Supresión de visa a senadora boliviana provocó el incidente

Tensión en las relaciones entre Estados Unidos y Bolivia

El retiro de la visa de ingreso a Estados Unidos a Zurita, la cocalera más influyente de Bolivia, indispuso la relación entre la administración del presidente George W. Bush y la del indígena cocalero antineoliberal Evo Morales, que -contra todo pronóstico- marchaba viento en popa el último mes.

Pese a que el vicepresidente boliviano Alvaro García y el diputado socialista Gustavo Torrico restaron importancia al hecho, Morales se dijo «dolido» por el tratamiento dispensado a su «compañera» Zurita.

La insospechada proscripción afectó los vínculos bilaterales al punto de que Morales pidió ayuda al cuerpo de embajadores acreditados ante su gobierno para reparar «esta injusticia» y también la imagen de Zurita.

En un ambiente susceptible, el retiro del visado coincidió con la ausencia del embajador estadounidense David Greenlee -debido a que se encuentra fuera del país- al acto de saludo protocolar que ofreció el cuerpo diplomático al indígena Morales, el jueves en el palacio Quemado.

La respuesta tácita fue la inasistencia de varias autoridades y congresistas del partido de Morales a un ágape ofrecido por la embajada estadounidense en La Paz.

Requerida formalmente por la cancillería paceña a que explique su política con Zurita (actualmente senadora), la embajada de Estados Unidos dejó entrever que la medida fue asumida en 2004. En ese momento Zurita era dirigente de las cocaleras del Chapare, otrora emporio de la droga.

En un discurso durante un acto policial en La Paz, Morales volvió a tocar el hecho de manera tangencial.

«Que nos escuchen: no vamos a permitir que algún Estado, algún gobierno pueda vejar a nuestras autoridades», advirtió, al tiempo de pedir a policías y militares pasar informes de seguridad interna e internacional al gobierno antes que a nadie.

Convencido de que la relación con Estados Unidos puede atracar en buen puerto, Morales presume que la actitud asumida con Zurita es un ‘gafe’ atribuible a un funcionario estadounidense «de quinta», confió el ministro de la presidencia Juan Ramón de la Quintana.

«Creemos que se va a enmendar (el impasse surgido entre La Paz y Washington) para mantener una relación amigable, respetuosa, de reciprocidad (…) creemos en una alianza constructiva, una relación absolutamente transparente», enfatizó De la Quintana, considerado el hombre de confianza de Morales.

Los vaivenes diplomáticos ocurrían días después de que el portavoz adjunto del departamento de Estado, Adam Ereli, destacara que la relación bilateral, signada por la lucha antidroga en el Chapare boliviano, de donde emana el poder político de Morales, experimentó «un inicio positivo» en el último mes.

«Las relaciones se caracterizan más por la continuidad que por alejamientos de enfoques anteriores (…); creo que Estados Unidos y Bolivia comparten el compromiso de luchar contra el comercio ilegal de la droga», agregó Ereli.

La Paz y Washington discuten sin ponerse plenamente de acuerdo aún los términos de la lucha antinarcóticos en Bolivia.

Washington se opone a los cultivos de coca en el Chapare, que una ley boliviana considera excedentarios, mientras que La Paz asegura que combatirá a los narcos y la cocaína y no a los cocaleros ni a la coca. *

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