Brasil: una correntada por la unidad de la izquierda
El 28 de noviembre pasado culminó el II Congreso del Partido de los Trabajadores (PT) en Belo Horizonte, capital del estado de Minas Gerais gobernado por Itamar Franco, que se constituyó en un foro representativo de múltiples fuerzas de izquierda y de dirigentes del movimiento popular, sindical y social, en sus diversas ramificaciones.
Lula, Ciro, Brizola,
Itamar
En el Congreso hallaron expresión muy viva las variadas formas de dicho movimiento social (los Sin Tierra, sindicatos, estudiantes, pobladores, etc.) cuyas movilizaciones masivas han estado surcando el inmenso país en todas las direcciones. Desde allí se lanzó un llamamiento a la unión más amplia de las fuerzas populares y de izquierda, proyectándola hacia las justas electorales venideras.
El líder del PDT, Leonel Brizola, sostuvo desde la tribuna que esta unión debía alcanzar las formas más amplias y puso como ejemplo los acuerdos entre el PT y el PDT que permitieron ganar al primero la gobernación de Río Grande do Sul (Olivio Dutra) y al segundo la de Río de Janeiro (Garotinho).
Una visión cabal de la realidad muestra que el proceso no marcha por cauces idílicos ni en terreno llano, sino que halla obstáculos y genera polémicas y contradicciones entre sus integrantes. Así ocurrió con la participación de las distintas fuerzas de izquierda en el gobierno del estado de Río. Ahora mismo, ha estallado otra discusión en torno al apoyo comprometido por el PDT a la candidatura de la actual vicegobernadora Benedita da Silva (ex senadora y dirigente del PT) a la prefeitura (alcaldía) de la ciudad de Río. Lo importante es que hasta ahora siempre se encontraron soluciones y la unidad se preservó.
Dos días después del Congreso del PT apareció en escena Ciro Gomes, candidato presidencial del Partido Popular Socialista (PPS, ex comunista), que propuso elaborar un proyecto nacional único para enfrentar el modelo neoliberal del gobierno y un mecanismo de elecciones primarias para escoger un candiato único de la izquierda. Gomes se granjeó popularidad como prefeito de Fortaleza (capital del nordestino estado de Ceará), fue luego ministro de Hacienda en el gobierno de Itamar Franco (1992-1994) que sucedió al defenestrado Collor de Mello, y sorprendió al recoger el 11% de los votos en las elecciones presidenciales de 1998 en que participó bajo la leyenda del PPS.
A fines de enero el polémico gobernador de Minas Gerais, (Itamar Franco precisamente), anunció su desvinculación del gubernamental PMDB. Acto seguido Brizola le propuso incorporarse a su partido y analizar el tema de la candidatura presidencial. Por su parte, Itamar convocó a la vez a Brizola y al líder petista Lula a conformar un gran frente opositor, superando sus diferencias. «Si permanecemos divididos, estamos perdidos. La unión tiene que llegar ahora», declaró, preconizando una amplia alianza para enfrentar al gobierno, del cual es acérrimo opositor.
La izquierda sube, Cardoso baja
La dura oposición de Itamar a FHC se expresó en el ejercicio de la gobernación del importante estado de Minas Gerais, en la cual participan varias fuerzas de izquierda. Decretó una moratoria de la deuda externa estadual y se opuso a la privatización de la central energética, todo ello en choque abierto con Cardoso, que procuró presentarlo como el culpable de la debacle del 14 de enero del ano pasado y del desplome del real, que pasó de 1,20 a casi 2 por dólar.
Con vistas a las elecciones del 2002, las encuestas muestran que Lula sigue encabezando las preferencias del electorado, con 21% de las intenciones de voto, al tiempo que Ciro Gomes ha ido creciendo hasta llegar al 19%. Una eventual candidatura, recién promovida, de Itamar Franco –que integró el frente de los gobernadores opositores al gobierno en el curso del ano pasado– recoge un 10% de adhesiones, y Garotinho, que aparece como figura visible en el campo del PDT, suma un 6%. Resalta la potencialidad ganadora de estas fuerzas de izquierda y centro-izquierda, a condición de su unidad total.
En el campo opuesto, la popularidad de Cardoso viene cayendo en picada. A fin de enero, el índice de rechazo a su política era del 43%, y el de aceptación apenas del 16%. Se le responsabiliza principalmente de la desocupación, que alcanza el 18,6% en el Gran San Pablo. Su desprestigio aumentó aún más al descubrirse que su ministro de Defensa, Elcio Alvarez, estaba involucrado en escándalos de corrupción y narcotráfico.
Municipales y presidenciales
Las presidenciales del 2002 estarán precedidas de los municipales de mayo próximo, en que se pondrán en juego las prefeituras de todas las capitales estaduales y de las principales ciudades. En el Congreso del PT se priorizó la conformación del Frente Democrático Popular, que ya tiene como base la alianza del PT y del PDC y al cual mostraron disposición de adherir el PSB, los dos partidos comunistas (PC y PC do B) y otros partidos menores (Socialista de los Trabajadores y de Movilización Popular), también presentes en el Congreso. En la nueva perspectiva, estaría abierta la participación al PPS y a sectores opositores del propio PMDB.
La izquierda gobierna los estados de Río Grande do Sul, Acre y Mato Grosso do Sul (PT), Río de Janeiro (PDT), Alagoas y Amapá (PSB), además de cientos de ciudades y pueblos.
El Foro de Sao Paulo
Del 19 al 21 de febrero se celebrará en Managua el IX Encuentro del Foro de Sao Paulo. En el documento base –sobre el cual volveremos– con respecto a Brasil se senala: «En Brasil el desgaste del gobierno de Cardoso fue acompanado de un proceso de movilización social –como demuestra la marcha de los «cien mil»– que crea condiciones para la profundización de la política de unidad de las izquierdas. El frente democrático y popular es fundamental para derrotar la política del actual gobierno, vencer las elecciones municipales del 2000 y preparar la alternativa presidencial para el 2002″.
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad