"La época de la intimidación ha terminado"

Traslado del plan nuclear a la ONU es desafiado por el presidente iraní

«La época de la intimidación ha terminado y ha llegado el momento para el poder del pueblo», declaró el presidente iraní, el ultraconservador Mahmud Ahmadinejad, durante una reunión pública en la ciudad de Kuhdacht, en la provincia de Lorestán (oeste).

El guía supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, adoptó el mismo tono al asegurar que su país «resistirá a cualquier presión o conspiración» y proseguirá con su programa nuclear.

«Hoy, el pueblo iraní y los responsables de la República Islámica de Irán, más poderosos que antes, resistirán, como el acero, a cualquier presión o conspiración», dijo la principal autoridad del Estado, en un discurso ante la Asamblea de Expertos difundido por la televisión nacional.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) finalizó el miércoles una reunión en Viena en la que decidió trasmitir al Consejo de Seguridad de la ONU un informe de su director, Mohamed ElBaradei, sobre el programa nuclear iraní.

En este sentido, Estados Unidos trató de calmar las aguas al aseverar que «la primera etapa en el Consejo de Seguridad no se centrará en (…) sanciones (…) sino en buscar una declaración fuerte de la presidencia (del Consejo de Seguridad) destacando claramente al régimen iraní lo que debe hacer y llamándolo a tomar decisiones», dijo a la prensa el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan.

El documento transmitido por ElBaradei solicita a Irán la suspensión de todas sus actividades nucleares sensibles y la cooperación activa con la AIEA para asegurarle que su programa atómico no tiene fines militares.

«Hacemos un llamado para que Irán analice las conclusiones de las sesiones de la AIEA y coopere plenamente» con el organismo, indicó la diplomacia rusa en un comunicado.

«Es posible una solución (de la crisis) que garantice a Teherán su derecho legal a utilizar pacíficamente la energía nuclear», añadió el ministerio ruso de Relaciones Exteriores.

Los embajadores de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) examinaron el miércoles en Nueva York el expediente iraní en una reunión destinada a establecer las bases de un futuro texto del Consejo al respecto.

Ahmadinejad, por su parte, restó importancia al alcance de una decisión del máximo órgano de la ONU con respecto al programa nuclear iraní.

«Ciertas potencias piensan que reuniéndose y tomando decisiones pueden forzar al pueblo iraní a batirse en retirada», afirmó para reiterar que todos los iraníes «dicen lo mismo, que la energía nuclear es nuestro derecho inalienable».

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, afirmó ayer ante el Congreso que Irán es «el desafío número uno para Estados Unidos». La República Islámica «parece decidida a desarrollar un arma nuclear, en desafío a la comunidad internacional, determinada a que no lo haga», sentenció Rice.

Rusia por su parte exhortó a Irán a cooperar plenamente con la AIEA e insistió en que su proposición de enriquecer uranio iraní en suelo ruso podía «ayudar» a resolver la crisis.

El conflicto entre las autoridades iraníes y la comunidad internacional se desencadenó en enero, cuando Irán anunció la reanudación de las actividades relacionadas con el enriquecimiento de uranio.

La situación empeoró en febrero, cuando pese a un llamamiento formal de la AIEA a la república islámica para que suspenda esas actividades, Irán puso en marcha el enriquecimiento a pequeña escala, con un objetivo de investigación.

Los occidentales se niegan a que Teherán lleve a cabo ese proceso porque permite lograr tanto combustible para centrales nucleares civiles como carga fisible para fabricar bombas atómicas.

Sin embargo, como repitió ayer un responsable del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Abdol Reza Rahmani Fazli, «Irán no cederá su derecho a la investigación y al desarrollo porque eso está en contra de la voluntad del pueblo iraní».

Teherán sólo está dispuesto a suspender las actividades de enriquecimiento industrial de uranio, que suponen la instalación de varias decenas de miles de centrifugadoras.

Tras la reunión del miércoles de la AIEA, ElBaradei consideró posible un acuerdo político entre Occidente e Irán, algo para lo que, según juzgó, es necesario «que se baje el tono» de la polémica.

En este contexto, el número tres de la diplomacia estadounidense, Nicholas Burns, estimó que el Consejo de Seguridad «comenzará un debate muy animado sobre las ambiciones nucleares de Irán» el lunes o el martes de la semana próxima.

«Si Irán no reacciona a las palabras, creemos que la comunidad mundial deberá estudiar la posibilidad de sanciones», advirtió.

Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Gholam Ali Addad Adel, declaró que «mientras Estados Unidos no cambie su actitud hacia nosotros y no nos trate con humildad, nuestro odio hacia ellos persistirá». *

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