Ningún kirchnerista se hizo presente en jura del Gabinete porteño

Terlerman inicia su gestión con roces con el presidente Kirchner

Son de las cosas raras que a veces ocurren en la política. Telerman, al tomar juramento a su nuevo gabinete, lo hizo en un teatro para que afluyera mucha gente que quería saludar a los ministros. Hubo socialistas y amigos fuertes de Aníbal Ibarra, el desplazado mandatario local por un juicio político derivado de la tragedia en una disco que dejó 194 muertos. Pero también compadres de Eduardo Duhalde, el ex caudillo bonaerense; de Mauricio Macri, quien pergeña un frente opositor al Presidente; radicales o dirigentes del ARI de Elisa Carrió y de Recrear, de Ricardo López Murphy.

De todos lados, menos del kirchnerismo, una ausencia que se hizo sentir como pocas veces en una ceremonia. Ni un ministro del gobierno nacional y sólo un legislador porteño, Helio Rebot, el mismo que aportó el voto número diez en la Sala Juzgadora que hizo posible la destitución de Ibarra. De esta estampa, aunque de otros partidos, hubo más, como se verá luego.

El vacío tiene el visto bueno de Néstor Kirchner, creen casi todos. Por lo pronto, el jefe de gabinete, Alberto Fernández, que no oculta su no simpatía, y viejas, con Telerman, dio una indicación clarísima: ningún legislador porteño del kirchnerismo debía concurrir a la jura de los integrantes del gabinete de su rival. Sí, rival, porque aunque no lo diga Fernández, que es quien diseña la política porteña del kirchnerismo, sigue aspirando a que en 2007 pueda pelear por la jefatura porteña, que ya tiene de hecho un pretendiente: Telerman.

Dicen que dicen que a Kirchner, además de respaldar a su colaborador más importante, le causó disgusto que Telerman colocara como ministro de la Producción a Guillermo Nielsen, del riñón de Roberto Lavagna, el hasta no hace mucho ministro de Economía de la Nación y despedido inopinadamente. Lavagna, a quien algunos le asignan chances para llegar a la jefatura de gobierno local, estuvo en la ceremonia que aunque breve, desató comentarios que durarán bastante. Nielsen fue el negociador ejecutivo de la renegociación de la deuda externa en default.

No está claro si recibieron el mismo mensaje para el boicot los ministros, pero lo cierto es que tampoco aparecieron. Ni siquiera el ministro de Educación, Daniel Filmus  que figuraba en la lista de invitados vip  para ver jurar a su ex vice, Alberto Sileoni.

Telerman, ante las dificultades de acordar en condiciones honorables con Fernández nombres y políticas para la ciudad, designó un gabinete con figuras del gobierno de Ibarra, socialistas, especialistas, justicialistas amigos de Kirchner pero que no están encuadrados, etc. No hay nombres de centro-derecha, pero como ese espectro mixturado es mayoría en la Legislatura, el alcalde decide mantener la mejor relación posible con ellos, jugada no bien vista en la Casa Rosada. Alberto Fernández había concurrido días atrás a la toma de juramento de Telerman, pero que no haya ido a la ceremonia de habilitación del gabinete local sonó a vacío. «Telerman no cumplió los compromisos que había asumido», le dijo un hombre de confianza del jefe de Gabinete al diario Clarín para explicar la decisión de no asistir al acto. Al enumerar los reclamos que le hace el kirchnerismo a Telerman, detalló: «Prometió que no iba a echar a nadie de la (estratégica) Secretaría Legal y Técnica y de Descentralización e hizo todo lo contrario».

La misma fuente advirtió: «Telerman va a tener que elegir, si trabaja con nosotros o se queda con el macrismo y el ARI, que son los mismos de la foto del golpe contra Ibarra».

¿Pretextos o ajustes de cuenta? Amigos de Ibarra no faltan en el flamante gabinete pero en lo simbólico, no mucho más que eso, la acusación exhibió datos. Es que estuvieron en la ceremonia casi todos los que le bajaron el pulgar a Ibarra, como el vicepresidente a cargo de la presidencia de la Legislatura, Santiago de Estrada lo mismo que dos de los fiscales del juicio político, el macrista Jorge Enríquez y el lopezmurphista Jorge Sanmartino. Y el presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad, Julio Maier, que presidió el juicio contra Ibarra.

¿Cuánto tiempo durará este entrevero sin que dañe la imagen del Presidente en un distrito donde si bien él tiene un índice de aceptación elevado, no comulga con el peronismo aún en su forma de presentarse actualmente? Se reciben apuestas. *

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