Extremistas piden autorización que los habilite a asesinar a los autores

Cuatro muertos y veinte heridos en Afganistán por caricaturas de Mahoma

Otros veinte afganos resultaron heridos en las manifestaciones que estallaron en los cuatro costados del país. En la capital, los radicales lanzaron piedras contra las embajadas de Dinamarca, Gran Bretaña y Francia, y contra la oficina de Naciones Unidas.

Kabir Ahmad, responsable del distrito afgano de Bagram, atribuyó la responsabilidad de dos de las muertes, producidas frente a la sede de la fuerza multinacional, cerca de Kabul, a los seguidores del régimen derrocado de los talibanes.

La tercera muerte se produjo en la provincia oriental de Laghman.

Las protestas violentas se cobraron otra vida el lunes en la localidad de Bosaso, en el noreste de Somalia, donde al menos una persona murió y varias resultaron heridas durante un enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes que se quejaban de la publicación de estas reproducciones satíricas del Profeta, indicaron testigos y fuentes policiales.

En Irán, un grupo de manifestantes entró por la fuerza ayer en la sede de la embajada danesa en Teherán, mientras la policía intentaba evitar el asalto arrojando gases lacrimógenos, constató un periodista de la AFP.

Poco antes, los manifestantes habían lanzado cócteles molotov contra la misión diplomática de Dinamarca.

En Irak, unos 2.000 chiítas furibundos reclamaron una fatwa (decreto religioso) de sus dirigentes religiosos que autorice asesinar a los autores de las caricaturas de Mahoma publicadas en Dinamarca.

Los manifestantes se concentraron en el centro de Kut (a 175 km al sur de Bagdad), convocados por el jefe radical chiíta Moqtada Sadr, enarbolando el Corán y con una gran pancarta en la que se leía la petición a la autoridad religiosa para que «emita una fatwa que autorice el asesinato de los caricaturistas».

En El Cairo, miles de estudiantes egipcios, dirigidos por el jeque de Al Azhar, máxima autoridad del islam sunita, se manifestaron para protestar contra el «ataque al profeta» Mahoma, indicaron varios testigos.

A los llamamientos al boicot de los últimos días, se sumó el lunes la Asociación Médica Pakistaní que anunció un boicoteo a los medicamentos procedentes de Dinamarca, Noruega, Suiza, Alemania y Francia.

Al tiempo que aumentan y se extienden los actos violentos antieuropeos, las autoridades occidentales tratan de apaciguar los ánimos y llaman a la calma.

La Casa Blanca declaró ayer que entiende la cólera de los musulmanes por la publicación de caricaturas, pero que también debe condenar los discursos antisemitas y anticristianos «que inciten al odio».

Un portavoz del Vaticano, el arzobispo británico Michael Fitzgerald, pidió tanto a cristianos como a musulmanes que «mantengan la calma».

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha pedido a los musulmanes que «perdonen el mal que han sufrido».

En Italia, el jefe del gobierno, Silvio Berlusconi, considera la publicación de las caricaturas como un «gesto irresponsable», pero también denunció «la violencia fanática» diciendo que es un «acto blasfemo».

El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, indicó que su país utilizará todos los contactos en el mundo árabe para tratar de «contribuir a aplacar la violencia» provocada en Oriente Medio por la polémica sobre las caricaturas.

Ante una crisis que desborda, Austria, que preside este semestre la Unión Europea, ha pedido a Egipto, Argelia, Etiopía, Irán, Jordania, Indonesia, Kuwait, Líbano, Libia, Malasia, Marruecos, Omán, Pakistán, Arabia Saudí, Siria, Túnez, Turquía, los Emiratos Arabes Unidos y la Autoridad Palestina que protejan los ciudadanos de los países de la UE.

Para añadir leña al fuego, el diario iraní de más tirada ha convocado un concurso de caricaturas sobre el Holocausto. *

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