Mañana asumirá Bachelet, la primera presidenta de la historia chilena
Hija del general Alberto Bachelet, que murió como prisionero del régimen de Pinochet, la nueva mandataria no tendrá sin embargo como sus antecesores la amenaza latente del ex dictador y de sus partidarios convertidos en una minoría casi imperceptible dentro de la sociedad chilena.
En presencia de 32 jefes de Estado y delegaciones de 120 países, la médica pediatra de 54 años, que también fue prisionera de la dictadura, tomará posesión de su cargo en la sede del Parlamento en Valparaíso, 110 km al oeste de Santiago.
Bajo el gobierno de Lagos, Bachelet ocupó la cartera de Salud y en enero de 2002 se convirtió en la primera ministra de Defensa en América Latina, para sellar la reconciliación entre la sociedad civil y el mundo militar.
Fue esa tarea la que encumbró su figura en las encuestas y su popularidad llevó a la Concertación a designarla como candidata a la Presidencia.
Los ojos de sus partidarios y de la derecha opositora estarán puestos en las 36 medidas que anunció como candidata para sus primeros 100 días de un gobierno que durará cuatro años, de acuerdo con la nueva Constitución que promulgó Lagos hace seis meses.
Entre sus objetivos inmediatos figura la reducción del desempleo, y como medidas el aumento de la seguridad para combatir la delincuencia y el perfeccionamiento de los sistemas de protección social a través de una reforma al modelo de pensiones.
En el largo plazo, el nuevo gobierno buscará eliminar la brecha entre pobres y ricos, que sitúa a Chile entre los países con mayor desigualdad social pese al crecimiento de su economía y los tratados de libre comercio que mantiene con Europa, Estados Unidos, Corea del sur, China y otros mercados.
Para emprender este camino, como la primera presidenta en la historia de Chile, Bachelet se comprometió a formar equipos «paritarios», integrados por hombres y mujeres, como lo dispuso en su primer gabinete de ministros que asumirá sus funciones la semana próxima.
«Chile va a ser el primer país que tendrá, en los distintos cargos de toma de decisiones en el sector público, paridad total», anunció la nueva presidenta, durante las conmemoraciones del miércoles por el Día Internacional de las Mujeres.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y la ministra de Defensa de Francia, Michelle Alliot-Marie, simbolizarán la presencia femenina en la solemne ceremonia, donde Bachelet recibirá las insignias del poder que le entregará el presidente Ricardo Lagos, socialista y agnóstico como ella.
En ese mismo escenario, el 11 de marzo de 1990, se inició la «era de la Concertación» cuando Pinochet entregó el poder al presidente demócrata cristiano Patricio Aylwin, que intentó reconciliar a los 15 millones de chilenos «en la medida de posible», según dijo en los comienzos de su administración de cuatro años.
Aylwin enfrentó la amenaza de Pinochet a los pocos meses, cuando en diciembre de 1990 acuarteló a sus tropas, en su condición de comandante en jefe del Ejército, para rechazar las investigaciones sobre los 3.000 muertos y desaparecidos que dejó su régimen.
En el segundo gobierno de la Concertación, el presidente demócrata cristiano Eduardo Frei consolidó el modelo económico liberal e impulsó una apertura que se reflejó en los primeros acuerdos para alcanzar tratados de libre comercio con otros mercados.
Pinochet entregó la jefatura del Ejército, se convirtió en senador vitalicio y Frei lo liberó de su prisión en Londres, donde permaneció arrestado durante 503 días cuando España trató de obtener su extradición. *
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad