ANALISIS INTERNACIONAL

Un presupuesto de guerra y espionaje

EN SU DISCURSO del 31 de enero sobre el estado de la Unión el presidente Bush anunció la permanencia de las tropas en Irak y del sistema de espionaje al margen de la justicia, un aumento de los gastos de guerra y armamentos y una reducción de los gastos sociales.

Este presupuesto de guerra y espionaje suscitó una andanada de críticas en su país y en el mundo. Ya señalamos la condena tajante del ex vicepresidente Al Gore al sistema de escuchas ilegales instaurado desde setiembre 2001, y que la guerra se lleva también al campo de la información. Pero hay mucho más al respecto.

 

Armamentos contra Medicare

Para el año fiscal que comienza en octubre los gastos en armamentos aumentan en 8% y todo el presupuesto de Defensa en 5% por lo menos, y en análogo porcentaje los gastos del hipertrofiado ministerio de Seguridad Interior.

En cambio se suprimen 140 programas sociales, afectando principalmente el sistema de cobertura de salud para los ancianos y discapacitados (Medicare), que ve reducido sus recursos en 36 mil millones de dólares en el próximo período. Tal ha sido la línea invariable de Bush desde que se instaló en la Casa Blanca. Cañones en vez de manteca, según la fórmula de Hitler.

En el Foro Social Mundial de Caracas esto fue denunciado por Cindy Sheehan, trasformada en una activa militante por la paz y que llevó su protesta hasta el ámbito en que Bush pronunció su discurso. En el FSM .participó asimismo una organización denominada «Campaña de los pobres por los DDHH en EEUU», cuya presidenta, Cheri Honkala, señaló en el último programa radial dominical del presidente Hugo Chávez las condiciones en que vive la población pobre de EEUU, y agregó: «Tenemos suficiente dinero para alimentar, dar educación y salud a todos pero en mi país se utiliza el dinero para ir a otros países a matar gente, gente pobre».

Estaba aludiendo a las invasiones de Irak y Afganistán, pero EEUU ha incrementado su intervencionismo contra otros países, como la recrudecida injerencia contra Venezuela y el espionaje comprobado de militares yankis en ese país, lo que motivó la expulsión del agregado naval de su embajada en Caracas.

El último acto de intervención de EEUU contra el gobierno de Chávez fue protagonizado por John D. Negroponte, director de la Inteligencia Nacional, la superagencia conformada por 15 servicios de inteligencia, incluyendo la CIA y el FBI.

Por primera vez desde que fue nombrado para ese cargo por Bush, Negroponte compareció el jueves pasado ante el Comité de Inteligencia del Senado, junto al jefe de la CIA, Porter Goss, el director del FBI, Robert Mueller, jefes de inteligencia del Pentágono y del Departamento de Estado.

 

Negroponte en acción

Ahí pronunció una retahíla de acusaciones contra Chávez, alertando sobre su segura victoria electoral el 3 de diciembre próximo y tratando de insuflar oxígeno en las decaídas fuerzas de la oposición. Estigmatizó al presidente venezolano por su amistad con Fidel Castro, dijo que procuraba relaciones más estrechas con Irán y Corea del Norte y que estaba interviniendo en los asuntos internos de los países vecinos.

En el acto efectuado al otro día en la Plaza de la Revolución de La Habana, tanto Castro como Chávez dieron cumplida réplica a estas atrevidas afirmaciones.

En esa ocasión se hizo entrega a Chávez del Premio Martí estatuido por la Unesco, en reconocimiento de la gran obra realizada por su gobierno en materia de educación del pueblo, tarea que redundó en beneficio de millones de venezolanos y contó con la ayuda fraterna de educadores cubanos. Ambos recordaron el intervencionismo descarado practicado por Negroponte como embajador en Honduras durante la guerra sucia a la revolución sandinista, armando las bandas criminales de la contra; y luego como embajador en Bagdad, poniendo en pie el sistema de ocupación militar de Irak. Hoy está al frente del mayor sistema mundial de espionaje, dirigido contra los ciudadanos de su país y ramificado al planeta entero. Que él hable de intervención es el colmo.

 

Otro Watergate

Sobre los temas del espionaje interno, que se practica desde hace cuatro años y medio según reveló The New York Times, deberá comparecer el secretario de Justicia, Alberto Gonzales, ante la Comisión de Asuntos Judiciales del Senado, donde se concentraron acusaciones no sólo de parte de los demócratas (como Edward Kennedy) sino también de republicanos. Gonzales (un ex empleado de la Casa Blanca) amenazó con actuar contra los responsables de la filtración de la noticia. O sea, matar al mensajero.

Mientras el vicepresidente Cheney lo apoyó expresamente, un video difundido por defensores de los derechos civiles compara a Bush con Nixon, expulsado de la presidencia en 1974 por el espionaje de Watergate. *

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