Mañana se reanudará el juicio a Saddam Hussein

En medio de la creciente violencia aumenta la tensión entre chiítas y sunitas

El juicio contra el ex presidente iraquí, que proseguirá mañana, se celebró un día después de un domingo sangriento en el que seis atentados en el pobre barrio chiíta de Sadr City, en Bagdad, costaron la vida a 46 personas e hirieron a más de 200.

El jefe radical chiíta Moqtada Sadr criticó ayer el rechazo de los ulemas sunitas a condenar a los autores de esos atentados al dar el pésame desde la ciudad santa de Nayaf (centro) a los habitantes de Sadr City, al tiempo que se mostró muy duro hacia Estados Unidos.

«Si no protegen ni ayudan a la gente, ¿cuál es la razón de su presencia» en Irak?, preguntó en alusión a Washington, que mantiene unos 150.000 militares en suelo iraquí.

Deploró que sus correligionarios sean «objeto de ataques de (partidarios) de Saddam Hussein, de las fuerzas ocupantes y de los extremistas sunitas».

Sadr también instó al Comité de los ulemas musulmanes (sunitas) y a los otros partidos de esa comunidad a «desmarcarse de los Takfiri», los extremistas sunitas que han declarado la guerra a los chiítas.

En un comunicado, el Comité de los ulemas musulmanes calificó de «crimen» los atentados de Sadr City, pero sin denunciar directamente a los autores. Las protestas y denuncias, sin embargo, no pusieron fin a la violencia en Irak, donde ayer murieron al menos 16 personas y otras 60 resultaron heridas en una serie de ataques por todo el país.

En Londres, por su parte, el ministro británico de Defensa, John Reid, señaló que «la guerra civil no es ni inminente, ni inevitable» en Irak, donde, sin embargo, reconoció la existencia de un «aumento de la violencia sectaria».

Reid anunció también, para antes de mayo, la retirada de 800 de los 7.000 militares británicos desplegados en el sur de Irak.

En el plano judicial, en la decimosexta audiencia del juicio contra Saddam Hussein y siete de sus colaboradores, dos de los encausados, el jefe del tribunal revolucionario que condenó a muerte a los 148 aldeanos de Dujail, en 1982, y el ex vicepresidente iraquí, justificaron esas ejecuciones como una respuesta estatal en tiempos de guerra y no un crimen contra la humanidad.

«Durante su proceso que duró dos semanas (los aldeanos) reconocieron haber obedecido órdenes de Irán para que este país pudiera ocupar Irak. Todo esto está recogido en su declaración e incluso lo confesaron públicamente a la televisión», afirmó ante el Alto Tribunal Penal iraquí Awad Bandar al-Bandar, de 64 años, ex jefe del tribunal revolucionario.

«Se trató de un atentado contra el jefe del Estado. ¿Qué había que hacer? ¿Darles una medalla?», señaló por su parte el ex vicepresidente iraquí Taha Yasin Ramadan.

La deposición de los restantes reos continuará en la audiencia del miércoles, en la que se prevé que declare Barzan Al-Tikriti, hermanastro de Saddam Hussein. *

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