El juicio de Milosevic ante el TPI entraba en su tramo final
El juicio en primera instancia del ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, fallecido ayer sábado a los 64 años, entró hace apenas un mes en su quinto y último año en el Tribunal Penal Internacional (TPI) para la ex Yugoslavia.
Milosevic podría haber sido condenado a cadena perpetua por más de 60 cargos que le acusaban de crímenes de guerra y contra la humanidad por el papel que desempeñó en los conflictos bélicos de Croacia (1991-1995), Bosnia (1992-1995) y Kosovo (1998-1999).
También estaba acusado de genocidio, en particular por su responsabilidad en la matanza de unos 8.000 musulmanes refugiados en 1995 en Srebrenica.
La sala de primera instancia del TPI, ante la cual comparecía el acusado, tomó declaración a casi 400 testigos, leyó más de un millón de páginas del sumario y examinó unas 1.250 pruebas.
La cantidad de acusaciones contra un hombre que fue jefe de estado durante una década explica la duración y la complejidad del juicio, a lo que se debe añadir que el acusado comparecía tan sólo tres veces por semana a causa de sus problemas de salud.
Desde que en agosto de 2004 se le concedió el derecho de dirigir él solo su defensa, Milosevic se centró en el conflicto en Kosovo y llamó a declarar como testigos a muchos oficiales de esa provincia que afirmaron que los albaneses no habían huido de los serbios que la controlaban, sino que escapaban de los bombardeos de la OTAN, cuyo comienzo se remonta a marzo de 1999. *
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