Un partido de raíces nazis
La mayoría de los electores del FPOe tiene menos de 29 anos y atrae más a los hombres que al público femenino.
La primera razón por la que un elector austríaco vota FPOe es su lucha contra los escándalos y la unión de los dos partidos que comparten el poder desde la guerra –socialdemócratas y conservadores–, según un estudio del Centro de Investigaciones Políticas Aplicadas (ZAP), publicado tras las elecciones de octubre.
Luego vienen «las ganas de cambio», «el respeto de mis intereses y de la tradición» y «la oposición a la inmigración».
El tema de los extranjeros fue decisivo para quitarle a los socialdemócratas los votos de los obreros.
El 61% de los ex simpatizantes de este partido no votaron por él porque «no toma en serio la problemática de los extranjeros».
Casi uno de cada dos obreros (el 45%) votó FPOe en las elecciones legislativas de octubre que elevaron a este partido al segundo lugar a nivel nacional. Testigo de la fuerza del conglomerado de extrema derecha en el país, el estudio revela que la totalidad (91%) de los electores FPOe durante las legislativas de 1995 siguieron votando por él este ano, mientras que 10% de los socialdemócratas y 9% de los conservadores cambiaron de campo, pasando a la extrema derecha.
Extrayendo sus raíces de medios nacionalistas germánicos del siglo XIX, el Partido de la Libertad (FPOe) fue fundado en 1956. Sucedió a la Organización de Independientes, creada en 1949.
Muchos de sus partidarios eran entonces militantes pro nazis y el partido luchaba por la rehabilitación de ex nazis. Frederich Peter, que reinó 20 anos a la cabeza del movimiento hasta 1978, perteneció a la división Totenkopf de los Waffen SS.
En los anos 70 emergió una franja liberal, que promovía alianzas y que, en 1993, compartió brevemente durante tres anos, el poder con los socialdemócratas.
Haider asumió la dirección del FPOe en 1986 tras un verdadero golpe de fuerza, imponiendo «una reorganización rápida del ala derecha del partido», según dos historiadores socialistas, Max Rodenberg y Ulrich Rippert. «Desde 1986 Haider domina el partido y ha impuesto su estilo autoritario de mando», indicaron.
Desde entonces, el FPOe, que se había estancado entre el 5,5% y el 7,5% de los votos, superó el 10% en noviembre 1986, iniciando una curva ascendente que no se ha desmentido y lo llevó al 26,9% en las legislativas de octubre.
El temor al extranjero es fundamental en Austria, Estado abierto a la inmigración de los países del Este.
Tres anos después que Joerg Haider asumiera el iderazgo del FPOe, cayó la cortina de hierro que bordeaba las fronteras austríacas con Hungría, Eslovaquia y República Checa. Luego Austria entró a la Unión Europea (UE) en 1995 y la mundialización siguió su curso. Todos estos elementos son percibidos como peligros en el pequeno país de ocho millones de habitantes en el que la industria se limita a pequenas y medianas empresas volcadas hacia el mercado interno y a explotaciones agrícolas minúsculas con respecto a sus vecinos europeos.
«No somos nazis ni antisemitas ni xenófobos ni racistas, sino hombres que actúan a favor del ideal de libertad», proclamó ayer la «sociedad de apoyo al FPOe» en el sitio Internet del partido de extrema derecha.
Numerosos austríacos, irritados por las amenazas europeas contra su país, se agruparon estos últimos días para defender al líder ultraderechista.
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