Néstor Kirchner lidia con los ganaderos por precio y por poder
En rigor, el consumo ha caído bastante estos días, y no solo ahora. En 2005 el consumo de carne vacuna bajó el 3,5% respecto del año anterior, tomado por kilogramo promedio por habitante.
El de carne aviar, en cambio creció de 21,3 a 24,4 kilogramos por habitante. En ese mismo lapso, los precios de la carne vacuna al consumidor aumentaron un 25%, mientras que los del pollo subieron 12%. Por otro lado, con 10 millones de habitantes más, el stock ganadero es más bajo que en 1974.
Lo importante en la emergencia es hasta qué punto el presidente se enfrentará con los ganadores, sean estos productores o sobre todo los consignatarios de hacienda, de quienes sospecha, regulan la entrada de vacunos a los mataderos porteños, el mercado de Liniers, para hacer subir precio de las cabezas y por simpatía, en los mostradores de las carnicerías.
Tiene en la pelea con este sector un arma muy poderosa: no renovarles el contrato de concesión que vence en pocos meses.
Ya antes de este pedido a no comprar (que los ganaderos aplauden porque suponen que estos les permitiría exportar a precios muchos más elevados que los del mercado interno), Kirchner prohibió las exportaciones de carnes rojas, excepto las selectas de la cuota Hilton o las que tienen convenios particulares.
Rusia sería en este caso, a pesar de ser el principal comprador del producto, la mayor perjudicada y Moscú ya se quejó por eso.
La semana pasada el Gobierno celebró, tras el anunció de prohibir las exportaciones por un semestre, por el ingreso espectacular de cabezas de ganados a Liniers con lo que cayó casi un 20% el valor, aunque no se verificó en una caída de los precios al consumidor.
Entonces, ante las protestas de productores y de sectores de la oposición, la más virulenta fue ayer la diputada Elisa Carrió con un artículo en el diario «La Nación», amenaza con extender la veda al exterior por un año.
Acá Kirchner juega una carta brava porque le importa que el efecto que cada una de sus decisiones tiene sobre la opinión pública se traduzca en suceso, no solo en un efímero gesto mediático.
Una disputa histórica
Por ahora no consigue sus objetivos porque tras la aluvión de cabezas de la semana pasada, las reses llegan estos días al Mercado de Liniers, sino a cuentagotas a algo que se parezca y la idea que está en una pulseada con los ganaderos que regularían a piaccere los envíos, no lo deja tranquilo.
Eso de convocar a los consumidores al boicot, es una fórmula que ya utilizó con la empresa Shell cuando resolvió un aumento de los combustibles. Esa vez hubo retracción y retroceso de las tarifas. La pulseada con los ganaderos no es tan sencilla.
Gran parte de historia de este país está signada por la presencia en la economía y en la política de los intereses de ese sector social, que domina las grandes entidades agrarias, como la Sociedad Rural y tiene importantes medios que defienden sus intereses.
¿Estamos en presencia de un tour de force que sobrepasa los intereses sectoriales para ir transformándose en una disputa por poder? Es uno de los interrogantes.
Veamos algunas cosas. Kirchner evalúa que los productores tratan al mercado de consumo interno igual que al internacional. El precio de la carne se disparó en el mundo por la gripe aviar y la deserción de Brasil como país abastecedor a raíz de la aftosa. El consumo aumentó aquí diez kilos por personas desde el año 2003. Esa combinación se tornó explosiva.
Pero además, parece convencido de que el sector ganadero se habría embarcado en una pulseada política contra él. Precisemos.
El precio de la carne puede tener mucho efecto en el empuje inflacionario. Y la inflación es el Talón de Aquiles que podría provocarle un traspié al progreso de la economía. Hay economistas ligados al sector agrario que siguen fogoneando un horizonte de inflación del 20% para este año. Serían los mismos, a juicio suyo, que estimulan el fracaso de actual modelo de acumulación y distribución.
Miremos algo más. La inflación en lo que va del año lleva acumulado un 1,7%. Kirchner pretende que el primer trimestre cierre por debajo del 3%.
Conjeturando un amesetamiento inflacionario sobre la mitad de 2006 y otro pico estacional en el último trimestre, estima cumplir con el 12% que estipula el Presupuesto.
Pero esos cálculos podrían naufragar con el precio de la carne.
Es que un punto que sube el precio de la carne, influye casi un 30% sobre el índice de precios al consumidor, dato de impacto si es elevado, pero no es solo que genere expectativas inflacionarias.
La ministra de Economía, Luisa Micelli, se ufanó en haberla desbaratado, pero ese número está atado al valor de numerosos bonos que inundan el mercado financiero con las consecuencias que ello puede generar sobre el valor de la divisa.
La medida plantea costos internos y externos. Varios frigoríficos prevén suspender o cesantear personal; varios miles.
Kirchner prometió atender con subsidios esa gran posibilidad. Sabe que esta pulseada no la puede perder.
En tanto, Kirchner aceptó un pedido de la CGT para elevar el mínimo no imponible de impuestos en casi un 30% para los trabajadores en relación de dependencia y del 20% para los autónomos.
El asunto fue el que generó hace un mes una huelga que terminó violentamente en Las Heras, un centro petrolero de la provincia de Santa Cruz donde detenciones de militantes sindicales están generando tensión. Allí fue asesinado un policía y es lo que un párroco lugareño dice desató «una caza de brujas».
Como secuela de esta crisis, renunció el gobernador, Sergio Acevedo. Síntesis: a la social, se le añadió la crisis política. *
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