"Luchen pibes", clamaron Madres de Plaza de Mayo a 30 años del golpe
«Luchen pibes, para que este país sea de ustedes», exhortó Hebe de Bonafini, líder de la Asociación Madres de Plaza de Mayo ante miles de jóvenes, al cerrar en la madrugada de este viernes una vigilia en repudio de la dictadura, a 30 años del golpe de Estado en Argentina.
Una Plaza de Mayo colmada, en su mayoría de jóvenes que no vivieron las atrocidades de la dictadura (1976-83), acompañó a las Madres en un acto que duró poco más de cuatro horas y fue puntapié inicial de una jornada de renovado reclamo de memoria y justicia.
«Todo está grabado en la memoria/sueño de la vida y de la historia», cantó el músico popular León Gieco, una estrofa de su canción ‘La Memoria’, emocionando a esas mujeres de emblemáticos pañuelos blancos sobre la cabeza.
En una noche templada del otoño austral, miles de personas -50.000 según la organización- se acercaron a la Plaza de Mayo para celebrar con las Madres «30 años de vida, venciendo la muerte», lema que coronaba el enorme escenario montado a unos 50 metros de la Casa de Gobierno.
Por allí desfilaron además de Gieco, fiel compañero de ruta de las Madres, los músicos Teresa Parodi, Horacio Fontova y Vicentico, entre otros.
En un ámbito escaso de insignias partidarias, la cara del guerrillero Ernesto ‘Che’ Guevara se repetía en banderas y camisetas, casi tanto como nombres de bandas de rock que se multiplicaban sobre los cuerpos de los jóvenes.
«Yo estoy acá para que eso no vuelva a suceder. Por los que lucharon por una patria libre e igualitaria y para seguir con esa lucha», dijo a la AFP Alan, un joven de 18 años, con la imagen del ‘Che’ en su camiseta, y que selló su discurso militante con un beso a su novia.
Recordó su primera vez en una marcha contra la dictadura, fue en el 25 aniversario del golpe de Estado cuando su tía lo llevó y él, con 13 años, se preguntaba si para homenajear a los desaparecidos se leían en voz alta los nombres de los 30.000.
En una continuidad familiar, a 30 años del golpe Alan llevó a su primo Ezequiel, de 21 años, que con su casaca de la selección argentina, por primera vez marchaba con las Madres.
El clima del acto que evocaba más a un concierto de rock que a un mitin político, no impidió que a la una de la madrugada miles de personas siguieran atentamente un video de 40 minutos, hecho por la universidad de las Madres, y proyectado en dos pantallas gigantes a los costados del escenario.
El documental reseñó los antecedentes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y la cruenta dictadura que se instauró.
Las imágenes recordaron además la historia de esas madres, amas de casa que salieron de sus cocinas para iniciar una interminable búsqueda de sus hijos desaparecidos y de sus 29 años de lucha.
La Plaza entera aplaudió la mención de cada opositor, asesinado o desaparecido, y chifló sistemáticamente a militares, economistas, políticos y empresarios que apoyaron la dictadura.
La silbatina llegó al climax cuando aparecieron las caras de los ex dictadores y ahora detenidos Jorge Videla y Emilio Massera y la del ex oficial de la marina Alfredo Astiz, el ‘angel rubio de la muerte’, también arrestado.
También se llevó chiflidos el ex presidente Carlos Menem (1989-99) por indultar en 1990 a Videla y Massera, entre otros, que habían sido condenados a cadena perpetua en el juicio a las juntas militares de 1985.
«No hay perdón, no hay olvido, jamás los perdonaremos», sostuvo Bonafini cuando tomó la palabra, a la hora en que hacía 30 años se perpetraba el golpe.
Desde el escenario, la dirigente se congratuló por la reciente orden del gobierno de abrir los archivos de las fuerzas armadas, en el marco de la política de derechos humanos del presidente Néstor Kirchner, a la que respalda.
Llamó a «aprovechar este nuevo momento histórico» del país, que enmarcó en un cambio político en la región.
«Nuestra lucha es latinoamericana. Amamos a Fidel (Castro), a (Hugo) Chávez, a Evo Morales. La doctora (Michelle) Bachelet es una gran persona», dijo Bonafini.
Estimó que la plaza colmada «demuestra que ninguna lucha es inútil», dijo la dirigente de 77 años, pero advirtió: «Todavía hay mucho por hacer». *
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