Aumentan protestas contra el gobierno en las calles de Francia
Fue la gran tercera jornada de movilización contra el llamado Contrato Primer Empleo (CPE), que fue aprobado el 9 de marzo por el Parlamento, y en ella participaron estudiantes, partidos de izquierda, sindicatos, rectores y familias enteras.
Según los organizadores, hubo 1,5 millones de personas, de las cuales 300.000 únicamente en París, en unas 150 manifestaciones celebradas en toda Francia. Las cifras de la policía no fueron divulgadas hasta el momento.
La protesta en la capital terminó sin incidentes y en un clima de fiesta en la plaza de la Nación, donde sin embargo varias decenas de jóvenes se encaramaron a la gran estatua que representa a Francia lanzando insultos contra el gobierno, mientras la policía antidisturbios comenzaba a tomar posiciones en el lugar.
El jueves pasado, una manifestación en la capital francesa terminó en violentos enfrentamientos entre policías y jóvenes de grupos radicales ajenos al movimiento estudiantil, con un saldo de numerosos heridos y casi 200 detenidos.
Para que la situación no se repitiera, la presencia policial en el cortejo de este sábado se incrementó y los propios sindicatos contaban con un dispositivo de seguridad para evitar que el acto degenerara y sus reivindicaciones quedaran eclipsadas.
La manifestación estaba encabezada por una gran pancarta en la que se leía: «Retirada del CPE», sostenida por numerosos líderes sindicales y del movimiento estudiantil que clamaban refiriéndose a Villepin: «Quien siembra miseria, recoge cólera».
«Hoy vemos bien que la movilización es cada vez más fuerte. Bien el gobierno entra en razón y retira el CPE ahora, bien será obligado a hacerlo la próxima semana cuando volvamos a salir a la calle», lanzó en tono de ultimátum Bruno Julliard, presidente de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF).
Además de París, las protestas contra el CPE, con el que el gobierno desea paliar el desempleo, reunieron a 130.000 personas en Marsella (sureste), según los sindicatos, a unas 50.000 en Toulouse (suroeste), entre 15.000 y 35.000 en Rennes (oeste), y a unas 11.000 en Lyon (centro-este).
Según un sondeo divulgado el viernes, dos de cada tres franceses se oponen al CPE, aprobado por el Parlamento el 9 de marzo y que está destinado a menores de 26 años.
El punto más polémico de este contrato es que el trabajador puede ser despedido sin ninguna explicación durante un período de dos años.
Pese a la creciente presión en las calles contra este nuevo contrato, el jefe del gobierno, considerado por muchos el sucesor natural del presidente Jacques Chirac, no parece dispuesto a dar marcha atrás y su popularidad cae en picado en los sondeos a poco más de un año para las presidenciales en Francia.
Un sondeo que será divulgado el domingo muestra que un 61% de los franceses está descontento con la gestión de Villepin, frente al 54% del mes pasado.
El primer ministro, que guardó un silencio sepulcral ante las protestas de esta semana, sigue manteniendo que el CPE es un instrumento esencial en su batalla contra el desempleo, que afecta a un 25% de los jóvenes. Pero en opinión de los sindicatos, este contrato sólo aumentará la precariedad y la exclusión laboral de los recién llegados al mercado de trabajo.
Según el secretario general del CGT, mayor sindicato francés, Bernard Thibault, la movilización del sábado marcará un antes y un después en esta protesta contra el CPE y los organizadores podrían convocar una huelga general para la próxima semana con el fin de hacer ceder al gobierno.
Ante la revuelta en las calles, tanto Villepin como Chirac mostraron en los últimos días una creciente voluntad de reanudar el diálogo con los actores sociales y pidieron calma a los manifestantes.
Para algunos medios de comunicación, la situación que se vive en Francia recuerda a la vivida en mayo del 1968, aunque con las debidas distancias.
Lo que es innegable es que la fuerza de la movilización es cada día mayor. En este momento, unos dos tercios de las 84 universidades francesas no funcionan o sufren huelgas parciales. *
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad