Las inciertas elecciones de Costa Rica
EL AÃO 2006 es pródigo en materia electoral en América Latina.
Asumió Evo Morales el 22 de enero tras su resonante victoria en primera vuelta con más de 51% de los votos el 18 de diciembre pasado, y en marzo la toma de posesión de Michelle Bachelet (tras su victoria en segunda vuelta el 15 de enero por 53,5% de los votos ) brindará la ocasión para reunir en Santiago a los gobernantes de izquierda de la región. El 5 de febrero se celebraron elecciones en Costa Rica, y antes de fin de año se verificarán ocho nuevas elecciones, en varias de las cuales se esperan triunfos de las fuerzas de izquierda para afirmar el curso avanzado que adquieren los procesos democráticos en el continente.
Suspenso en San José
En la elección presidencial de Costa Rica también se eligieron los 57 diputados de la Asamblea Legislativa unicameral y autoridades de 81 municipios.
Al término del escrutinio primario Oscar Arias, del Partido Liberación Nacional (PLN) reunía el 40,5% de los votos, y Ottón Solís, del Partido de Acción Ciudadana (PAC), el 40,3%. Ante la estrechez del margen el Tribunal Supremo de Elecciones resolvió reanudar un conteo manual desde el principio, tarea que se extenderá hasta la semana entrante. Lo peculiar es que ambos candidatos superan el 40%, que es el límite para determinar si habrá segunda vuelta, que en este improbable caso tendría lugar el domingo 2 de abril. La abstención superó el 35%, porcentaje muy elevado.
El PLN es un partido socialdemócrata cuyo fundador José (Pepe) Figueres desempeñó varias veces la presidencia. Su candidato, Oscar Arias, ganó la elección de febrero de 1986 y obtuvo el Premio Nobel de la Paz por su participación en el plan Esquipulas II para un cese del fuego simultáneo en Nicaragua y San Salvador.
El PAC es un partido recién formado, de tendencia centrista inclinado a la izquierda, que se presenta por primera vez y obtuvo una adhesión absolutamente imprevista por todos los pronósticos y encuestas, que otorgaban una holgada ventaja a Arias. El principal tema de confrontación entre ambos partidos es el TLC con EEUU, que Arias apoya mientras Solís es partidario de discutirlo en el Parlamento, a cuya decisión está sometido (y en tal sentido está dando instrucciones a su bancada de diputados electos), todo ello con vistas a una renegociación ulterior con EEUU. Los tratados de libre comercio con EEUU constituyen un verdadero parteaguas en América Central.
La corrupción y la quiebra de un partido tradicional
Algunos explican la elevada votación de Solís por el desplome del gubernista Partido de Unidad Socialcristiana (PUSC), que obtuvo menos del 5% de votos y muchos de cuyos adherentes se habrían volcado a la nueva formación. El PUSC había ganado dos elecciones sucesivas, en 1998 con Miguel Angel Rodríguez y en 2002 con Abel Pacheco, en ambos casos derrotando al PLN.
El bipartidismo tradicional en Costa Rica enfrentaba a estos dos partidos, socialdemócrata y socialcristiano, al estilo de los adecos y copeyanos en Venezuela (aunque éstos se repartieran el gobierno tras el pacto del Punto Fijo). La quiebra de los partidos tradicionales es un fenómeno nuevo en el continente.
Se verifica con mayor claridad en Venezuela, tanto en AD como en Copei, también en Uruguay, en otros países en grado diverso y con las variaciones del caso.
El otro fenómeno que estalló en Costa Rica, desvirtuando su pretendida condición de modelo democrático en Centroamérica, es el de la corrupción imperante en las esferas gobernantes.
El ex presidente Miguel Angel Rodríguez no solamente está preso por hechos comprobados de corrupción, sino que debió cambiar el sillón de secretario general de la OEA en Washington, tras unas semanas de ejercer el cargo al que había sido llevado por indicación de EEUU, por la cárcel en San José. Asimismo fue condenado por corrupción el ex presidente Rafael Angel Calderón, también del PUSC, electo en febrero de 1990. Un estudio señala que «en julio de 1989 una comisión investigadora parlamentaria sobre el narcotráfico produjo un informe en el que se afirmaba que los dos principales partidos políticos, el PLN y el PUSC, habían recibido dinero del narcotráfico para la campaña electoral de 1986. Ambos partidos, y personalmente Oscar Arias, fueron denunciados por haber recibido dinero del general Manuel Noriega» (que supongo seguirá preso en EEUU).
Perspectiva 2006
El calendario marca elecciones en marzo en El Salvador y luego en Colombia, en abril en Perú (donde ya se comenzó a desplegar una furibunda campaña contra Ollanta Humala), en julio en México, en octubre en Brasil y Ecuador, en noviembre en Nicaragua y en diciembre en Venezuela, en varios de los casos con serias posibilidades para las fuerzas de izquierda. *
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