Michelle Bachelet, la médica socialista que llegó a la Presidencia de Chile

La líder socialista Michelle Bachelet asumió la presidencia de Chile ayer sábado tres días antes de otra fecha grabada con lágrimas en su diario de vida: la muerte de su padre como prisionero de la dictadura del general Augusto Pinochet.

En la solemnidad de la ceremonia, cuando recibió la banda presidencial, la médica pediatra de 54 años estuvo acompañada de sus tres hijos y su madre, Angela Jeria, pero el gran ausente fue el general de la Fuerza Aérea Alberto Bachelet, que murió en la prisión donde fue torturado por sus camaradas de armas el 14 de marzo de 1974.

El padre de la primera mujer al frente de un gobierno en Chile pagó con su vida su adhesión al presidente socialista Salvador Allende, que se suicidó en el palacio de La Moneda durante el cruento golpe que instaló en el poder a Pinochet el 11 de septiembre de 1973.

«En este momento hay alguien que estaría muy orgulloso. Ese hombre es mi padre», dijo Bachelet en su primer discurso como presidenta electa la noche del 15 de enero.

«Siento que de alguna manera inexplicable estoy cerca de él», agregó emocionada, ante la ovación de miles de partidarios.

Cuando estalló el golpe militar la joven Michelle era una estudiante de medicina que entonaba con su guitarra las canciones de Los Beatles y compartía con otros estudiantes sus anhelos de cambiar el mundo.

Pero tras el alzamiento militar y la muerte del general Bachelet, también fue detenida junto a su madre en enero de 1975 en la Villa Grimaldi, una cárcel secreta donde más de medio centenar de prisioneros pasaron a integrar las listas de 3.000 muertos y desaparecidos que dejó la dictadura.

«La tortura es terrible, sobre todo desde el punto de vista sicológico porque te humilla», recordaría más tarde, cuando regresó a Chile en 1979 después de cuatro años de exilio en Australia y Alemania Oriental. Al restaurarse la democracia en 1990, se comprometió a fondo como médica del servicio público, miembro de la Comisión Nacional del Sida y consultora para la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hasta el día de hoy, la nueva presidenta inicia su jornada cuando lleva al colegio a su hija Sofía, de 12 años, como antes lo hizo con los dos mayores, Sebastián y Francisca.

De carácter afable, sonriente y a ratos severa, la trayectoria política que inició como ministra de Salud del presidente Ricardo Lagos la transformó en enero de 2002 en la primera mujer a cargo del Ministerio de Defensa, para buscar un acercamiento entre la sociedad civil y el mundo militar.

Convencida de que su Partido Socialista no conocía el rol de las Fuerzas Armadas, había estudiado estrategia militar en Santiago y siguió un curso sobre defensa continental en Washington antes de incorporarse al gabinete.

«Yo reunía todos los pecados capitales juntos: socialista, hija de mi padre, separada, no religiosa», recuerda Michelle Bachelet en una biografía que escribieron las periodistas Elizabeth Suberbaseaux y Malú Sierra «para entender cómo fue el proceso que la llevó a las puertas de la Presidencia», según afirmaron.

La portada del libro muestra la imagen sonriente de la ministra sobre un tanque militar, en medio del asombro de los escépticos que volvieron a sorprenderse cuando las encuestas la señalaron como favorita para ganar la elección presidencial del 11 de diciembre. *

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