Difícil que esta semana se encuentren Vázquez y Kirchner

Argentina-Uruguay: un diferendo que daña la unidad Sudamericana

Es preferible pensar en positivo y creer que hay buena fe en las negociaciones y que sólo se trata de encontrar el término justo en cada definición técnica, no dejarse llevar, tampoco, por lo que puedan estar haciendo Botnia con sus idas y vueltas acerca de paralizar obras en marcha avanzada como parte del acuerdo de Santiago entre los presidentes. Y es preferible descartar las versiones que colocan al gobierno argentino en posición chicanera, por aquello de no agraviar a los asambleístas de Gualeguaychú y Colón, muy influenciados por las posiciones más extremas.

Francamente no ha sido un gesto positivo del Palacio San Martín que en plena negociación delicada haya difundido con entusiasmo el otorgamiento por el gobierno noruego del premio Sophia, a la combativa ecologista argentina y activista por los derechos humanos, Romina Picolotti, «por su innovador traba

jo en el cual relaciona los problemas derivados de la destrucción ambiental con la lucha por los derechos humanos básicos». La científica está francamente opuesta a que se construyan las pasteras en Fray Bentos.

¿Hay que leer ese comunicado como un indicio de lo que piensa finalmente el gobierno argentino? Como gesto para la galardonada pudieron elegirse otras instancias, para que no alimente el rumoreo por algunas vetas del menemismo que, en rigor, Argentina no quiere a las pasteras en Fray Bentos. No condice con las informaciones de primera mano sobre lo que piensa al respecto Néstor Kirchher, consciente de la irreversibilidad de los dos emprendimientos, pero esa y otras actitudes generan desconfianza en el vecino país.

Por caso, si fuera cierto lo que dicen los ambientalistas, que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández les prometió que el documento que se acuerde deberá tener el visto bueno de ellos, se estaría cerca del dislate. Lo concreto es que nadie lo desmintió. Ya se sabe que, por ahora al menos, entre los ciudadanos de Gualeguaychú predomina la ambición de que las fábricas no avancen y, en todo caso, que se vayan a otra parte. Que Tabaré Vázquez haya reiterado que todo se hará según lo programado, podría leerse como una nueva respuesta a esa insistencia.

 

Recelos mutuos

A propósito del jefe de Gabinete, parecería que él ha quedado algo relegado a favor del canciller Jorge Taiana, quien fue el que más cuestionó como había quedado el documento que en definitiva frustró el encuentro de los dos presidentes en Colonia. Aquí piensan que a Gonzalo Fernández le ha pasado lo mismo, pero a favor de la vicecanciller uruguaya, Belela Herrera, pero en Montevideo no aceptan la hipótesis.

También hay miradas recelosas en el Palacio San Martín. Afirman haber detectado gestiones de la Cancillería uruguaya para armar una cumbre con la presencia de Venezuela, Bolivia y Paraguay, sin los dos grandes del Mercosur. ¿El objetivo? Una especie de contrapeso para no dejarse llevar sobre todo por Itamaraty, quien impone el ritmo y los objetivos, sostienen los que cuentan esto, del proceso de integración.

Lo preocupante es que la crisis de los vecinos del Río de la Plata puede ahondar la que de una manera u otra golpea al Mercosur, a pesar que las relaciones entre los dos socios mayores, «son las mejores en toda la historia».

También interesa a la diplomacia argentina la medida de los matices que sobre el Tratado de Libre Comercio con EEUU en especial acaba de definir el Frente Amplio. Aquí es visto como un cambio, pese a que hay conciencia que el asunto hoy no está en las prioridades del gobierno del Uruguay. «El Mercosur, como está, no sirve», tronó Vázquez el viernes. Otro aviso a los grandes de este proceso que Uruguay quiere mejorar, no irse.

Es razonable estar advertido sobre el continuismo o no de Lula. Si bien se han producido novedades en el control de la economía del Brasil, no es dable aguardar modificaciones importantes. Suponer que eso «halaga a los mercados» es mirar la superficie. A pesar de las loas norteamericanas al gobierno del ex obrero metalúrgico, no quieren su continuidad porque un Lula reelecto, fortalece el proceso de integración sureña, traba el proyecto a la norteamericana del ALCA, evita hacer dormir el sueño de los justos la construcción del gasoducto sudamericano, que son las metas de Washington y de la oposición en Brasil. Voceros de los primeros lo dicen sin tapujos que sus intereses se ven afectados por varios pasos de integración energética como Petrosur o Petrocaribe.

Además, la asunción de Michelle Bachelet en Chile y las perspectivas de negociaciones sinceras con Evo Morales por una salida al mar para Bolivia, los potenciales cambios presidenciales en Perú y Ecuador, dejarían aislada a Colombia, la cabeza de playa de los norteamericanos.

Esta perspectiva hace más urgente que nunca que Buenos Aires y Montevideo lleguen rápidamente a un entendimiento.

Los medios diplomáticos estuvieron expectantes el fin de semana aguardando desde La Habana el deceso de Fidel Castro. Es el corsi y recorsi eterno, aunque la biología, se sabe, tiene sus limitaciones. La foto del líder de la Revolución más reciente conocida aquí está estampada en el semanario comunista «Nuestra Propuesta», dando cuenta de un encuentro con el secretario general del PCA, Patricio Echegaray. Fuentes confiables cuentan que en la reunión Castro previó un «Kirchner para largo rato», es decir que ganaría su reelección en 2007, y la conformidad con su gestión y, además de las relaciones bilaterales. Todo ello a pesar que el presidente argentino sacó, para este año, el viaje a la isla prometido hace casi tres años a Fidel. Además, el canciller Jorge Taiana recibió en su despacho al hijo de una notoria enemiga de Castro castigada con el retiro de su pasaporte, lo que no pareció un gesto amistoso.

En concreto Castro le recomendó a Echegaray mirar las cosas «a largo plazo».

 

Los movimientos en la oposición

En cierto modo, hay un endurecimiento de casi todas las fuerzas opositoras. Una vez la mayor dureza la encabeza Elisa Carrió y el ARI que cuestiona el proceso de estatización de Aguas Argentinas y la formación de una Sociedad Anónima es su reemplazo, que según la diputada, es una manera diferente de volver a privatizarla en el futuro, pero sin concursos y de acuerdo a la voluntad de las autoridades nacionales. Por lo pronto el planteo hizo capotar en la Cámara Baja el proyecto creando Aguas y Saneamientos Argentinos (Aysa), porque Carrió pudo instalar sus sospechas a otros bloques legislativos.

Sea por esto o porque hubo cuestionamientos sobre algunos integrantes del nuevo directorio de Aysa, porque vienen del riñón de Suez, la ex concesionaria y, además, avalaron el privatismo avasallador de los ´90, lo real es que en el Gobierno advirtieron que debían dar un mensaje esclarecedor de lo hecho, alentando una movilización de apoyo de varios millares de trabajadores que le permitieran a Kirchner «rodearse con el pueblo» en Plaza de Mayo. No hubo aquí ni un níquel de espontaneidad.

Hay un antecedente interesante. Cuando se creó la Sociedad Anónima para la energía, Carrió y no solo ella, dijo que Enarsa sería el gran campo de los negocios raros. Nada de eso ocurrió aunque por ahora la actividad de Enarsa no ha sido muy llamativa salvo su participación en la construcción del gasoducto sudamericano, proyecto que suma muchos enemigos por los intereses que parecer afecta.

Es del estilo de la legisladora velar por la transparencia. Puede observarse en la actual arremetida un mensaje a dos puntas. Una, intentar una vez más poner en la picota al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, por el creciente poder que Kirchner le ha cedido y los grandes fondos que maneja su cartera. A juicio de Carrió, los m
anejos no son claros. Pero ahora la mujer va por más: querer involucrar al poder actual casi en una asociación para favorecer negocios a sus amigos. Va de suyo que de estos y otros agravios, no hay retorno.

 

Pobres vs pobres

Carrió estuvo también en otra polémica para salir al cruce de las versiones que la colocaban en una futura alianza electoral junto al máximo referente del centro-derecha, Mauricio Macri, que tiene, se sabe, aspiraciones presidenciales. La versión no salió de la nada: hubo encuentros entre la diputada y dirigentes de la coalición entre Macri y Ricardo López Murphy, Pro, que ella lo explicó como una actitud de convivencia política.

También trata de acercar a Patricia Walsh, que fue destacada diputada nacional por Izquierda Unida, la locomotora más activa dentro del Parlamento, para que se derogaran las leyes de Punto Final y Obediencia debida y la que más profundamente trabajó para fundamentar la eliminación de los indultos con que Carlos Menem liberó de la cárcel en 1990, a los líderes de la dictadura. Walsh quedó fuera del Parlamento en octubre y puede que Carrió piense en ella para el futuro. Lo que sí, este potencial movimiento, es contradictorio con un acuerdo con el centro-derecha.

Y menos aún cuando en ese espacio quiere tener un rol clave el gobernador de la petrolera Neuquén, Jorge Sobisch, con sus alforjas llenas de dinero. López Murphy y Carrió detestan al neuquino y entre ellos, hay diálogo civilizado e ideas parecidas en cuanto a calidad institucional se habla. No es descabellado pensar que entre ellos dos, un acuerdo político pueda preceder a otro de más amplio alcance.

Neuquén fue escenario de un enfrentamiento de «pobres contra pobres». Tiene larga data allí una huelga docente por mayores salarios, sin eco en las negociaciones con los gobernantes y apelan al corte de ruta, muy alentados por lo que en otras emergencias apelaron los «piqueteros» y en estos tiempos los que se oponen a las pasteras en Entre Ríos.

Sin duda este instrumento de protesta está muy arraigado, pero puede ocurrir, de hecho no solamente ya pesa en el ánimo de sectores medios y de obreros, se ha comenzado a desnaturalizar, como que esta herramienta popular amenaza ser utilizada por ganaderos de la provincia de Corrientes, que al igual que todo ese sector está en pelea por Kirchner decidido a hacer bajar el precio de la carne sí o sí, para que no incida en el costo de vida.

Lo cierto es que los docentes con una dirección de izquierda taponaron caminos por donde pasan el transporte de combustible para hacer oír sus demandas y fueron desalojados violentamente por una fuerza de choque de trabajadores de la construcción que están enrolados en la consigna «Sobisch, presidente», ante la pasividad policial y con varios heridos.

La respuesta fue una formidable manifestación de maestros pero el caso amerita una reflexión sobre los métodos de lucha social o popular. *

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