Ecuador intenta cerrar TLC con EEUU a pesar de la oposición indígena

Ecuador se juega esta semana su resto en la que podría ser la última ronda de negociación de un TLC con Estados Unidos, apostando incluso la estabilidad interna, afectada por la férrea oposición indígena a un acuerdo que le puede costar sudor y lágrimas al gobierno.

La delegación ecuatoriana viajará el jueves próximo a Washington empeñada en cerrar un Tratado de Libre Comercio (TLC), tras la culminación exitosa de sus socios andinos Colombia y Perú, con los que inició la negociación en 2004.

Pero a diferencia de esos países, Ecuador, además de los inconvenientes propios del acuerdo -en especial en los temas agrícola y de propiedad intelectual-, debe lidiar con los ocasionados por el rechazo indígena.

El gobierno de Alfredo Palacio, que asumió el poder en reemplazo del destituido Lucio Gutiérrez, sin apoyo parlamentario y plan claro de gestión, ya recibió la semana pasada un contundente aviso de las comunidades nativas.

Durante cuatro días, la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) – que reúne a las principales etnias- semiparalizó el país con bloqueos de vías y movilizaciones exigiendo la exclusión de Ecuador del convenio comercial.

Si bien la protesta perdió fuerza paulatinamente, todavía se mantiene en algunas provincias y representa una amenaza para el mandatario, quien en el momento más álgido de las manifestaciones, temió un golpe de Estado.

Pero aun así Palacio está empecinado en sacar adelante las negociaciones por considerar que son más las posibilidades que los perjuicios, y que sin el TLC, el país quedaría expuesto a una histórica crisis económica por efectos del contrabando que ingresaría desde Colombia y Perú.

«Estoy totalmente convencido de que en el gran balance Ecuador sale favorecido, sin ocultar que hay unos sectores más beneficiados que otros», afirmó el ministro de Comercio Exterior, Jorge Illingworth.

El optimismo del gobierno no tiene eco en sectores como la Conaie, que estiman que el tratado los pondría a competir con los productos subsidiados de Estados Unidos, lo que a la postre supondría la ruina del campo y la ganadería, principalmente.

Frente a ello, el equipo negociador ha subrayado que el impacto sólo podrá aminorarse siempre que el Estado se comprometa con un plan de apoyo al sector agrícola.

«Si esto no existe lo mejor sería desistir del TLC», enfatizó el jefe de la delegación ecuatoriana, Luis Chiriboga.

Observadores y gobierno coinciden en que la mayoría de temores son consecuencia de la desinformación y que, en el caso de los nativos, el rechazo es más por prejuicio político hacia Estados Unidos que por razones comerciales. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje