Marea humana en París

Una marejada humana pocas veces vista en las calles de París, integrada por estudiantes y organizaciones sindicales, desfiló entre las Plazas de Italia y de la República para exigir al gobierno francés que retire el cuestionado Contrato de Primer Empleo (CPE).

A la misma hora en que el primer ministro francés Dominique de Villepin, impulsor de la reforma, reiteraba ante el Parlamento su determinación a mantener la controvertida ley de empleo juvenil, los manifestantes bajo la lluvia coreaban «Resistencia a la precaridad», «No al CPE», «Villepin, dimisión».

A pesar de un fuerte dispositivo policial, con unos 4.000 gendarmes y policías antimotines desplegados en la capital, grupos de vándalos se lanzaron a destruir comercios y robar a los asistentes.

En el momento mismo en que la manifestación partió de la Plaza de Italia, individuos claramente ajenos al cortejo comenzaron a romper las vitrinas de un café, lo que presagiaba otra jornada de violencia y destrucción que luego no sería tal.

Después de la manifestación del pasado 18 de marzo, cuando entre 80 mil y 350 mil personas desfilaron en la capital, en las siguientes concentraciones estudiantiles grupos de individuos violentos habían atacado a los jóvenes para robarles y provocar destrozos.

Para evitar estos incidentes, las organizaciones sindicales dispusieron servicios de orden que filtraban a las personas que iban saliendo de las bocas de los metros con banderas y carteles para sumarse a la marcha a medida que avanzaba para cruzar el Sena, en dirección a la Plaza de la Bastilla.

Entre 90.000 o 700.000, según cifras de la policía o de las organizaciones sindicales, el número de personas que desfiló este martes por las calles de la capital francesa fue dos veces superior al del pasado 18 de marzo. *

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