El presidente venezolano, premiado por la Unesco en Cuba

Castro y Chávez en La Habana con renovadas tensiones con EEUU

«Un abrazo y un beso a Cuba, que la amo», dijo Chávez a su llegada esta madrugada luego de fundirse en un abrazo con Castro, quien lo recibió en el aeropuerto.

El mandatario venezolano recibió el Premio Internacional José Martí, que le otorga la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), por contribuir a la integración latinoamericana y a la preservación de la identidad, cultura, tradiciones y valores históricos regionales.

La entrega de ese reconocimiento se realizó en un acto solemne en la Plaza de la Revolución José Martí, con la participación de decenas de miles de estudiantes de medicina venezolanos, cubanos y de otras nacionalidades latinoamericanas, y más de 200.000 habaneros.

Previamente, Chávez participó en la inauguración de la XV Feria Internacional del Libro Cuba 2006, en la cual Venezuela, invitada especial, estará representada además por una delegación de 90 personalidades de la cultura, y más de un millón de ejemplares de unos 1.200 títulos.

La visita de Chávez, la número 15 que realiza a Cuba desde 1999, se produce en medio de las celebraciones por sus siete años de gobierno, y en momentos en que, al igual que Castro, encara renovadas tensiones con Estados Unidos.

En uno de los actos conmemorativos que presidió en Caracas, Chávez anunció la expulsión del agregado naval de la embajada estadounidense, capitán de fragata John Correa, a quien declaró «persona non grata» y acusó de estar involucrado en un caso de espionaje revelado a finales de enero junto a varios marinos venezolanos.

La expulsión de Correa, la primera medida de ese tipo que aplica Chávez durante su mandato, tensa aún más las ya deterioradas relaciones con Washington, que rechazó las acusaciones de Caracas.

Castro, por su parte, está a punto de inaugurar frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA) en La Habana una plaza de banderas, construida a marcha forzada, en respuesta a la «provocación» de esa legación de instalar el 16 de enero pasado -en el quinto piso del edificio- una pantalla lumínica gigante para transmitir noticias y mensajes políticos «sin censura» a los cubanos.

Durante una reciente visita a la obra, cuya construcción comenzó poco después de una marcha de 1,4 millones de cubanos -según cifras oficiales- frente a la SINA, el mandatario cubano calificó a la legación estadounidense de «puesto de mando de la contrarrevolución» interna.

Previo a la multitudinaria marcha, Castro acusó a Washington de intentar hacer naufragar los acuerdos migratorios bilaterales, suspender las importaciones agroalimentarias desde Estados Unidos, y romper el nivel mínimo de relaciones existentes desde 1977, a nivel de Oficina de Intereses.

Otros de los temas en que Chávez y Castro coinciden es en el derecho que le conceden a Irán a desarrollar la energía nuclear con fines pacíficos, en oposición a Estados Unidos y otras potencias que exigen el abandono del programa nuclear iraní. *

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