Muchas dificultades para unir al centro-derecha
Por lo pronto del trío que componen el titular del Boca Juniors, Mauricio Macri, quien fue el más votado en las legislativas porteñas de octubre, junto al economista Ricardo López Murphy, de mala performance en esos comicios pero en la provincia de Buenos Aires y el gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, el del medio ha quedado afuera por distintas razones donde no es menor el hecho que acusó en el pasado al mandatario neuquino de actitudes lindantes con la corrupción.
López Murphy no ha dado un portazo, pero todavía conserva esperanzas de recoger descontentos de la Unión Cívica Radical para su propia acumulación de poder y mantiene una pequeñita esperanza de que podría en 2007 llegar a un acuerdo con la líder del ARI, Elisa Carrió. Hace poco lanzó la idea de un Polo Republicano, tratando de machacar sobre alguno de los flancos que le atribuyen al gobierno nacional, la escasa calidad de las instituciones. Pero se quedó en la soledad de algunos desprestigiados dirigentes del casi extinguido Partido Demócrata Progresista. El Polo, ahora, duerme.
El ex ministro de Economía de Fernando de la Rúa y con ínfulas presidenciales, no participó de la cumbre del trío señalado. En Neuquén, solos, Sobisch y Macri, acordaron que el candidato de ese espacio para las presidenciales del año próximo se definirá en marzo de 2007. Apuntan a reunir a partidos provinciales de la misma matriz ideológica para mejorar sus chances electorales que las encuestas actuales le niegan.
Piensan en la derecha que podrían atraerlo al mismísimo vicepresidente Daniel Scioli con problemas de compatibilización con Néstor Kirchner, pero él mismo se encargó de descartarlo. Tiene ganas de ser candidato a jefe de gobierno porteño en 2007 y no por fuera del peronismo. Nones por ese costado.
También el tandem Macri-Sobisch pensó en Roberto Lavagna, el hasta hace poco ministro de Economía de Kirchner, pero el ex funcionario les cruzó el rostro. Con la derecha o la izquierda, ni a la esquina, fue su mensaje que hizo saber por la agencia oficial de noticias Telam. Lavagna, herido sin dudas al ser despedido por el Presidente, entiende que por ahora a Kirchner no hay modo de derrotarlo. Además, francamente, detesta al trío más mentado que pudo haber caminado por las calles de la derecha.
Los dilemas de Mauricio Macri por el juicio a Aníbal Ibarra
En marzo, Macri y Sobisch harán una gran gira por el interior del país con la intención de agrupar a los demócratas de la provincia de Mendoza, una corriente histórica del conservadurismo de esa zona, mejorar sus vínculos con los demoprogresistas de la provincia de Santa Fe o con el Partido Renovador de Salta. Y, claro, no dejan de pensar en López Murphy como integrante del espacio.
Macri tiene la hamletiana duda si va mejor el año que viene a conquistar el gobierno porteño donde las expectativas no son infundadas y deja en definitiva a Sobisch, un político infatuado, la posibilidad de ser el pretendiente presidencial.
Aunque Macri ganó las legislativas porteñas de octubre, Aníbal Ibarra, el suspendido jefe de gobierno porteño que está siendo objeto de un juicio político que puede destituirlo, machaca contra el titular de Boca Juniors como el responsable de impulsar su descabezamiento cabalgando sobre la tragedia de la disco Cromagnón, que dejó en diciembre de 2004 194 muertos.
Los argumentos de Ibarra son fuertes, pero no se sabe si alcanzarán para zafar de un objetivo político de la derecha, alegremente acompañado por legisladores de izquierda. Sin embargo, las encuestas destacan que la imagen positiva de Ibarra es cercana al 55% y que el juicio político no es considerado por la mayoría de los ciudadanos como el instrumento para dilucidar las responsabilidades de esa noche fatal de fines de 2004. La opinión mayoritaria es que el caso debe quedar en manos de los tribunales que están en pleno funcionamiento.
Macri teme, acaso con razón, que si prende la idea que él es el responsable de la situación institucional de la gran capital argentina, podría no ser el momento para llegar a ser su jefe de Gobierno.
Como se observa, no es esto de construir un espacio centro-derechista ladeado a este costado una faena sencilla. Después de las vacaciones y en base a temas puntuales, la oposición al gobierno buscará reagruparse.
El primer asunto, es intentar bloquear la aprobación en la cámara baja del proyecto oficialista sobre modificaciones al Consejo de la Magistratura, el organismo que propone designar jueces (que luego reciben, o no, acuerdo del Senado Nacional) o sancionarles, incluso con un juicio político.
La oposición, aquí se suma progresistas, radicales, socialistas, al bloque conservador, teme que las reformas propuestas le den al oficialismo de turno la llave para manejar el Poder Judicial. Pero coincidencia solo en ese tema.
El kirchnerismo, que piensa que tendrá en número necesario para aprobar las reformas, refuta las acusaciones exhibiendo, por caso, la actual composición de la Suprema Corte de Justicia, con preeminencia de jueces progresistas. *
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