El nuevo tablero político israelí
Las elecciones del 28 de marzo en Israel remodelaron completamente el mapa político. Los hechos más destacables son el hundimiento del viejo Likud, la débil mayoría de la nueva Kadima, el avance de partidos antes marginales o inexistentes como el de los inmigrantes rusos o el de los jubilados. El nuevo cuadro dejó en falsa escuadra a las encuestas previas a la elección, la cual registró una participación de apenas 63,2%, la más baja de todos los comicios israelíes.
El hundimiento del Likud
El diario Haaretz de Tel Aviv compara la elección a un sismo y sintetiza así los cambios sobrevenidos: «En lugar de Sharon, Olmert; en lugar del Likud, Kadima; en lugar de Shimon Peres, Amir Peretz».
El veterano dirigente laborista perdió en la puja interna con el líder de la central obrera Histadruth y emigró al Kadima, fundada en noviembre de 2005 por Ariel Sharon, hoy postrado y en coma.
La «debacle monumental del Likud» lo llevó de 39 a apenas 11 diputados en la Knesset y a 8,9% de los votos. Del primer lugar bajó al quinto. Lo sobrepasan, además de Kadima (28 diputados) y los laboristas (que salvaron la plata con 20 representantes), el Shass de los ultraortodoxos sefaradíes (13) y el partido rusófono Israel Beitenu (Israel nuestro hogar) de Avigdor Lieberman, que se afianzó con 12 diputados.
El Jerusalem Post habla de un «rechazo mordaz» a Beniamin Netanyahu, líder del Likud. Por una parte, por la política económica que aplicó en el ministerio de Finanzas, comparables a las recetas neoliberales de Margaret Thatcher, que llevaron a que un millón y medio de israelíes vivan por debajo de los umbrales de la pobreza. Las cuestiones sociales ocuparon un papel relevante en estas elecciones, como lo revela el voto por el nuevo partido de los jubilados, dirigido por el ex agente del Mossad Rafael Eitán, que ganó 7 bancas cuando ninguna encuesta auguraba su ingreso a la Knesset.
Por otra parte, se señala el rechazo de los votantes a la concepción del Likud de no conceder ninguna reivindicación territorial a los palestinos (se opuso a la retirada de Gaza), cuando hay un sentimiento generalizado a favor de entablar negociaciones en ese terreno. El corresponsal de Le Monde en Jerusalén une este hecho a los resultados modestos del partido nacional religioso de los colonos (Unión Nacional, que obtuvo 9 bancas), agrega que el «campo naranja» (color de los oponentes al retiro de Gaza) no logró sus objetivo y que, por el contrario, el 28 de marzo el proyecto de «Gran Israel» de los ultranacionalistas y de los religiosos radicales sufrió una derrota irremediable.
La débil mayoría de Kadima
Los pronósticos le otorgaban a Kadima 42 y hasta 44 bancas en el Parlamento unicameral de 120 escaños. Debió conformarse con 28, y un porcentaje de 21,8% de los votos. El Partido laborista le sigue con 15,1% y 20 bancas, luego vienen el Shass, partido ortodoxo sefaradí, el partido rusófono de extrema derecha, después el Likud, los ultranacionalistas del partido nacional religioso y el partido de los jubilados. El judaísmo unificado de la Torah, ultraortodoxo ashkenazi, obtuvo 6 bancas, el Meretz, de izquierda, 4 bancas, mientras que los tres partidos árabes israelíes alcanzan 10 asientos.
Ahora Ehud Olmert, primer ministro interino, ha comenzado las consultas para concretar las alianzas que aseguren una base de por lo menos 61 diputados a su formación política, que no alcanza ni la mitad. La base del plan por él adelantado consiste en desmantelar los asentamientos situados al exterior del muro de separación que Israel viene construyendo desde 2003 a lo largo de toda Cisjordania, pero incluir los grandes bloques de colonias que vienen a quedar dentro de su trazado. Como se sabe, el muro se introduce considerablemente en territorio palestino, lo despoja de tierras, aísla a los campesinos palestinos de sus cultivos, les impone esperas humillantes en los puestos de control. Olmert dijo estar dispuesto a imponer este plan de forma unilateral, lo que ha sido rechazado por el presidente Mahmud Abbas, por el primer ministro Ismail Haniyeh y por la Liga Arabe reunida en Khartum, Sudán.
El sucesor de Sharon
Ehud Olmert nació en 1945 en una comunidad judía de Palestina, hijo de inmigrantes ruso y ucraniana. El padre era miembro del Irgún, organización de lucha armada contra los británicos dirigida por Zeev Jabotinsky y partidaria del gran Israel desde el Mediterráneo al Jordán. Diputado del Likud, accede después a la alcaldía de Jerusalén, Sharon lo nombra en 2003 viceprimer ministro, puesto que ahora le abre la sucesión. En febrero dirigió una evacuación forzada de colonos judíos de territorios palestinos, y en marzo el ataque y secuestro de los presos palestinos en la cárcel de Jericó. Una de cal y otra de arena. *
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