ANALISIS INTERNACIONAL

El pueblo francés renueva sus tradiciones combativas

Si Chirac pensaba que con su alocución del 31 de marzo iba a desmantelar el movimiento unido de estudiantes, sindicatos y partidos de izquierda que tres días antes había logrado una expresión multitudinaria en toda Francia, erró en el cálculo. En la jornada del martes 4 de abril se movilizaron más de los 3 millones de franceses que lo habían hecho en la instancia anterior. Para los combates futuros se mantiene esa firme unidad y se fijó un plazo: que para antes del receso parlamentario del 17 de marzo se derogue la ley del Contrato de Primer Empleo (CPE), objetivo irrenunciable. Vuelven a reunirse el 10 de abril para preparar las nuevas jornadas, empezando por la del día 11.

 

«Sin excluir ningún medio de acción»

Las 12 organizaciones de estudiantes universitarios y de liceales, las centrales sindicales y organismos solidarios que vienen concertando su acción (mientras varios partidos de izquierda lo hacen por cuerda separada) emitieron una declaración común el 5 de abril, que culmina con estos conceptos: «Para las 12 organizaciones, la movilización no está suspendida ni derogada. Acuerdan continuar en contacto permanente y se declaran listas, si no hay una decisión rápida de retiro del CPE, a decidir un nuevo tiempo fuerte de movilizaciones, sin excluir ningún medio de acción».

Este comunicado conjunto, un ejemplo de madurez, destaca el éxito de las manifestaciones y los paros, que se extendieron el martes pasado a nuevas ciudades con renovadas muestras de ingenio y sátira por parte de los jóvenes. Agrega que «nada, ni tampoco las maniobras gubernamentales, modifica la determinación creciente de obtener la abrogación del CPE, reivindicación común desde el inicio, y no de negociar cambios al mismo». Enfatizan que «para permitir la apertura de discusiones o de negociaciones sobre el empleo y la formación de los jóvenes, la precariedad del trabajo y la desocupación, la hipoteca del CPE debe ser levantada muy rápidamente. Lo que supone el voto, antes de las vacaciones parlamentarias, el 17 de abril, de una ley de abrogación del CPE».

En vista de que el presidente trasladó el tema a la Asamblea Nacional, y que a la vez el mayoritario partido de gobierno, la UMP, derivó a sus legisladores la tarea de introducir las dos modificaciones propuestas por Chirac (que no modifican en absoluto la esencia del problema), la declaración insta a sus organizaciones de cada localidad a entrevistar conjuntamente a sus diputados y senadores para exigirles el retiro del CPE, y a hacer públicas sus respuestas. Llaman asimismo a sus bases a dar el máximo apoyo a la jornada del 11 de abril.

 

Las grandes maniobras, antes del 17 de abril

El mismo día 5 fueron recibidas en el Senado cuatro confederaciones sindicales por parte de los jefes de los grupos parlamentarios de la UMP. Plantearon el mismo reclamo: retiro de la ley antes del día 17. Las respuestas fueron inconcretas. Así lo expresó el secretario general de la CFTD, François Chérèque. Para el dirigente de la CGT, Bernard Thibault, «todo está abierto. Visto el desconcierto que existe para saber quién es el piloto del navío llamado Francia, los parlamentarios fueron enviados como exploradores para buscar una salida a la crisis, pero es evidente que nada podrá hacerse sin un cambio de posicionamiento del gobierno». Jacques Voisin, de la CFTC, opina que «la situación está bloqueada, y si el lunes (11) seguimos en el mismo punto, deberemos incrementar las expresiones de los estudiantes y de los asalariados», ante lo cual el secretario general de FO, Jean-Claude Mailly, precisó que «es necesario dar el golpe de gracia al CPE rápidamente». Los dirigentes declararon que «la unanimidad de las organizaciones sindicales no tiene ninguna fisura».

En el campo político, el PCF se ha esforzado por reunir a todas las corrientes de izquierda para que se expresen conjuntamente en las movilizaciones, en las cuales varios de los líderes de estos grupos estaban manifiestamente presentes. EL PS planteó en la Asamblea Nacional la necesidad de votar la abrogación del CPE. En el mismo sentido se pronunció el presidente de la derechista UDF, François Bayrou.

 

De Villepin y la piel de zapa

El problema ha ido pasando de mano en mano como una papa caliente y fue derivado finalmente a los parlamentarios de la UMP, cuyo presidente es Nicolas Sarkozy, el ambicioso ministro del Interior que se colocó en el centro de las controversia. El primer ministro Dominique de Villepin se resiste, y declaró en los ríspidos debates de la Asamblea que no dejará a nadie sacar las conclusiones de las reuniones entre los parlamentarios UMP y las organizaciones sociales. Pero su margen de maniobras se ha estrechado como la piel de zapa en la novela de Balzac. *

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