Los amigos de Duhalde forman un bloque propio
El duhaldismo, que sufrió una debacle electoral en las elecciones legislativas de octubre, donde en la provincia de Buenos Aires fue aplastado por el Frente para la Victoria allí encabezado entonces por la senadora Cristina Fernández de Kirchner, había decidido agruparse en el llamado Peronismo Federal con una treintena nada despreciable de legisladores nacionales.
Primero hicieron gestos de resistencia frente a Néstor Kirchner, pero como ocurre en el movimiento fundado por Juan Perón, los vencedores hacen de flautista de Hamellin y convocan con el sonido sino de sus instrumentos, el que emana del poder, y arrastran a todos. O a casi todos.
El Peronismo Federal fue vital para que, por caso, el gobierno pudiera reunir los suficientes sufragios en la cámara baja, pudiera aprobar algunas leyes controvertidas como la que modificó la composición del Consejo de la Magistratura, instrumento clave para la designación y remoción de fuerzas ahora con un texto, que según la oposición, podrá controlar el oficialismo.
Nada parecía que este sector duhaldista iba a salirse de madre. Pero un grupo que manduca habitualmente en un restaurante con un emblemático nombre, «El General», entre bife y bife fue acumulando masa crítica para sumar unos 20 miembros y hacer parir el Bloque Justicialista Nacional y aspira a constituirse en la tercera fuerza de la Cámara.
No fue una buena noticia para el oficialismo o sea el Frente para la Victoria con 118 miembros, porque con esa cifra no alcanza reunir quórum propio. Menos placer la novedad le causó al bloque Peronismo Federal, que preside José María Díaz Bancalari, un sector cercano al Gobierno y que, con este desprendimiento, perdió sus dos terceras partes.
La ruptura estaba en estado latente desde la votación de las reformas del Consejo de la Magistratura, que unos avalaron y otros resistieron. Y se hizo pública ahora, cuando el sector de Díaz Bancalari apoyaba la creación de AySA (la empresa estatal que controlará las aguas corrientes luego de rescindirle el contrato a la operadora francesa Suez) que promovió el Gobierno. El nuevo bloque se abstuvo, para no ir tan lejos, por ahora, a la oposición donde tallan el PRO de Mauricio Macri, o Elisa Carrió con su ARI, fuertes opositores a la integración de AySA, que por regirse como Sociedad Anónima no se garantiza que el Estado se desprenda del control de ella.
Pues bien, con la presidencia del bonaerense Jorge Sarghini, la flamante bancada reúne a ex duhaldistas, adolfistas (amigos del efímero presidente Adolfo Rodríguez Saá), menemistas, no alineados y hasta un macrista.
En el discurso público, los nacidos ahora afirman que quieren emitir un claro perfil diferenciado del oficialismo, que no era para ellos el que expresaba Díaz Bancalari. Aunque en la nómina no incluyen a tres diputados nacionales que lidera el ex comisario acusado de torturador, Luis Patti, que tiene aún congelado su diploma acusado de no tener los valores éticos mínimos como para ocupar una banca, lo probable es que este trío haga causa común con el nuevo grupo.
Pero los analistas creen ver detrás del novel nucleamiento la mano de Mauricio Macri, que quiere tener «una pata peronista» dentro del PRO, la alianza de centro derecha que tiene con Ricardo López Murphy y especialmente con el gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch.
Ahora esperan otros aportes lo que podría llevar al bloque a reclamar la tercera vicepresidencia de la Cámara de Diputados de la Nación que todavía se halla vacante. Se lo atribuye a la resistencia de la Casa Rosada a que la ocupe Eduardo Camaño, ex presidente de la Cámara y de recordados choques públicos antes de las elecciones con el jefe de gabinete Alberto Fernández y con el propio presidente Néstor Kirchner.
Nunca está escrito nada definitivo dentro del peronismo. *
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