Guerra Santa en todo menos en nombre
El mundo asiste a una «guerra santa» entre Europa, Estados Unidos y el Medio Oriente pero todavia no se le ha puesto ese nombre.
La lucha es por la hegemonía racial, religiosa y territorial de la zona considerada cuna del islamismo.
Naciones cristianas ya controlan militarmente varios territorios musulmanes en el centro de la región. El resto de los países islámicos del Medio Oriente están jaqueados con armas nucleares desde bases estratégicas cercanas.
Buscando quebrar el movimiento pinza sobre sus territorios, fuerzas militares islámicas atacaron recientemente el corazón mismo de los países cristianos involucrados y produjeron cientos de bajas.
Líderes cristianos insultan la religión islámica con críticas políticas a sus sistemas de gobierno y la prensa publica caricaturas cómicas de Mahoma buscando minar el orgullo religioso de sus fieles. Mientras tanto, Estados Unidos amenaza con retaliación militar a varios gobiernos musulmanes no alineados, como Siria e Irán. También ataca posiciones enemigas en Pakistán.
El conflicto hace rato que dejó de ser una colección de escaramuzas retaliatorias. Desde hace tres años que es una conflagracion mundial. Muchos países de ambos bandos proporcionan fuerzas regulares e irregulares en varios frentes. La lucha cuerpo a cuerpo se lleva a cabo en distintos puntos del planeta. Las ciudades más asediadas son Nueva York, Kabul, Londres, Bagdad, Teherán, Madrid, Islamabad, Damasco, Roma, Cairo y Washington.
El conflicto sólo puede escalar, al no existir organismos internacionales independientes y objetivos que puedan detener las ondas belicas de uno y otro bando. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debería actuar en el tema con una mano objetiva y calmada, pero es sólo un fósil de la Segunda Guerra Mundial. Fue creado para una realidad militar y política del mundo que ya no existe más.
En el Consejo de Seguridad de la ONU, cuatro de las cinco potencias permanentes son democracias cristianas: Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Rusia. El unico disidente es la dictadura China, que es atea, pero muy probablemente por razones estratégicas y comerciales arroje su peso del lado cristiano. No hay representantes islámicos en la mesa de la seguridad mundial.
Los «punta de lanza» internacionales involucrados en la ofensiva iraquí de 2003 fueron Estados Unidos, Inglaterra, España, Italia y Polonia. Cuatro de los países más cristianos de Occidente. Países de la misma denominacion religiosa en la NATO, incluyendo Canadá, Holanda y Francia, controlan Afganistán y jaquean a Irán amenazándolo con un bloqueo económico.
Todas las potencias del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas consideran al islamismo como un peligro para su seguridad nacional. Estados Unidos fue objeto de la única acción militar extranjera en su territorio y donde murieron 3.000 personas. Ese acto bélico sorpresivo hizo tambalear a su economía interna por primera vez en su historia. Inglaterra recibió un atentado en Londres que paralizó al país durante 48 horas. España acusó recibo de un fiero zarpazo militar que casi destruyó el sistema de transporte de su capital. Rusia se desangra en una guerra interna contra rebeldes musulmanes chechenos secesionistas.
El Islamismo está sitiado. Lo único que impide una guerra santa total es el caos innecesario en que caerían las economías mundiales en caso de una conflagracion militar con centro en el Medio Oriente. La cotización del petróleo se multiplicaría por un coeficiente desconocido. Estados Unidos y Europa caerían en recesión con miles de desocupados. El transporte público y privado se paralizaría impidiendo la distribución de alimentos y productos. El precio de los automóviles caería como un ladrillo y millones de empleos en esa industria desaparecerian al instante.
Pero tal vez el precio de una Tercera Guerra Mundial sea pagable, y es seguro que esa alternativa ya está estudiada. Como resultado, la totalidad de los pozos petroleros mundiales quedarían bajo control cristiano. Llenar un tanque de gasolina sería tan fácil y disfrutable como tomar una botella de Coca Cola bien helada. El siglo XXI terminaría finalmente dominado por las potencias cristianas. Tal como paso en el Nuevo Mundo en los siglos posteriores al 12 de octubre de 1492.
De los únicos dos continentes ajenos al conflicto, Africa y Latinoamerica, el primero no cuenta y el segundo es 99% cristiano. A ambos les conviene una posición neutral porque 2006 puede resultar en el triunfo final del cristianismo sobre otras religiones universales con el consecuente beneficio económico.
La mayoria de los estados islámicos del Medio Oriente y sus alrededores son gobernados por minorias dictatoriales que no representan la voluntad popular, pero que por el momento garantizan la supervivencia de sus países. Su poder y subsistencia depende directamente del apoyo financiero, comercial y militar de naciones cristianas. Esta situacion no puede durar. El descontento islamista chupará al mundo cristiano hacia una conflagracion terrorista anti-cristiana total. El uso de armas biológicas y nucleares por ambos bandos no esta descartada.
Es muy probable que en las próximas décadas el islamismo sea reducido a una religión pagana minoritaria irrelevante. Más tarde, otras religiones como el budismo y el hinduísmo correrán la misma suerte. El poder cristiano sobre el mundo será total.
Como una vez fue el 12 de octubre el día en que una raza destruyó a otra con el pretexto de una religión, setiembre 11, 2001 podría quedar en la historia como el día que el cristianismo decidió finalmente la suerte de otras religiones mundiales y del resto de la humanidad. *
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