Las "metidas de pata" de Berlusconi
Berlusconi, quien empieza a ser conocido en Italia con el apodo de «el caimán» por el nuevo filme crítico del conocido cineasta Nanni Moretti, provocó un grave incidente diplomático con el gigante asiático en un momento delicado no sólo para la economía del país, sino también por las repercusiones que tendrá en los comicios electorales del 9 y 10 de abril.
Pese a que se justificó diciendo de que se trataba de una «broma» en la que se citaba «un hecho históricamente incontrovertible’, sus salidas pasarán probablemente a la historia en películas y documentales sobre su persona.
Algunos de los dirigentes más cercanos a Berlusconi no dejaron de defenderlo, como el ministro de Economía, Giulio Tremonti, quien comentó que «los chinos nos están comiendo vivos» con sus exportaciones y la competencia que hacen a los productos italianos. No es la primera vez que las inoportunas salidas de Berlusconi le cuestan caro a nivel internacional, ya que China protestó oficialmente con una nota pública.
Lo mismo ocurrió cuando proclamó en Alemania la superioridad del Occidente sobre el Islam pocas semanas después de los atentados de septiembre del 2001 en Estados Unidos, en un momento en el que los occidentales intentaban incorporar al mundo musulmán en la guerra contra el terrorismo.
Berlusconi necesitó al menos seis meses para reparar los daños causados con el mundo árabe por el comentario.
En el 2002 sorprendió a medio mundo cuando habló públicamente de sus líos matrimoniales y admitió que prefería al «guapo» primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, presente en la conferencia de prensa, como evental amante para su hermosa mujer.
Impulsivo, arruinó su presidencia de turno de la Unión Europea en 2003 al protagonizar un incidente diplomático con Alemania desde el primer día, el 2 de julio, en el Parlamento Europeo.
Dolido por las críticas de un diputado alemán, le sugirió que se presentara para el papel de guardia nazi de los campos de concentración en un filme que estaban preparando en Italia.
Ni siquiera aduciendo que se trataba de una broma pudo evitar el diluvio de críticas.
En junio del año pasado confesó que había «usado todo su talento de playboy» para convencer a la presidenta finlandesa Tarja Halonen a que renunciara a presentar la candidatura de Helsinki contra Parma como ciudad sede de la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad