"Estoy dispuesto a renunciar al Gran Israel para que palestinos realicen su sueño de tener un Estado"

Olmert se prepara para sustituir a Sharon y formar una coalición

El recién creado Kadima, que se presentaba por primera vez a unas elecciones, obtuvo 28 escaños sobre un total de 120, seguido de los laboristas con 20 diputados, el partido ortodoxo sefardí Shass con 13, el partido de extrema derecha Israel Beiteinu, con 12, y el Likud (derecha nacionalista), dirigido por Benjamin Netanyahu, con 11.

El presidente de Israel, Moshe Katsav, informó el miércoles que iniciará las consultas con los partidos representados en el Parlamento el próximo domingo.

Con estos resultados, está claro que Olmert, de 60 años, será el encargado de formar un nuevo gobierno y sustituir al ex primer ministro, Ariel Sharon.

El carismático líder israelí, que fundó Kadima y convocó estas elecciones anticipadas a finales de 2005, tenía grandes planes para Israel, pero sus aspiraciones políticas se vieron truncadas al sufrir una hemorragia cerebral que lo sumió en coma en enero.

El presidente estadounidense George W. Bush felicitó a Olmert por la victoria de su partido en una conversación telefónica y lo invitó a visitarlo en Washington cuando desee.

Según los analistas, Kadima podría formar una alianza con los laboristas, que consiguieron 20 diputados, con el partido laico de izquierda Meretz, que cuenta con cuatro escaños, e incluso con una formación que representa a los jubilados, con siete asientos, o el partido ortodoxo sefardí Shass, con 13.

Frente a ellos quedarían el Likud, Israel Beiteinu y otros partidos minoritarios como la Unión Nacional (ultranacionalistas religiosos), que consiguió nueve escaños, el Judaísmo unificado de la Torah (ultraortodoxo), con seis y las tres listas árabes, con un total de 10 diputados.

«Está claro que las elecciones del martes no convirtieron a Olmert en un líder nacional y la credibilidad que el público le dio fue limitada», matizó un editorial del diario Maariv, subrayando la ajustada victoria. Para la prensa israelí, la jornada electoral quedará en el recuerdo como la de la caída de Netanyahu, y la ascensión de Avigdor Lieberman (líder de Israel Beiteinu) y los jubilados.

«Fue la última venganza de Sharon. El yace entre la vida y la muerte en una cama de hospital, pero el Likud está en una situación similar. Ahora comienza finalmente la hora de Olmert», aseguró el politólogo Amnon Dankner.

Sharon fundó Kadima en noviembre de 2005, tras una escisión del Likud, la formación histórica de la derecha nacionalista israelí, cuyos miembros más radicales se opusieron a la retirada de las colonias de la franja de Gaza, un plan impulsado por el entonces primer ministro.

El martes, tras conocer su victoria, Olmert subrayó su deseo de establecer nuevas fronteras para Israel, pero aseguró que le gustaría hacerlo en armonía con sus vecinos palestinos, con negociaciones que permitan la creación de su Estado.

«Estoy dispuesto a renunciar al sueño de un Gran Israel, a abandonar tierras donde están enterrados nuestros hijos y a desalojar a los judíos que viven en ellas para permitir que ustedes (palestinos) realicen su sueño de tener un Estado», declaró.

Sin embargo, Olmert exigió primero que sus vecinos renuncien «al terrorismo» ya que si no, los israelíes se verán obligados a tomar medidas unilaterales.

Con estas palabras, el futuro jefe de gobierno traduce el sentimiento de una mayoría de los israelíes, que desean un gobierno que lleve a cabo una retirada parcial de Cisjordania.

Siguiendo la misma línea abierta por Sharon en Gaza, Olmert propuso durante la campaña desmantelar todos los asentamientos situados al exterior del muro de separación que Israel construye desde 2003 a lo largo de Cisjordania, pero mantener los grandes bloques de implantaciones que están incluidos dentro de su trazado. De esta forma, la barrera será una especie de frontera.

El gobierno palestino, dominado por el movimiento radical islámico Hamas, se opone a que Kadima marque las fronteras a su antojo aunque también se niega a negociar por ahora con Israel.

Más conciliador, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, confía en que Olmert no lleve a cabo este plan y apuesta por negociaciones con Israel.

Desde Gaza, Abas pidió a Olmert que trabaje para poner en práctica una «paz negociada». La UE, por su parte, también se manifestó en el mismo sentido.

El miércoles, Hamas prestó juramento ante Mahmud Abas y comenzó así la difícil cohabitación entre una «dirección palestina de dos cabezas»: una más moderada, que desea negociar con sus vecinos y otra radical, que ni siquiera reconoce por ahora la existencia de Israel. *

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