Análisis internacional

Una nueva situación en Haití

Rene Preval asumirá la presidencia de Haití el 29 de marzo, como resultado de las elecciones del 7 de febrero proclamado el pasado jueves 16. El 19 de marzo se cumplirá el segundo turno de las elecciones parlamentarias, para elegir los 30 senadores (tres por departamento) y los 99 diputados. Se ha generado una nueva situación. El pueblo más pobre y castigado del continente ha dado un paso significativo para tomar su destino en manos propias.

 

El papel del pueblo

El papel fundamental del pueblo se expresó en varias instancias a lo largo de este prolongado proceso, que sufrió varias dilaciones. La misión de estabilización de Naciones Unidas, Minustah, contribuyó en grado importante a crear el clima que posibilitó la realización misma de las elecciones y una amplia participación popular. Se logró, en primer lugar, una inscripción masiva en el registro de electores, de 3,2 millones sobre 4 millones de posibles votantes, algo que nunca se había visto en Haití. Cientos de miles de haitianos lograron por primera vez un documento de identidad. Antes no existían. De esta suerte se afirmaron los rasgos de una institucionalidad democrática, dotándola de una amplia base ciudadana. Esto también era nuevo. Todas las crónicas destacaron el entusiasmo por votar, que permitió superar las largas distancias, las esperas interminables en las colas de votación, los obstáculos de diverso orden, todo ello en grado destacable por parte de quienes votaban a Preval.

Luego, el papel del pueblo fue fundamental para defender el resultado electoral. A lo largo de una semana, multitudes manifestaron y se concentraron frente al Palacio Presidencial y desfilaron en las principales ciudades. Tenían conciencia clara de que habían ganado, descubrieron los votos por Preval en el basurero y los exhibieron ante las cámaras. Esto hizo encallar las maniobras que estaban pergeñando EEUU y Francia, a través del norteamericano John Bolton en la ONU y de sus delegados ante el Consejo Electoral Provisorio (CEP), con el objetivo de forzar una segunda vuelta y agudizar la crisis. Estos elementos están documentados en diversas crónicas (El País de Madrid, Página/12, la BBC y otras). Las mismas agregan que el brasileño Marco Aurelio García, por una parte, y los chilenos José Miguel Insulza y Gabriel Valdés, por otra, lograron desbaratar esa maniobra, de modo que el día 16 y respetando plenamente la legalidad René Preval fue proclamado presidente por 51,15% de los votos, capicúa.

 

El papel de Brasil, Chile y la Minustah

El primero es el asesor de política internacional del presidente de Brasil, que tenía a su cargo la dirección militar de la Minustah, cuya dirección civil está a cargo de Valdés, compatriota del secretario general de la OEA, Insulza. En contacto con los miembros del CEP y con los principales candidatos acordaron la «solución belga», por la cual los votos blancos y nulos se distribuyen proporcionalmente entre todos los candidatos, lo que permitió a la votación por el candidato ampliamente mayoritario (multiplicaba por más de 4 al segundo, Leslie Manigat) sobrepasar con luz la barrera del 50%. Esa noche la población recibió con aplausos a las fuerzas de la Minustah que patrullaban las calles, y la solución acordada mereció el apoyo inmediato de Kofi Annan, los gobiernos de la Dominicana, Chile y Brasil, mientras corrían por el mundo las informaciones de que EEUU había encallado en su intento de imponer una segunda vuelta. Se recordaba que los marines de EEUU, con la complicidad de Francia, habían secuestrado y sacado del país a Aristide el 29 de febrero de 2004, y que su actual fracaso se sumaba a los varios experimentados en América Latina recientemente.

A la luz de estos hechos, parecen carentes de fundamento las críticas que desde ángulos diversos se dirigieron contra la Minustah. Integrada en el plano latinoamericano, además de Brasil y Chile, por fuerzas de Argentina, Bolivia, Ecuador, Guatemala, Perú, Paraguay y Uruguay, actuó en forma diametralmente opuesta a una fuerza de intervención.

 

Datos para una biografía

Exiliado en Bélgica, EEUU e Italia bajo la dictaduras de Duvalier padre e hijo, René Preval vuelve a Haití en 1979, integra el grupo Honor y Respeto por la Constitución y luego preside la comisión investigadora de los destinos de los desaparecidos. Fue primer ministro y ministro de Defensa e Interior de Aristide en 1991, hasta el golpe de estado del general Raoul Cedras (30 de setiembre). Ganó las elecciones presidenciales del 17 de diciembre de 1995 con 87,9% de los votos y le transfirió la banda a Aristide el 7 de febrero 2001. Por primera vez en Haití se completaba un ciclo presidencial. Hoy aparece como el elegido por los pobres, y el primer punto de su programa es combatir la pobreza. *

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