Sindicatos argentinos quieren que se suba el salario mínimo

Kirchner busca evitar huelgas

Ayer ademas comenzó paros el personal no docente de las Universidades, que es otro lugar sensible para la política presidencial, ya que pretende que la Educación en todos los niveles durante su gestión avance pasos cuantitativos y cualitativos. El presupuesto de la educación y el de la Universidad ha sido elevado, pero si bien a nivel primario y secundario la intervención del Estado evitó huelgas que perturbaran el inicio de las clase, en el sector terciario no pasa lo mismo por lo contado.

Preocupa el potencial conflicto de los pilotos y técnicos de la ibérica Aerolíneas Argentinas y la situación de los otros gremios del transporte. Los pilotos demandan un aumento de salarios importante y sin ellos, se sabe, no hay vuelo posible. Ese sector está muy fraccionado, gremialmente hablando, así que hilvanar acuerdos entre todos, no siempre es faena sencilla. Está a la vista el espectáculo de miles de viajeros aguardando, a veces hasta varios días, poder embarcar hacia puntos del interior del país o del exterior y en los días festivos como los de Semana Santa son aguardados aluviones de viajeros.

Los gremialistas aéreos descartaron nuevas medidas de fuerza por el momento. La última huelga, el 9 de marzo, fue sorpresiva y hubo más de 10 mil pasajeros varados con decenas de vuelos cancelados.

Igualmente los sindicatos del transporte han amenazado esos días sensibles, que es cuando más poder tienen para negociar, para volver a plantear antiguos reclamos salariales.

Se informó oficiosamente que Kirchner tuvo el lunes una larga reunión en la Casa Rosada con el titular de la CGT, Hugo Moyano, analizándose como evitar esas huelgas y descomprimir la situación.

No son las únicas que se vienen encima, pero sí las más sensibles. Las otras dependen de cómo avancen o no las paritarias por nuevos convenios de trabajo, incrementos salariares incluido. Hace poco, Kirchner dispuso elevar el mínimo no imponible para salarios, lo que sacó del medio un asunto que, por caso en la provincia de Santa Cruz el mes pasado generó una pueblada donde fue asesinado un policía.

La crisis tiró al gobernador Acevedo y su reemplazo, cosa ligada también a la interna kirchnerista. Lo más sensible es que hubo denuncias sobre torturas a los huelguistas a pesar que los paros se paralizaron, despidos y otras maldades. La investigación del crimen sugiere que se une la búsqueda del o los criminales con represalias a troche y moche.

La CGT así como la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) reclaman algo sensible: que se convoque al Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, de hecho, paralizado.

Integrado por los gremios, los empresarios y el Gobierno, el Consejo debe acordar los aumentos de salario mínimo. La CGT pide elevarlo de 630 a 850 pesos. Pero los empresarios estarían dispuestos a otorgar 50 pesos. La CTA reclama 1.800 pesos (1 dólar equivale a 3,09 pesos)

Fuentes sindicales aseguran que Kirchner habría confirmado a Moyano su voluntad de convocar al Consejo del Salario en un plazo breve y desde la CGT se confía que el anuncio se concrete antes de la reunión del Comité Central Confederal del 6 de abril.

Esto ayudaría a Moyano a «descomprimir» la presión interna, sobre todo del sector de los «gordos», grandes sindicatos que no aman demasiado al Presidente pero tampoco están en condiciones de enfrentarlo. Un dato, las «62 Organizaciones» en una época la rama sindical del peronismo, aunque hoy devaluada, pese a tener la conducción de un personaje que hasta hace poquitito daba la vida por Eduardo Duhalde, el ex enemigo del Presidente, se puso a las órdenes del Presidente

La CGT, aliada a Kirchner, evalúa a pesar de todo, que la reciente suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y el incremento del seguro de desempleo son «avances», pero quieren elevar el salario mínimo así como un aumento de las asignaciones familiares, de las jubilaciones y los salarios de los empleados públicos, los grandes perdedores, por ahora, en la distribución del ingreso, de suyo, no equitativo. La huelga del Servicio Sanitario Animal (Senasa), impulsa a la baja el ingreso de ganado al matadero porteño y eleva su precio, con lo que la obsesión presidencial para que baje el precio de la carne en los mostradores, no lo consigue, más bien, al contrario. Es un dato clave para evitar que incida en el costo de vida, que es otras de las prioridades oficiales. *

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