En Filipinas se acaban las esperanzas, aunque siguen buscando víctimas

El ejército estadounidense anunció ayer la participación de hasta 3.000 hombres en las tareas de rescate en Guinsaugon (centro de Filipinas), sepultado el viernes por un alud de lodo, donde la búsqueda de supervivientes se transformó en una búsqueda de víctimas.

Los equipos de rescate llevan a cabo una lucha contra el paso del tiempo y unas condiciones meteorológicas adversas en sus tareas, abriéndose paso cuidadosamente entre una peligrosa capa de barro y lodo en la que se teme que estén sepultadas unas 1.400 personas.

Los socorros se focalizan en la zona donde se encontraba la escuela primaria del lugar, en la que quedaron atrapados unos 200 estudiantes y 40 profesores, y desde donde este lunes se oyeron algunos sonidos que devolvieron una escasa esperanza de encontrar con vida a los desaparecidos.

«Oímos ruidos de piedras tiradas o arañadas», dijo Ted Esguerra, responsable del equipo de socorro de los guardacostas filipinos, presentes también en Guinsaugon, al sur de la isla de Leyte, a 675 kilómetros al sureste de Manila.

Asimismo, ayer se localizó el lugar donde, en teoría, está el edificio, pese a las fuertes lluvias caídas durante la pasada noche que no facilitaron la ubicación de la escuela, actualmente bajo «unos 22 a 24 metros de fango», según una socorrista.

«Se descubrieron huellas del edificio escolar», declaró a la AFP Joseph Chang, coordinador de un equipo especializado de rescate de Taiwán, que se encuentra en la zona junto con personal médico y de enfermería.

Chang, sin embargo, precisó desconocer cuándo se podrá excavar en el lugar.

«Ayer (domingo) pusimos unas señales en la zona donde pensamos que estaba la escuela, usando un método de triangulación, pero ahora no se pueden ver. (Las lluvias) cambiaron el lugar drásticamente», afirmó Héctor Reyes, jefe del Equipo de Búsqueda y Rescate Canino de Filipinas.

«Aún hay agua bajo los escombros y es muy peligroso. En cualquier momento, cualquier montón de tierra puede derrumbarse», añadió.

Mientras tanto, entre 2.500 y 3.000 militares estadounidenses –más de la mitad de los soldados que participaban en unos ejercicios anti-terroristas conjuntos con el ejército filipino– fueron asignados a las tares de rescate en Guinsaugon, anunció en Manila Mastin Robeson, brigadier general del ejército de Estados Unidos.

Robeson especificó que unos 500 militares se unirán a los 30 ‘marines’ ya presentes en el pueblo, mientras que el resto de las tropas se encargarán de llevar a la zona tres barcos con material de primera necesidad.

Mientras tanto, algunos responsables empezaron a admitir que, pese a los grandes esfuerzos de los socorristas –que usan equipos de sonar y vídeo de las unidades especiales enviadas por Malasia, Taiwán y Washington–, ahora se buscan víctimas y no supervivientes.

El manto de lodo y rocas que cubre la zona tiene hasta 30 metros de profundidad en algunas zonas y su extensión es de nueve kilómetros cuadrados.

«Es poco probable que alguien pueda sobrevivir bajo 30 metros de fango durante tres días», afirmó un responsable que solicitó el anonimato.

«Parece no haber señales de vida en este momento. Cualquier saca de oxígeno que hubiera podido quedar atrapada entre el barro, tendría que haberse terminado ya», añadió.

La oficina filipina de protección civil señaló este lunes que 1.350 personas figuran como desaparecidas y que se encontraron 72 cadáveres. *

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