El conflicto se radicaliza y aumenta tensión en Francia
En esta línea, el jefe del gobierno hizo el miércoles un llamamiento a las partes a una concertación «sin condiciones previas».
Los sindicatos y movimientos estudiantiles, sin embargo, solicitaron de nuevo la retirada total del CPE, como condición previa a cualquier negociación con el ejecutivo.
Una retirada «significaría que capitulamos ante la lógica de los ultimátums y de las condiciones previas», declaró el martes Villepin, en referencia al CPE, destinado a los menores de 26 años y apodado «contrato para esclavos» ya que admite el despido libre, sin justificación alguna, durante dos años. Ante las posiciones irreconciliables de gobierno y sindicatos, los estudiantes de liceos (enseñanza secundaria) y universidades tienen prevista una nueva manifestación, el jueves, en una jornada de movilización que se desarrollará bajo una fuerte tensión social.
Las organizaciones sindicales, asimismo, preparan un «martes negro» para el 28 de marzo, con manifestaciones y huelgas en los transportes, incluido el tráfico aéreo, que podrían paralizar al país.
Por su parte, el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy –principal rival dentro de las filas conservadoras de Villepin de cara a las elecciones presidenciales de 2007– advirtió contra una reanudación de la violencia en los suburbios, sacudidos por tres semanas de motines juveniles, a finales de 2005.
«Existe el peligro de que esta efervescencia de los estudiantes de liceos y universidades despierte la agitación en los suburbios, que siguen bajo una fuerte tensión», afirmó Sarkozy, en declaraciones al semanario francés Paris Match.
En el departamento de Seine-Saint Denis (norte de París), donde a finales de octubre de 2005 se desencadenó una ola de violencia urbana tras la muerte accidental de dos adolescentes, varias manifestaciones de estudiantes de liceo dieron lugar, el martes y miércoles, a enfrentamientos con la policía y quema de vehículos.
Las manifestaciones de días pasados contra el CPE terminaron en choques, a veces muy violentos, entre estudiantes y policía, sobre todo en París.
Un sindicalista, gravemente herido el sábado pasado en circunstancias aún no aclaradas, seguía en estado de coma este miércoles. Sarkozy, presidente del partido en el poder (Unión por un Movimiento Popular, UMP), pidió al jefe del gobierno que mostrase más flexibilidad y se declaró a favor de «experimentar durante seis meses» el CPE.
«No hay que ponerse nervioso», agregó Sarkozy, en una crítica implícita a Villepin y al descartar la hipótesis de una renuncia del gobierno, como consideró la prensa francesa. Algunos diputados de derecha que solicitaron el anonimato se mostraron especialmente críticos con el primer ministro, a quien compararon con el «capitán del Titanic» y «el flautista que conduce a las ratas fuera de la ciudad para ahogarlas».
Las críticas fueron aún más enérgicas en la izquierda.
«¿El primer ministro es un dirigente responsable?», preguntó el jefe del Partido Socialista, François Hollande, al acusar a Villepin de «organizar el conflicto con el país» en nombre de «una estrategia política» volcada en las elecciones presidenciales de 2007.
Bruno Juillard, presidente de la UNEF (el principal sindicato estudiantil) y uno de los principales líderes de la rebelión, manifestó su «cólera, pues, evidentemente, el gobierno eligió el empeoramiento de la situación y la violencia». *
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