La balacera en Santa Cruz, un llamado a la realidad
Además, la política fiscal del gobierno, tendiente a un superávit mayor al 4% del PBI, como herramienta antiinflacionaria, frena incrementos de sueldos en el sector estatal o mantiene impuestos a los salarios de los trabajadores de un nivel que si en un momento afectaba a un sector minoritario de asalariados, hoy ya no es así. Por eso la CGT viene clamando en el desierto para que se eleve el monto del mínimo no imponible ya que en algunos sectores (automóvil, químicos y otros que reclaman mano de obra muy calificada) las asignaciones superan ese piso con lo que diluyen las mejoras.
Este inopinado problema estalló en los ricos yacimientos del norte de Santa Cruz, la provincia del presidente Néstor Kirchner, en la extraña localidad de Las Heras, que años atrás ganó fama mundial por su elevado índice de suicidios. En rigor, las luchas por mejoras salariales y otras reivindicaciones, no son nuevas. Desde por lo menos dos años, no hubo yacimiento bajo gestión o concesión a YPF-Repsol u otras empresas, varias de capital norteamericano, que no viviera luchas bravas, con la particularidad, que eran impulsados por asambleas motorizadas por corrientes clasistas enfrentadas a la conducción del sindicato que en esa provincia tiene directiva de color kirchnerista, aunque los petroleros encuadrados nacionalmente, están conducidos por ex menemistas.
Importa saber algo más del pasado inmediato. Primero, que en casi todas las movilizaciones los que participaban eran obreros en actividad junto a desocupados que reclamaban puestos genuinos de trabajo, que en más de una ocasión lo lograron. No eran «piqueteros» en la acepción que habitualmente se conoce aunque sí bloquearon caminos u ocuparon instalaciones. En casi todos los casos hubo intervención judicial y hay numerosos obreros procesados por una u otra opción de lucha, de escasa difusión nacional.
En una provincia como la de Santa Cruz, son difíciles dos cosas. Una, que el gobierno provincial en manos de un íntimo del Presidente, no tenga información aceitada de inteligencia. Y dos, que la justicia actúe de manera totalmente independiente. Hay más: las empresas, cualquiera de ellas, impusieron por años normas de contratación de mano de obra, ante la escasa atención gubernamental, como la encuadrar trabajadores en el gremio de la construcción, porque allí se paga menos que a los del sindicato petroleros. Por eso, el encuadramiento fue una de las reivindicaciones ganadas de los operarios de Las Heras.
Es extensa la nómina de anormalidades estatales, judiciales y de las empresas, que han dejado un sentimiento de rabia y no solamente entre los trabajadores de los pozos petroleros o en las instalaciones de bombeos en medio del desierto, en las más difíciles condiciones de trabajo. Importa retener lo que se cuenta, porque, acaso, sirva para explicar el estallido social del martes.
No demonizar al Partido Obrero
El partido Obrero, que cree en la dictadura del proletariado, viene creciendo en influencia en grandes yacimientos. Este partido, el más importante de los de matriz trosquista, tiene además alguna fuerza electoral. En un departamento petrolero de la provincia de Salta, por caso, es segundo partido, y hasta tiene un senador en la Legislatura provincial. En octubre, cuando las legislativas, logró el 8% de los sufragios, ninguna maravilla, pero frente al menos del 1% que el PO obtiene en distritos claves como la provincia de Buenos Aires o la Capital Federal, fue un suceso.
Kirchner está convencido, y no ahora, que el PO se ha propuesto ponerlo en falsa escuadra pero si bien en cierto que hay cuadros logísticos que llegaron de varias provincias, hay dos cosas que deben ser previas. Primero, que hay problemas serios sin resolver y luego, que ya hay una masa crítica clasista.
El PO, no es el único partido de izquierda histórica con presencia en esas luchas bravas y, recordemos, siempre severamente reprimidas. No es estos días que han debutado los Gendarmes. Sus rostros y uniformes son familiares en varias localidades petroleras. El incidente que desató la crisis fue la detención de uno de los líderes de la huelga de casi tres semanas que se cumplían en Las Heras, por eso del encuadramiento y por que se eleve el mínimo no imponible. Mario Navarro fue irresponsablemente detenido, aunque la orden haya provenido de la justicia, porque la medida desató la furia popular.
Que un suboficial haya sido asesinado por un golpe sobre su cráneo más un balazo, que más de una docena de uniformados, fueran heridos a tiros, no puede ser atribuido a la policía como irresponsablemente dirigentes del PO lo han deslizado. Justo ese partido que puede sostener con verdad que no tiene una política insurreccional y que tampoco nunca hace ostentación de una «autodefensa» patotera.
Veamos otras opciones sobre quienes pudieron tirar sobre el edificio de la alcaldía, donde ser verificaron 130 impactos, donde el objetivo no podía ser otro que hacer blancos humanos. Navarro, uno de los dirigentes de la huelga, fue comunista y no es partidario de la lucha armada. No se registran partiditos que defiendan esa opción, pero aceptemos provisoriamente que están mimetizados en las más duras normas de la clandestinidad. No se aplica una acción armada, desligada de algún objetivo estratégico o de acumulación (recoger a favor propio el acto violento, lo que requiere identificación) que haya estado visible en la madrugada del último miércoles.
Pero hubo nutrida balacera, sin duda. Aquí debe saberse que la tenencia de armas personales no es infrecuente en la Patagonia e importa tener en cuenta el clima de bronca acumulado en una zona que tuvo crecimiento humano importante en los últimos años, como fue en el siglo XIX en el Far West. ¿Salieron los tiradores del seno de una sociedad muy golpeada, donde no hay nada (hace solo 4 meses se abrió el primer local de Internet), sin esparcimientos, salvo los burdeles y droga, con tantas reivindicaciones insatisfechas y una policía brava, aunque cuando comenzó a ser desbordada, luego de atacar con gases y balas de goma, fue obligada a entregar el armamento de guerra?.
¿O la violencia, vía suicidios o de otras formas, la protesta inclusive, es la «salida» en una sociedad sin perspectivas?.
No hubo intentos de toma de la alcaldía
Son intentos de explicar que ocurrió y por qué. No justifica el asesinato de un policía. El propio gobierno de Santa Cruz no tenía una firme hipótesis de trabajo al concluir la semana. Bien vale la pena que no yerre en el diagnóstico, que arrime su poder para que sea superado el conflicto con las negociaciones en curso entre operarios y las empresas y que deje actuar con independencia al Poder Judicial, y más aún, que promueva la presencia de organizaciones defensoras de derechos humanos que hagan una pesquisa que no reciba objeciones. Pero al fin, la huelga fue levantada con la satisfacción de algunos reclamos mientras siguen las negociaciones y la investigación judicial.
La izquierda clasista no fue a tomar el poder, sino a algo mucho más burgués que pedir pagar menos impuestos por el trabajo. Tema del que ahora las autoridades nacionales no podrán obviar, ante las ya antiguas reclamaciones orgánicas sobre el tema, sea de la CGT, sea de la Central de Trabajadores Argentinos.
Para Kirchner, una muerte como consecuencia de un conflicto social es una pésima noticia. El fantasma de una víctima fatal viene campeando hace rato cada vez que hubo concentraciones en la Capital Federal de desocupados llamados por líderes de los piqueteros duros. En el forcejeo, en más de una ocasión, para que las columnas marcharan por caminos determinados, para que no perturbaran el tránsito, puso, como se dice, el «corazón en la boca». Ocurrió en Las
Heras sobre la humanidad de un suboficial, toda muerte es condenable pero es atrevido sostener que todo se armó para perjudicarlo a Kirchner. Enemigos no le faltan a él ni al gobernador Acevedo, que dejó lastimados cuando pasó por la titularidad de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Y está siempre el fantasma de la organización Quebracho, nacionalista dura, esa que sigue ostentando manifestantes enmascarados y al que no les daría asco promover una balacera.
Para que se conozca, incluso la izquierda dura, le rehuye cuando de movilizaciones se habla, porque nadie tiene claridad que es lo que quieren y si son autónomos.
Va de suyo que la derecha que busca juntarse para construir una alternativa política al kirchnerismo, ya le pasa la factura al Presidente por lo que considera «tolerancia oficial» ante los piquetes, pese a que antes de lo ocurrido, su cantidad d concurrentes y movilizados, ha caído verticalmente, ente otras razones por oportunidades para conseguir empleo..
No viene la tensión social únicamente por lo que queda del piqueterismo organizado y ahora apuntalado por los partidos de izquierda que hicieron base entre vetas de desocupados. La CGT y la CTA demandan otra redistribución del ingreso y, cosas de la vida, el elevar el mínimo no imponible de los salarios, han pasado a ser una reivindicación masiva.
¿Inversión europea en Gualeguaychú?
Kirchner dice a los suyos que espera un gesto de Tabaré para poder encontrarse más temprano que tarde. ¿Cuál sería? «Que se suspendan por 90 días las obras» de las dos papeleras, para poder «negociar» el cese de los cortes de la ruta que lleva al puente General San Martín y bajarle decibeles al conflicto. No se sabe la reacción uruguaya (si es que la idea ya es de conocimiento del gobierno frentista), pero dirigentes políticos locales no lo ven viable, pero, quién sabe.
Los consejeros del Presidente en ese asunto son varios, pero todos coinciden en que algún daño ambiental siempre estará latente, como lo indica la experiencia internacional, a pesar de que se avanzó muchísimo en tecnología. Kirchner sabe además que no hay marcha atrás en la construcción de las papeleras y que en lo medular se trata de encontrar modos de control ambiental confiables para las partes, sea con expertos de los dos países o terceros. La gira de Vázquez va en busca de apoyo y comprensión y debe tener en la manga algún modo de negociación para encontrar respaldos, piensan en el Palacio San Martín.
El camino a La Haya no cierra las posibilidades diplomáticas y sectores de la oposición que quieren una solución al diferendo, le pedirán al oficialismo respaldo a iniciativas de mayor participación de los dos Parlamentos y de organizaciones sociales con el objetivo de ayudar a una salida, pero sobre todo incidir sobre el estado de ánimo de la población de Gualeguaychú. El discurso de Kirchner a ambientalistas entrerrianos que lo vieron en la Rosada mentó la soga en casa del ahorcado: la reivindicación entrerriana es la del país, les dijo, pero omitió las broncas acumuladas a la vera del río Corrientes por la contaminación de papeleras de todo tipo allí instaladas y sobre la que no se hace nada.
Pero los actores locales de importancia coinciden en que lo más difícil es desarmar la bomba de Gualeguaychú, que ayudó a construir el irresponsable discurso del gobernador Jorge Busti. Anotemos que tres gobernadores, algunos kirchneristas y otros no como el salteño Juan Carlos Romero, han criticado al entrerriano, lo que debe leerse que dicen públicamente lo que el Presidente por razones que él sabrá, no hace.
Una senadora justicialista, que prefirió la reserva, sostiene que sería de gran ayuda para desarmar el explosivo y la tozudez de los que abogan para que de ninguna manera siga la construcción de las papeleras, que haya inversiones en la zona conflictiva.
Una idea que anda por aquí cuenta que sería interesante que las firmas de Finlandia y España digan que están dispuestas a hacer esas inversiones reclamadas pero para construir hoteles de jerarquía y otros sitios de esparcimiento. ¿Qué mejor garantía podrían dar a los entrerrianos que ayudando a mejorar la calidad del turismo en Gualeguaychú?
Sería como decir «tan seguros estamos que no habrá daños a la salud, que invertimos en esparcimiento donde llevaríamos a nuestros propios compatriotas».
Si la idea es razonable, como constató este periodista en medios oficiales, periodísticos y con legisladores, ¿quién la toma para negociarla con los capitalistas europeos? *
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