El profeta Mahoma, el Holocausto y el antisemitismo

La guerra de las caricaturas en el Medio Oriente

Amitai Sandarovich, caricaturista de uno de los principales diarios israelíes, el Yediot Ajaronot, dijo que se le ocurrió la idea para el concurso luego que el periódico iraní lanzó el concurso de caricaturas sobre el Holocausto. «Creo que una nación fuerte necesita saber cómo reírse de sí misma, y la nación judía tiene una larga historia de reírse de sí misma», dijo.

El periódico iraní dijo que realizó el concurso como respuesta a la publicación de las caricaturas del profeta Mahoma en los periódicos europeos. El periódico Hamshahri, fundado en 1992 y propiedad del Ayuntamiento de Teherán, afirmó que su convocatoria intenta demostrar que en Occidente es un crimen imperdonable cuestionarse la veracidad de «supuestos hechos históricos» como el Holocausto o los saqueos y crímenes cometidos por Estados Unidos e Israel.

«Hemos recibido docenas de mensajes de judíos de todo el mundo con un mensaje de que los judíos deben apagar el fuego con humor», dijo el caricaturista israelí Sandarovich.

«No quemaremos embajadas o banderas o asesinaremos o amenazaremos a la gente. Hacemos caricaturas que se ríen de nosotros mismos», afirmó el artista judío.

Sandarovich dijo que ya recibió cerca de 100 caricaturas. «Algunas de las cuales son buenas y algunas malas», dijo. La mayoría se ríe de las caricaturas antijudías y las teorías de conspiración que regularmente se encuentran en los medios árabes.

Algunos académicos y analistas políticos de Medio Oriente describen las protestas musulmanas de las últimas semanas, que dejaron muertos y heridos, como resultado de la ira reprimida en los países de los manifestantes y del continuo resentimiento por el conflicto palestino-israelí y el papel de Occidente en la guerra contra Irak.

En setiembre del año pasado, el periódico danés Jyllands-Posten publicó 12 caricaturas que incluían al profeta Mahoma usando un turbante con forma de bomba.

Desde entonces, y en especial en enero y febrero, multitudes indignadas desde Medio Oriente hasta Indonesia y Pakistán atacaron embajadas de Dinamarca y de otros países europeos, quemaron sus banderas, boicotearon productos daneses y prometieron otro 11 de setiembre. En algunos casos, policías y militares respondieron con disparos letales.

«Es axiomático que los gobiernos despóticos siempre exploten estos temas para mostrar a las sociedades democráticas desde una perspectiva negativa», dijo una fuente vinculada a la diplomacia en Israel.

Ciertos países como Irán y, en grado menor, Siria, alentaron manifestaciones contra gobiernos occidentales por permitir a los medios de comunicación continuar publicando las ilustraciones ofensivas, y se aprovecharon de la afrenta contra los sentimientos islámicos.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, calificó las caricaturas como una conspiración israelí motivada por la indignación en torno al triunfo electoral del Movimiento de Resistencia Islámica Hamas, el partido político fundamentalista islámico que ganó las elecciones palestinas del 25 de enero. El ayatolá también afirmó que los dibujos en cuestión eran vergonzosos porque se originaron en una parte del mundo que honra la libre expresión.

La milicia libanesa Hizbola -vinculada a Irán y a Siria- urgió a continuar con las protestas hasta que los parlamentos europeos prohiban que sus medios de comunicación insulten a Mahoma.

El mundo islámico, en el que los ciudadanos a menudo reclaman mayores libertades, ahora está, paradójicamente, peleando para que los gobiernos occidentales impongan restricciones a los medios de propiedad privada que gozan de una irrestricta libertad de prensa.

Aunque los ministros de información en ciertos países formularon declaraciones sobre la naturaleza blasfema de las caricaturas, los gobiernos de Medio Oriente en su mayoría «vieron las manifestaciones como una manera de aliviar el estrés y desviar la atención del pueblo árabe de los problemas internos, cara a cara con sus propios gobiernos», opinan analistas del Medio Oriente.

Los gobiernos árabes y musulmanes aprovechan la situación ante la frustración de los ciudadanos con sus regímenes por la corrupción, la falta de libertades civiles y el avance lento hacia la democracia.

Irán fue acusado de manipular las protestas masivas para distraer al mundo de la reanudación de sus investigaciones nucleares, opinan expertos de la región. Algunos analistas dijeron que Siria está intentando desviar la atención de las acusaciones que la señalan como responsable del asesinato del ex primer ministro libanés Rafiq Hariri, perpetrado en febrero de 2005.

Uno de los más beneficiados por la reacción antioccidental es Hamas, que en el pasado habló de imponer estrictas leyes musulmanas en Cisjordania y la franja de Gaza, sostienen los analistas. *

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