ANALISIS INTERNACIONAL

Las prioridades de René Preval para el nuevo Haití

MARZO se presenta movedizo en el calendario de América Latina. El 11 asume Michelle Bachelet la presidencia de Chile, y ese día estará en Santiago no sólo el presidente boliviano Evo Morales (hecho histórico, en paralelo con la reciente presencia de Ricardo Lagos en La Paz) sino el conjunto de los presidentes de izquierda de América Latina. El 12 se realizan en El Salvador las elecciones municipales y parlamentarias, y el FMLN bregará por alcanzar por cuarta vez consecutiva la alcaldía de San Salvador. El 29 asume René Preval la presidencia de Haití.

 

Reportaje en Radio Habana

En un reportaje de Radio Habana, el presidente electo destaca que el 7 de febrero el pueblo haitiano votó por un cambio y que ese cambio debe comenzar por mejorar las dramáticas condiciones de vida actuales: «Hoy el pueblo haitiano no tiene acceso a la educación, a la salud. La mayoría de la población no sabe leer ni escribir, no tiene asistencia sanitaria, la mayoría no tiene un empleo que le permita vivir. Vamos a luchar junto al pueblo haitiano para mejorar sus condiciones de vida». Recordando que en su campaña electoral enfatizó la necesidad de la unidad y la reconciliación, señala: «La mayor reconciliación que debe hacerse es para los hambrientos que necesitan comida, para que reciban atención médica y educación los que carecen de ellas. Es el pueblo haitiano que está hambriento, que quiere la salud, quiere educación y estamos esperando para ello la cooperación de todo el mundo. Por mucho tiempo el pueblo haitiano no recibió lo que necesitaba. Esperamos que ahora todo el mundo pueda ayudarlo a encontrar lo que necesita: salud, educación, trabajo, comida».

Destaca en ese sentido la colaboración prestada por Cuba en materia de educación y de asistencia médica. «Cuba nos ayudó en la educación a través de un programa de alfabetización, y mediante un programa de becas hoy tenemos 750 jóvenes estudiando medicina en Cuba. Ciento y pico han concluido sus estudios y han regresado a Haití. Al mismo tiempo hay médicos y otros profesionales cubanos que esperamos van a continuar desarrollando esos programas. También tenemos programas de pesca, de acuicultura, de investigaciones. Igual que el apoyo de Cuba, lo vamos a necesitar de todos los países que nos quieran ayudar para mejorar la vida del pueblo haitiano».

Esto último se refiere en particular a los países del sur, y dentro de ellos a los que integran la Comunidad del Caribe (Caricom). «Innegablemente, la colaboración con el sur es la más próxima y fraternal. Con inteligencia vamos a tomar la ayuda donde la hallemos, pero siempre que esté basada en el respeto al pueblo haitiano», dice Preval.

 

El Caricom y el Grupo de Río

Cuando EEUU, con la colaboración de Francia, dio el golpe de Estado del 29 de febrero de 2004 en Haití, secuestró a Aristide y lo sacó fuera del país, y digitó nuevos gobernantes interinos, los países del Caricom no los reconocieron y excluyeron a Haití de la organización. Ahora, tras las elecciones del 7 de febrero, la Comunidad del Caribe readmitió a Haití en su seno. A la vez, el Grupo de Río, que agrupa a 19 naciones latinoamericanas, se felicitó de esta decisión y expresó su decisión de prestar colaboración a Haití.

En una declaración publicada el 22 de febrero en Georgetown, capital de Guyana (ex Guayana británica), actual presidente del Grupo de Río, sus integrantes se congratulan por el acto electoral, que permitió «retornar a un gobierno democráticamente electo», y afirman su compromiso de cooperar para que en Haití se puedan «establecer sólidas y eficientes instituciones democráticas, además de promover el desarrollo económico con justicia social».

El Grupo de Río se creó en 1986 en la antigua capital brasileña y hoy lo integran Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, R. Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

 

Marines desembarcan en la Dominicana

Una noticia preocupante. Un contingente de 800 militares de EEUU desembarcó en Barahona, puerto de la costa sur de República Dominicana, cerca de la frontera con Haití. Vienen con tanques, helicópteros artillados y cohetes tierra-aire. EEUU, que invadió y ocupó varias veces Haití, tenía una muy reducida participación en la Minustah, integrada en lo esencial por tropas brasileñas y latinoamericanas. Ahora EEUU sitúa sus fuerzas a proximidad de Haití, y proyecta nuevos desembarcos hasta alcanzar 14 mil hombres. Esto ocurre en el país que ya sufrió la sangrienta invasión de 35 mil marines en abril de 1965 para impedir el retorno al gobierno del presidente constitucional Juan Bosch y para colocar en su lugar al trujillista Joaquín Balaguer. *

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