"La memoria de miles no admite ningún punto final"
«La memoria de miles no admite ningún punto final», dijo la mandataria, al descartar una ley para cerrar sin sanciones los juicios por los más de 3.000 muertos y desaparecidos que dejó el régimen de Pinochet (1973-1990).
«Sabemos que los tribunales van a continuar estableciendo la verdad y la justicia sin excepción, porque la dignidad de Chile así lo exige», advirtió Bachelet, al hablar durante la inauguración de un memorial que recuerda a tres profesionales comunistas degollados por agentes de la represión, hace 21 años.
Claveles rojos fueron depositados durante la ceremonia a los pies del memorial, conformado por tres grandes sillas escolares de diez metros de altura, construidas en hierro, sobre una plataforma de hormigón.
«De uno de los días más tristes de mi vida surge este memorial y toda una enseñanza para las nuevas generaciones», señaló la presidenta, al evocar al sociólogo José Manuel Parada, el profesor Manuel Guerrero y el publicista Santiago Nattino, secuestrados el 29 de marzo de 1985 por un comando secreto de la policía de Carabineros.
Al día siguiente sus cuerpos degollados aparecieron en un terreno baldío de la comuna de Quilicura, en la zona norte de Santiago, donde este miércoles fue inaugurado el memorial.
«Para nosotros esta ceremonia tiene un significado inmenso. Eran tres compañeros nuestros, militantes comunistas», dijo el presidente de ese partido, Guillermo Teillier.
«Fue uno de los crímenes más horrorosos de la dictadura y causó un temor indescriptible en muchos chilenos», agregó, al reconocer el significado que tuvo la presencia en este acto de la presidenta Bachelet.
Además de la mandataria y algunos de sus ministros, hasta Quilicura llegaron los familiares de los tres profesionales degollados y la diputada opositora Karla Rubilar, del derechista Partido Renovación Nacional (RN) que apoyó a la dictadura de Pinochet.
«Queremos ser partícipes activos para que nunca más vuelvan a ocurrir hechos como los que hoy día lamentamos», señaló la parlamentaria, al explicar su presencia.
El «Caso de los Degollados», como fue llamado este crimen en su época, provocó la renuncia del general César Mendoza a la Junta Militar de Gobierno –que actuaba como poder legislativo bajo el régimen de Pinochet–, en agosto de 1985.
Nueve años después, el 31 de marzo de 1994, los tribunales condenaron a prisión a los 15 policías y a un agente civil que secuestraron y degollaron a los tres miembros del entonces proscrito Partido Comunista. *
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