Argentina rescindió el contrato a la empresa francesa de aguas
No fue una medida inopinada, pero sí no se esperaba para ayer que el gobierno de Néstor Kirchner diera por rescindido el contrato con la proveedora del agua corriente tanto de la capital y del inmenso conurbano, la francesa-catalana «Aguas Argentinas», con mayoría de la gala «Suez» luego de una prolongada historia de choques entre el gobierno y la empresa con repercusiones sobre todo en las relaciones entre Buenos Aires y París.
En rigor, meses atrás, el directorio de la empresa había decidido irse de la Argentina y se estaba en las últimas semanas en trámite de ver como se dirigía la gran proveedora de agua. En su momento, el presidente argentino Néstor Kirchner había dicho que si Suez se quería ir del país «que se vaya, que el pueblo va a saber lo que tiene que hacer» y advirtió a la «empresa Suez que por más plata que gaste en los medios para tratar de victimizarse, durante muchos años ha llevado a la Argentina a la desinversión total, y este presidente no va a permitir que esa empresa siga dejando sin aguas ni cloacas al pueblo argentino».
Con un tono enérgico inusual, el ministro de Planificación, Julio de Vido, anunció el fin de la relación de un servicio que fue concesionado en los tiempos de Carlos Menen, por los «reiterados incumplimientos» y sostuvo que el «Estado debe proteger al pueblo ante los abusos de poderosos».
El eje de su explicación podría sintetizarse en una frase: » A ninguno de nosotros, más allá de la coyuntura, se nos permite incumplir nuestras obligaciones». Y hubo mención a algunos casos concretos.
Al explicar la decisión, expresada en un decreto firmado por el presidente Néstor Kirchner, De Vido se rodeó de los jefes de los dos distritos más importantes en los que operaba Aguas, el gobernador bonaerense, Felipe Solá, y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, un amigo del ministro que anunció la medida.
Hace tiempo que estaban las quejas por el mal servicio, sobre todo en las empobrecidas zonas del Gran Buenos Aires, la mayor concentración humana del país, donde la inmensa mayoría carece de aguas corrientes y de cloacas, en gran parte sostienen desde el gobierno–por el incumplimiento reiterado de las inversiones necesarias para revertir esta situación.
«Aguas Argentinas no implementó las medias para normalizar la situación en materia de nitratos», dijo por ejemplo el ministro y agregó que la empresa no realizó las obras necesarias para que el agua no esté contaminada». La falta de cloacas en vastas zonas del conurbano fue otro de los motivos expuestos.
Hace un par de semanas un informe de Defensoría del Pueblo de la Nación planteó que el agua de algunos sectores de Lomas de Zamora, en los suburbios, tiene niveles de nitratos muy superiores a los 45 miligramos por litro establecidos como límite por el Código Alimentario Argentino. Y que en algunos casos llegan hasta los 75 miligramos, casi venenoso.
De cualquier forma, la relación con los controladores de la empresa era más que conflictiva desde el año pasado, cuando los franceses de la firma Suez anunciaron que dejaban la concesión.
La discusión por el reajuste de tarifas había levantado la temperatura entre el gobierno y la compañía. El gobierno de la provincia de Santa Fe, hace poco también rescindió su contrato con la empresa europea y en la de Córdoba, hay movilización vecinal por rescindir la concesión por el servicio deficiente.
Suez es el accionista mayoritario de Aguas Argentinas con una participación del 40 por ciento, seguido por Aguas de Barcelona, con el 25 por ciento. El resto está en manos de Vivendi, con el 7,6 por ciento, el argentino Banco de Galicia, con un 8,2 por ciento, la Corporación Financiera Internacional -brazo financiero del Banco Mundial- con un 5 por ciento, Anglian Water, con el 4,2 por ciento y los empleados de la firma con un 10 por ciento.
De Vido dijo que la nueva empresa estatal Aguas y Saneamiento Argentino (AYSA), una sociedad anónima con dominio estatal. que tendrá el 90 por ciento de Aguas Argentinas y los empleados retendrán el 10 por ciento. Aguas Argentinas empleaba a unos 3.800 trabajadores y distribuía agua potable y alcantarillado a unos 10 millones de personas en la ciudad de Buenos Aires y 17 alcaldías en el cordón urbano que rodea la ciudad. Las tarifas actuales no serán, por ahora, modificadas.
El presidente de Francia, Jaques Chirac, le había dicho en una ocasión en París a Kirchner que «Suez es una piedra en mi zapato», a guisa de enviarle un mensaje para que se arreglara la relación con es empresa.
En medios diplomáticos se afirma que la negativa de París de incluir a Buenos Aires como su escala del próximo viaje de Chirac a Sudamérica, es en gran medida producto de la tensa relación con Suez y otros contratos aquí considerados fraudulentos firmados en tiempos de Carlos Menem, como con Thales Spectrum, que controla el espacio radioeléctrico desde 1997 por 500 millones de dólares. *
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