Lukashenko se impuso con 82,6% de los votos y fue reelecto, según los cómputos oficiales

Desafiando arrestos, la oposición bielorrusa sigue en las calles

La oposición advirtió que los servicios de seguridad (KGB) persiguen a manifestantes, incluso a colaboradores del ex candidato Alexander Milinkevic, a quienes condenan por participación en protestas sin autorización del gobierno.

Los manifestantes permanecen apostados en la plaza Oktiabrskaia, centro de Minsk, donde reclaman la anulación de los comicios celebrados el domingo, en los cuales, según cifras de la Comisión Electoral, se impuso Lukashenko con 82,6 por ciento de los votos.

El portavoz de Milinkevic, Serguei Vozniak, advirtió que al menos 108 personas fueron detenidas tras ser perseguidas incluso en zonas alejadas del centro de las manifestaciones.

Las personas arrestadas por los servicios de seguridad, sostuvo el vocero, son llevadas ante jueces que aplican condenas inmediatas de diez días de prisión, por participación en manifestaciones «ilegales».

Los hijos de Milinkevic, Vitovt y Alexandr, fueron arrestados esta mañana por algunas horas cuando llevaban alimento a quienes permanecen en la plaza.

Vozniak dijo que fueron puestos bajo arresto tres colaboradores del jefe de la oposición, Anatoli Lebedko, Alexander Dobrovolski y Alexei Yanukevic.

Las protestas, convocadas por Milinkevic, a quien la Comisión Electoral atribuyó 6 por ciento de los votos, comenzaron tras la confirmación del triunfo de Lukashenko y su acceso a un tercer mandato por cinco años, considerado «inconstitucional» por la oposición.

Milinkevic protestó los comicios, rechazados además por Estados Unidos y la Unión Europea, que tiene en estudio sanciones contra el gobierno de Minsk.

La UE consideró el lunes «muy probable» la aplicación de sanciones contra Bielorrusia, mientras Estados Unidos reclamó la repetición de los comicios y dijo que desconocerá el resultado de las elecciones.

La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que envió 460 observadores, advirtió que las elecciones «no estuvieron a la altura de estándares internacionales».

Sin embargo, Vladimir Rushailo, jefe de los 467 observadores enviados por Rusia y ex repúblicas soviéticas, dijo que las elecciones se desarrollaron en forma «libre, abierta y transparente».

El presidente ruso, Vladimir Putin, felicitó a Lukashenko por el resultado de los comicios, los cuales, opinó, «demuestran la confianza de los votantes en sus políticas».

Por eso, el diputado europeo Daniel Cohn-Bendit propuso hoy la designación del ex jefe del gobierno alemán, Gerhard Schroeder, como enviado especial de la UE para Bielorrusia, en declaraciones al sitio Spiegel Online.

Schroeder «es la personalidad adecuada» para concretar diálogos con el presidente ruso y avanzar en una decisión sobre Bielorrusia, dijo el diputado.

El presidente de Bielorrusia tiene el respaldo de Putin, por la cual cualquier decisión debe ser sometida a diálogo con el mandatario ruso, ya que de otro modo puede quedar desprovista de «sentido», sostuvo el dirigente alemán.

Los manifestantes, instalados en carpas, mantuvieron hoy las protestas por tercer día consecutivo, pese a las bajísimas temperaturas, para rechazar un tercer mandato de Lukashenko, a quien Milinkevic definió como «el último dictador de Europa».

«Me avergüenzo de pertenecer a un país donde manda alguien como Lukashenko», dijo uno de los manifestantes, y continuó: «Queremos pertenecer a Europa, el Kremlin nos utiliza como laboratorio experimental para ensayar nuevas políticas autoritarias».

Analistas comparan la situación en Bielorrusia con el movimiento que condujo a la Revolución Naranja en Ucrania, aunque otros consideran insuficientes las condiciones dadas en Minsk para alcanzar esos objetivos.

Milinkevic y algunos de sus colaboradores más cercanos permanecieron hasta primera hora de hoy en una de las carpas. El jefe de la oposición dijo: «Permanezco aquí. No parto. Los jóvenes decidirán cuánto tiempo permaneceremos».

Los organizadores de la protesta exhortaron a repetir «el escenario de Maidan», en alusión a la plaza de Kiev donde se instalaron los grupos que respaldaban en Ucrania a Viktor Yushenko, actual presidente, pro-occidental.

Dos sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa bendijeron esta mañana las carpas instaladas en la plaza de Minsk.

«Estamos en manos de un régimen totalitario, estamos obligados a la clandestinidad», dijo uno de los sacerdotes, llamado Vikenti. *

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