"Hay que matarlo a mi esposo", dice la uruguaya implicada en explosiones
«Hay que matarlo a mi esposo» repitió por tres veces la uruguaya Alba Riveiros Acosta, de 40 años, mientras era trasladada este miércoles a una dependencia policial como sospechosa de haber participado de la detonación de artefactos en dos hoteles de turistas en La Paz que dejaron dos muertos y al menos 7 heridos.
«Mi marido es un maldito, hay que matarlo. Yo no hice nada. Mi marido hizo. Es indignante lo que hizo mi marido», gritó la mujer cuando era trasladada a una dependencia policial, luego de ser interrogada en oficinas de Interpol.
Riveiros y su esposo, el ciudadano norteamericano Claudio Lestad D’Orleans, fueron aprehendidos en un hotel de paso, en la ciudad de El Alto, a 12 km de La Paz, sólo horas después que poderosos explosivos mataran a dos personas.
D’Orleans, radicado hace algunos meses en la ciudad andina de Potosí (sur de La Paz) y que, según la Policía, se dedicaba a la venta de explosivos, fuegos de artificio y licores y habría dicho ser admirador del líder de la red terrorista Osama bin Laden.
El estadounidense se registró en el residencial Linares, en el casco viejo de La Paz, como «cuidadano de Arabia Saudita», reveló el administrador del establecimiento.
La médica Mónica Farfán y Roberto Aliaga, ambos bolivianos, perecieron en una primera explosión en un modesto hotel ubicado en una céntrica barriada frecuentada por turistas.
Otro artefacto devastó otro hotel en el centro de La Paz, a menos de diez cuadras del palacio Quemado (sede del gobierno), pero la Policía desalojó previamente a diecinueve turistas. *
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