Kirchner quiere controlar todo
Tomemos un tema tan delicado como la rememoración del golpe de estado de 1976, la gran tragedia del siglo XX con sus 30. 000 desaparecidos y el punto inicial del desmantelamiento del Estado, la inserción del país en capitis diminutis¨ en el mundo dominado por las grandes corporaciones y las finanzas. O si se quiere, en la perversa división internacional del trabajo.
Por fin en la critica militar del Ejército al pasado, ya no solo se condena el terror, sino que se acepta a este como arma para un plan a favor de los grandes intereses.
Sin duda el Presidente ha exhibido en sus casi dos años y medio de gestión méritos sin precedentes en profundizar la crítica de las FFAA, poner el bisturí donde quedaban pimpollos de nostálgicos con los tiempos del Proceso de Reorganización Nacional, apuntalar con el peso político personal a que la justicia se atreva al fin de abrir los procesos contra violadores a los derechos humanos y muchas cosas más en esta materia. La pregunta que surge, a pesar de todas las explicaciones, ¿porque declarar feriado un día propicio para que, sobre todo las nuevas generaciones, en las escuelas reciban el mensaje democrático del Nunca Más y que contaba con legislación enderezada a eso?. De hecho, la cuestión fracturó, casi, a la mayoría de las organizaciones de derechos humanos, introdujo un problema donde no lo había, acaso para conseguir rédito político adicional al que ha conquistado en otras áreas en lo que pareciera una carrera que no tiene límites y, como se verá, se expande a otros sectores.
Esas entidades en definitiva se alinearon, como en casi todo el espectro político, según le crean o no al Presidente. No son actos de reflexión independiente, por lo menos aparentemente. Y funcionó, en ese espacio, el de los DDHH tan sensible y querido, como un espejo de lo que se pergeña en el oficialismo: se está con el Presidente, o se está contra él, sin matices, sin medios tonos, así. Es un ida y vuelta: en la oposición, se hace la misma lectura.
Como en otras cuestiones, esta iniciativa fue inopinada, como para hacer pensar a los suspicaces que tuvo intenciones diversionistas, distractivas. Pero ninguno de los tantos problemas que requieren atención ciudadana especial, sea el diferendo con Uruguay, sea poner en caja los precios en general, los de la carne en especial, tema en el que Kirchner está afondo y aún con poco suceso; o las crisis políticas desatadas en la Capital Federal con la destitución de Aníbal Ibarra o en la provincia de Santa Cruz con la renuncia del gobernador Sergio Acevedo, merecen esa mirada suspicaz surgida de la desconfianza.
Vayamos por partes. El litigio con los orientales entró en etapa de negociación, que temprano o tarde, pondrá en funcionamiento lo que Kirchner y Tabaré Vázquez hablaron en Santiago de Chile cuando los fastos de la llegada de Michele Bachelet a La Moneda.
A propósito, la chilena tenía como idea visitar solo a la Argentina como mensaje de su prioridad estratégica. Pero lo amplió a Montevideo para no aparecer alineándose en una controversia, que, en realidad, allende los Andes, están más cerca de Plaza Libertad que de Plaza de Mayo. Volvamos a la controversia. En el Gobierno hay consenso intelectual que las celulósicas se construirán, que habrá garantías sobre el medio ambiente y que el nudo gordiano está radicado en los cortes de ruta que, y es opinión de alguien de alto nivel, alentó con alta irresponsabilidad el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti y que ahora es difícil zafar. Comentamos al respecto que Kirchner estaba (¿casi?) convencido que en el fin de semana quedaba despejado el paso por los puentes que unen a los dos países con lo que comenzaba a funcionar el proceso de negociación.
No ocurrió así, y aunque ahora se aguarda la novedad para el lunes, no hay seguridad que ello ocurra, porque están fuertes en las asambleas de Gualeguaychú los duros, enrolados en la consigna «no a las papeleras» que en algún momento enarboló Busti, aunque hoy diga otra cosa. Además, despejar el camino, amén de persuasión, requerirá, temprano o tarde, para que aun en el caso de una «tregua», de una decisión política de que no se volverá a las andadas. Claro, atendiendo las demandas de aire sano..
Y se hace más complejo porque aún no se ha advertido que amen de pujas políticas en la provincia al sur de la Mesopotamia criolla, está la mano del ecologismo que se propone una victoria para la «internacional Verde». Va de suyo que el ecologismo ha hecho mucho de bueno para poner freno a la voracidad del gran capital o el desdén de los gobiernos, mezquinos en defender el futuro del planeta. Pero no es el caso ahora. Ojalá sea cierto que Kirchner proclame en las reuniones más íntimas su amistad por Tabaré y compresión por la situación que se le genera en el frente interno. Y que el desmonte de la bomba de Gualeguaychú no tenga ningún costo político para él. Ojalá.
No está de más insistir que gran parte del destino del Mercosur depende que no se dañe la relación argentino-uruguaya. La diplomacia local sabe bien que Tabaré cosechó comprensiones y respaldos que no pueden ser explicitados por sus anfitriones de la gira. Es otro elemento que empujará al Presidente a poner el cuerpo para despejar el camino de la negociación. No hay manera de vincular el debate sobre si feriado o no el 24 de marzo, cualquiera sea el posicionamiento que se tenga al respecto con el conflicto en el río. ¿Tienen que ver con las tensiones institucionales en la Reina del Plata y en la lejana Santa Cruz? Hay quienes lo piensan, pero conviene separar paja del trigo. Comencemos por la Capital Federal y sus tres millones de habitantes y corazón político del país. Aún se discute si el Presidente no hizo todo lo que podía, para que Aníbal Ibarra no fuera destituido. Y quienes sostienen, que a Kirchner la caída le sabe a traspié, y que para ello basta poner los ojos en la dificultosa relación que tienen tanto el Presidente como su jefe de Gabinete, Alberto Fernández con el nuevo jefe del Gobierno porteño, Jorge Telerman, que además, a diferencia de su antecesor, es peronista, al menos los últimos 20 años. Por lo pronto, el Presidente no le da audiencia, lo que es difícil de entender. O que quiere disciplinarlo. Telerman no tiene base política propia y depende tanto de Kirchner como de todo lo que construyó como aparato, Ibarra. Ha dado mensajes hacia la oposición en la comuna, tanto al ARI como al centro-derecha, una lucecita al socialismo porteño. Puede que en algo este caso se parezca al ex gobernador de Santa Cruz, que fue remiso a aceptar, cuando fue elegido, un gabinete digitado por el Presidente, como si Acevedo fuera su delegado. ¿Está negándose Telerman a aceptar a los hombres que le pide el Presidente?. Perturba aquí, además la propia interna dentro del kirchnerismo. Kirchner no le retiró la confianza a quien controla al peronismo del distrito, Alberto Fernández, el jefe del Gabinete, que sí se jugó por Ibarra, para que sea quien negocie con Telerman. Pero este escucha mensajes del ministro de Planificación, Julio De Vido, cuya influencia es cada vez más fuerte y es el blanco preferido de Elisa Carrió, que lo acusa de ser el «cajero» del oficialismo, pero le cuesta en esta y otra acusación, demostrarlo. Por caso, dijo de una legisladora de izquierda que no votó contra Ibarra que había sido sobornada. Y aseguro por TV que a dos diputados suyos en la Legislatura porteña, les ofrecieron 4 millones de pesos (un dólar, tres pesos). Cuando el periodista le preguntó ¿tiene pruebas?, huyó por la tangente. Pero De Vido es muy influyente, se ve vestido ya con el traje de gobernador de Santa Cruz y quisiera sentar sus reales
en la Capital Federal. ¿Es el ministro de Planificación un poderoso solitario o es una de las tantas manos que tiene el Presidente para conseguir sus objetivos? Mejor pensar en este rumbo.
Tanta confusión genera dudas en quienes no quieren ser incondicionales y en la oposición hacen batuque con la instalación de esa dicotomía terminante. Regresemos a Santa Cruz. Acevedo fue heredero de Kirchner quien dejó una provincia con avances y falencias. Una de las más graves, son las que genera conflictos permanentes entre las empresas petroleras y el personal que se atreve a ser distinto, sea por el trabajo del clasismo o por los manejos prepotentes de las compañías entre la que emerge YPF-Repsol. De sus manejos turbios se conoce el caso de Bolivia donde un juez, en el marco del momento de alza de Evo Morales, puso preso a dos directivos acusándolos de fraude al fisco.
En sus tiempos de gobernador, Kirchner giró al exterior unos 500 millones de dólares por regalías para salvarlos de los graves problemas financieros que desató la crisis de 2001. Luego de muchas idas y venidas, la plata volvió al país a un banco privado de Santa Cruz. Algunos opositores especulan que allí está el origen de las desavenencias entre el Presidente y el ex gobernador. Acevedo no solo dejó hacer sino que no miró que ocurría en localidades como Las Heras, dignas del Far West y ese estilo de tensiones permanentes. Cuando estalló una pueblada que dejó un policía muerto no supo manejar la crisis y terminó por quebrar su relación con el Presidente quien lo criticó duramente por los casos de torturas contra presos sospechados de participar del crimen. De hecho, lo humilló. Lo real, además, es que las empresas no cumplen lo pactado con huelguistas de esos días tumultuosos y además, son perseguidos y deben refugiarse en iglesias donde encuentran protección.
Al frente de la provincia ha quedado el vice, Carlos Sancho, y el Presidente voló a Río Gallegos para darle respaldo. Sancho es un incondicional y aceptó los pedidos de Kirchner para cubrir carteras claves y asegurase que el futuro gobernador que se elige el año próximo cuente con su bendición.
El distrito porteño, complicado históricamente para el peronismo e incluso para Kirchner donde no ganó ninguna elección pese a su popularidad actual, no es tan fácil de amoldar a los cánones de la provincia patagónica. Si no es Telerman el elegido para el año próximo, siempre que su gestión encandile ¿quién?. Se piensa en el vicepresidente Daniel Scioli o el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna. Pero los dos tienen su personalidad.
. Es tiempo que se pierde sin tener en cuenta que lo ocurrido es en definitiva la consecuencia política de la tragedia de la disco que dejó 194 vidas truncas. Pareciera, más allá de las palabras, que no contaran con el precedente a la hora de hablar de política. *
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