ANALISIS INTERNACIONAL

Francia: acciones de estudiantes y trabajadores unidos

EN PARÍS y decenas de ciudades de Francia se vienen desarrollando grandes acciones de los estudiantes y de los sindicatos contra la CPE (Contrato de primer empleo), que permite a los patronos despedir a los trabajadores de menos de 26 años antes de cumplir dos años de labor, sin justificación ni indemnización de clase alguna. El reclamo es el retiro de la CPE. A ello se ha negado el primer ministro Dominique de Villepin, y reiteró su rechazo el viernes 24 ante los delegados de cinco centrales sindicales. En estas condiciones cobra toda su significación la gran jornada de los trabajadores y estudiantes, con paro general y manifestaciones, el martes 28.

 

La gran jornada del martes 28

El reclamo es el mismo: retiro de la CPE, para negociar después, no antes. Por esa misma razón los sindicatos de los estudiantes, organizados tanto a nivel universitario como liceal, no aceptaron reunirse ayer con el primer ministro, porque éste partía del mantenimiento de la CPE, admitiendo a lo sumo algún ajuste.

El encuentro con los sindicalistas no dio resultado. Se mantiene la situación que originó una oleada de grandes manifestaciones en ciudades repartidas por toda la geografía francesa, con ocupación de la mayoría de las 84 universidades. Una característica nueva ha sido la participación, junto a estudiantes y trabajadores, de padres y familiares de los alumnos, y de los docentes, así como el apoyo de los partidos de izquierda. También los directores de las universidades se entrevistaron con de Villepin, sin resultado.

La primera de la serie de manifestaciones tuvo lugar el 7 de marzo, vísperas del tratamiento del proyecto en la Asamblea Nacional (véase mi nota del día 15, La revuelta de los estudiantes franceses). Cabe recordar que la aprobación se hizo a tambor batiente y por un mecanismo torcido, utilizando el artículo 49.3 de una ordenanza que permite aprobar un texto sin discusión. Luego se sucedieron las manifestaciones y acciones de los días 16 y 18: no menos de 160 concentraciones en todo el país, con una participación estimada de un millón y medio de estudiantes y asalariados. Después de la reunión del viernes 24 en Matignon, el líder de la CGT, Bernard Thibault, declaró que la retirada de la CPE es la «única respuesta posible» a la crisis actual. Y se puso en marcha la preparación de la «jornada de acción interprofesional con paros, huelgas y manifestaciones» del 28, que puede paralizar el país. Por lo pronto, la Federación de los Transportes ya ha depositado su preaviso de paro general.

 

Conjunción de fuerzas, la marea social

Al igual que las manifestaciones y ocupaciones realizadas o en curso, la que se anuncia para el martes próximo pondrá en evidencia una peculiar alineación de fuerzas sociales y políticas que caracteriza la actual situación de Francia, en que ya se van perfilando las candidaturas presidenciales. Con la particularidad de que de Villepin ocupa un primer plano en ambos escenarios, aunque el ministro del Interior Nicolas Sarkozy le muerda los talones.

En las manifestaciones desfilan juntos los estudiantes y los trabajadores, con el agregado de familiares de los jóvenes (lo que no ocurría en mayo del 68), la participación de múltiples organizaciones sociales y la simpatía de los partidos de izquierda. No es la primera vez que esto sucede. Del mismo modo, cuando a mediados del año pasado se planteó el gran tema de la Constitución Europea, para el plebiscito de junio se movilizaron conjuntamente fuerzas sociales muy diversas y los partidos de izquierda (PCF, LCR y otros, mientras el PS se partió en dos), lo que a la postre determinó el rechazo del proyecto de Constitución, con sus efectos de arrastre en la votación en Holanda y la crisis del sistema.

Esto se percibió entonces como una gran causa nacional. Lo mismo acontece hoy con la CPE, que refleja la agudeza de la desocupación juvenil y el intento de las grandes patronales de hacer retrogradar la legislación social, a pesar de que en 2005 obtuvieron ganancias récord.

 

La desgracia de ser joven

Paul Vaillant-Couturier, en una época director de L’Humanité, realizó una serie de entrevistas a grupos de jóvenes que reunió bajo el título de «La desgracia de ser joven».

Hoy se da una situación análoga. En muchos casos, la única respuesta del gobierno ha sido la represión, como sucedió en el brutal desalojo de La Sorbonne, hoy rodeada por un vallado. En un muro cercano, puede leerse: «Police partout, justice nulle part» (policía en todas partes, justicia en ninguna).

Hablamos de las apetencias presidenciales de de Villepin. Este le dijo a parlamentarios de la derecha: «La elección presidencial, y en especial la configuración a la izquierda, depende de quién gane la batalla del CPE». *

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