Bradley contra la maquinaria demócrata
Ana M. Echeverría – Manchester, EEUU, AFP
Bill Bradley, que ayer miércoles se hallaba ya en campana en el pequeno estado de Connecticut, dejó claro la noche del martes que New Hampshire, donde obtuvo un 48% de los votos, contra 52% para Gore, no será el fin de sus aspiraciones por la Casa Blanca, si no que fue sólo el principio.
Y es que las primarias de New Hampshire –que suelen servir para despejar el complejo paisaje electoral de Estados Unidos, eliminando a algunos precandidatos– dieron más bien alas y vapor a dos de los aspirantes que, a nivel nacional, no son los preferidos en sus partidos.
La primera sorpresa fue en el campo republicano, donde el senador John McCain arrasó, obteniendo una aplastante victoria de 19 puntos sobre el gobernador de Texas, George W. Bush, quien perdió en este pequeno estado del este de Estados Unidos su dorada aura de invencibilidad.
Y la otra sorpresa fue el escaso margen de cuatro puntos por los que perdió Bradley ante Gore, quien contaba con el apoyo de la maquinaria demócrata y con un ejército de voluntarios, que recorrieron New Hampshire e inundaron las líneas telefónicas, convocando a los electores.
Bradley –un hombre introvertido, flemático, que mide 1,95 metros, y quien siempre rechazó entrar en el tradicional juego político de Washington– concedió muy poco a Gore, en su discurso en el que reconoció los resultados de la primaria.
«Gore hizo una fuerte campana, y lo felicitamos. Pero somos más inteligentes y estamos más preparados, y estamos ansiosos de continuar la lucha», declaró Bradley.
El ex senador y ex estrella del baloncesto expuso en New Hampshire algunas debilidades de Gore, de quien impugnó, en ataques muy directos, su credibilidad, en materia del aborto y del financiamiento de la ya olvidada campana electoral del actual presidente Bill Clinton, en 1996.
Esta ofensiva de los últimos días, en que Bradley mostró las unas, dio resultados en New Hampshire, donde Gore lo aventajaba por 13 puntos, en las semanas anteriores a la primaria.
Los resultados de New Hampshire confirmaron que «a los electores les gusta oír la verdad», dijo Bradley, que dio a entender que ésta será su estrategia para enfrentarse a Gore en las primarias de marzo.
Bradley, que ha reconocido que sufre de arritmia cardiaca, parece dispuesto a no ceder a ningún llamado del Partido Demócrata a que cese sus ataques «negativos» contra Gore, y mucho menos, a que desista de la carrera a la Casa Blanca, para permitir al vicepresidente reservar sus fuerzas para sus contricantes republicanos.
«La alternativa es entre dos visiones de liderazgo», entre aquellos «que sacan ventaja del imprecedente crecimiento económico de Estados Unidos, y los que quieren utilizarlo para restanar heridas, para que todos los estadounidenses tengan derecho a ayuda médica, a una educación de calidad, a un empleo», dijo Bradley el martes.
El ex senador, que perdió ante Gore en las asambleas partidarias de Iowa, no tiene el apoyo de la maquinaria demócrata, pero entra en las próximas cinco semanas de campana con reservas económicas fuertes, mayores que las de Gore.
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