Argentina: dificultades para innovar en la ley electoral
Desde que Buenos Aires se convirtió en ciudad autónoma (con limitaciones) hubo importantes transformaciones. Por un lado, la urbe luce mucho mejor que en el pasado, por el otro, innovaciones constitucionales, de códigos para la convivencia entre sus habitantes han tenido más problemas que consecuencias positivas, pese a los buenos propósitos de esas normas.
Ahora parece que se está al borde de una nueva frustración: que para las elecciones de renovación del nuevo jefe de gobierno, y sobre todo de su Legislatura pueda regir la ley electoral que propone eliminar las listas sábana. Todos los partidos que ahora integran la Legislatura dicen querer una nueva norma electoral para que permita a los ciudadanos conocer mejor a los candidatos, no tener que votar en bloque a un partido, sólo por el fulgor del que encabeza la lista.
El proyecto de la Alianza, que es el oficialismo en esta ciudad, que estuvo en la mesa de negociaciones que parecen haberse quebrado, elimina la lista sábana de 60 legisladores. Divide a la Ciudad en cuatro zonas electorales y crea cinco listas «sabanitas». Contempla una lista distrital de 20 diputados y otras cuatro listas elegirán los restantes 40, que completan el total de 60 diputados que integran el Parlamento porteno. Dos de las cuatro zonas, las más pobladas, nombrarán a 11 legisladores, y las otras dos, a 9.
Los partidos pequenos, sobre todo los de izquierda, sostienen que la reforma trata de evitar que sus candidatos ingresen a la Legislatura. Hoy la Legislatura debe votar el proyecto de Aníbal Ibarra, candidato a jefe de gobierno en las elecciones del 7 de mayo, pero los bloques opositores anunciaron que votarán en contra. Ibarra creía que conseguiría finalmente el respaldo del partido local «Nueva Dirigencia» que orienta Gustavo Béliz y que es el propulsor inicial de la reforma.
Pero el «belicismo» ahora quiere cambios muchos más drásticos: presentó una iniciativa que establece la creación de 15 secciones electorales que elegirán 3 diputados cada una y 15 se designarán por el distrito.
Mayoría
Como ningún sector por sí solo consigue reunir la mayoría especial de 40 votos necesarios para sancionar la nueva ley, los portenos posiblemente vayan a elecciones con el viejo sistema electoral. La Alianza necesita 40 votos para aprobar la ley: es una mayoría de dos tercios, especificada por la Constitución de la Ciudad para las reformas políticas.
Pero los aliancistas son 36, por lo cual salió a bucear un acuerdo político amplio con la oposición que le garantice apoyo para avanzar con la reforma electoral. Además, aunque cerró diferencias internas, por distintos motivos no llegará a reunir a todos sus legisladores.
Ibarra advirtió a la oposición que «si se enfrascan en gran discusión compleja de un sistema intrincado, lo único que se va a lograr va a ser que no haya (una nueva) ley electoral».
El justicialismo a su vez, defiende un proyecto que divide al territorio en ocho zonas que elegirán 4 legisladores, y mantiene una lista distrital de 28 diputados. Acción para la República, el partido de Domingo Cavallo, se inclina por acordar con Béliz y con el peronismo con vistas a su candidatura a jefe de gobierno.
Recién anteanoche la Alianza consiguió encolumnar a todos sus integrantes. El sector socialista dentro del Frepaso resignó su rechazo al proyecto después que le garantizaron la inclusión de modificaciones en el texto como poder testar y reemplazar candidatos.
Pero como van las cosas, hoy no habrá reunión y si en la semana próxima no se consigue un acuerdo, las elecciones se harán con la Ley Electoral Nacional, que de lista sábana y régimen proporcional D´Hont. Algunos analistas creen que así ocurrirá y que los «reformistas a ultranza» sólo quieren hacerle pagar a la Alianza un costo político. Béliz ya anticipó que impugnará la convocatoria si se hace con la ley nacional.
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad