entre pandillas, según el departamento de Policía de Los Angeles.

«Ahora mismo las pandillas es una prioridad dentro del FBI, y hemos visto que para poder trabajar efectivamente las pandillas tenemos que trabajar en conjunto con todos los países de Centroamérica, donde hay una gran cantidad de pandillas», declaró el delegado del FBI para Centroamérica David G. Wattley.

Según Wattley -que tiene su sede en Panamá- el FBI ya trabaja en Guatemala, El Salvador y Honduras en virtud que tienen «una gran actividad las pandillas».

El tema de las gangs, precisó Wattley «es una prioridad» en Estados Unidos, a la vez comentó que «sino lo ataca
mos rápido y fuerte», las pandillas podrían entrar al crimen organizado y otras áreas donde podrían actuar en conjunto «contra Estados Unidos y otros países».

El diario The Washington Times, en un artículo de primera página afirmó citando a funcionarios policiales, que Adnan G. el Shukirjumah, un «jefe de células de Al Qaeda, fue visto en Honduras en reuniones con cabecillas de la Mara Salvatrucha».

El periódico afirmó que la Mara Salvatrucha está involucrada en el contrabando de «cientos de centroamericanos y sudamericanos, en su mayoría miembros de pandillas, hacia EEUU».

«Aunque están involucrados en el contrabando de inmigrantes, drogas y armas, los miembros de la Mara Salvatrucha en EEUU también han estado relacionados con asesinatos, robos, secuestros, extorsiones y violaciones», afirmó el matutino.

Los miembros de esta pandilla, según la policía, «han establecido centros de contrabando en Matamoros (México) al sur de Brownsville (Texas)».

«Las autoridades sostienen que los terroristas de Al Qaeda esperan aprovechar la falta de espacio para detenciones dentro del Departamento de Seguridad Nacional, por la cual los funcionarios de inmigración han tenido que dejar en libertad a los inmigrantes indocumentados, no mexicanos, que cruzan la frontera», añade el diario.

«Las pandillas operan como verdaderos grupos del crimen organizado y los recursos que obtienen de actividades oscuras como el sicariato, la extorsión, el tráfico de drogas y el tráfico de personas, les sirve para defenderse del sistema de ahí que también es necesario golpearles sus fuentes de ingreso de recursos», dijo el presidente de El Salvador Elías Antonio Saca.

Después de la guerra civil, ese país está inmerso en una postguerra en la que los índices de violencia son aun mayores que durante la propia guerra.

«Estamos conscientes de que si no enfrentamos este tema con dureza, estos serán los terroristas del futuro. Debemos compartirles que los delitos que aun destacan en nuestro país, son los homicidios y la extorsiones, en casi un 80% éstos son cometidos por miembros de pandillas», afirmó el presidente salvadoreño, anfitrión de la segunda cumbre antipandillas que se realizó esta semana en San Salvador.

 

El costo de la violencia

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) probó que el costo de la violencia superó los 1.700 millones de dólares anuales en El Salvador, equivalentes a 11,5 por ciento del Producto Interno Bruto, y duplicó el capital destinado a salud y educación.

Señaló que la nación centroamericana es catalogada como la más violenta de América Latina, con una tasa de 55 homicidios por cada 100 mil habitantes, después de Honduras, Guatemala y Colombia.

Durante el pasado año, 43,5 por ciento de los 3.812 homicidios reportados, fueron atribuidos al accionar de las organizaciones delictivas Mara Salvatrucha y la M-18.

Los datos señalaron que la mayoría de los crímenes (80 por ciento), se cometieron con armas de fuego, en una nación cuyo circulante bélico es de cerca de medio millón, más de la mitad de manera ilegal.

Números oficiales, difundidos en enero de 2006, demostraron que la extrema agresividad sigue imparable y sólo en ese mes se contabilizaron 316 asesinatos, para un promedio de 10.2 diarios, más de los que mueren en el conflicto en el Medio Oriente entre israelíes y palestinos. *

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