Intriga entre los soldados rusos al encontrar la capital chechena abandonada

Grozny, ciudad fantasma

En un marco de desolación, los oficiales rusos se interrogaban abiertamente sobre la manera cómo 2.000 independentistas pudieron abandonar la ciudad el martes en la manana. Al parecer, se introdujeron entre las mallas del «triple cordón» con el cual el alto comando ruso afirmaba rodear la ciudad.

«No pudo haber ocurrido sin el acuerdo de algunas de nuestras unidades», estimó Serguei, un oficial de 32 anos, «incluso no excluyo que esto haya sido coordinado con el comando superior. Tal cantidad de combatientes no puede dejar la ciudad así, una persona puede pasar desapercibida por un puesto, pero no tres o cuatro».

Parece evidente que los soldados tienen menos miedo que la semana pasada.

Según Igor, 31 anos, comandante de una unidad de avanzada y veterano de la guerra de 1994-96, «la mayoría de los combatientes abandonó la ciudad, tras haber perdido un tercio de sus efectivos. Dejaron detrás suyo cerca de 200 hombres, en su mayoría heridos. Va a ser difícil descubrirlos ya que están en escondites subterráneos que ellos mismos han construido».

Los soldados que avanzan en el norte de la ciudad no han oído hablar de violentos combates en el centro, pese a las menciones hechas por los comunicados oficiales. Las unidades de comunicación, atentas a los contactos radiales, tampoco tienen informaciones sobre eventuales pérdidas.

Desde los barrios del norte, la vista sobre Grozny permite ver los cuatro meses de bombardeos rusos: ningún edificio está intacto y los techos de las casas individuales están casi todos destrozados o con hoyos. En algunos muros, enormes inscripciones de carbón senalan «Aquí vive gente» o «Estamos en el sótano», protección insignificante contra la artillería.

Entre 10.000 y 40.000 civiles permanecen aún en la ciudad, según estimaciones rusas. Más lejos, un muro proclama: «!Volveremos!», última firma de los «boevikis», los combatientes independentistas que acaban de dejar la capital.

Lentamente, para evitar a los tiradores aislados, los soldados rusos avanzan hacia el centro.

«Ya no están ahí», afirma Igor, 28 anos, una soldado del Ministerio del Interior, apuntando hacia el centro de la ciudad, «nos hemos acercado, pero recibimos órdenes de detenernos».

Igor piensa que podrían avanzar más rápido, pero su unidad recibió la orden de controlar cada sótano, cada casa, para verificar que no se esconda ningún combatiente.

Rumores indican que sólo han encontrado combatientes chechenos muertos, unos 20 cadáveres en distintos puntos de la ciudad.

La táctica sigue siendo la misma: se progresa una centena de metros a la vez, se «limpia» la zona conquistada antes de volver a partir hacia adelante.

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