ANALISIS INTERNACIONAL

Venezuela en el candelero

El Foro Social Mundial policéntrico efectuado a fines de enero en Caracas (junto a Bamako, Malí, y de ser posible en marzo en Pakistán) colocaron en un primer plano a Venezuela, su pueblo y su gobierno. En otra medida, ello había acontecido con su actuación en la Cumbre de Mar del Plata que enterró el ALCA, y por el gran proyecto echado a andar por Chávez (ya como virtual miembro pleno del Mercosur) junto a Lula y Kirchner, de un gasoducto que recorrerá buena parte de Sudamérica y cambiará su ecuación energética. En ese cuadro celebraba ayer los siete primeros años del acceso de Chávez al gobierno.

 

Concepciones sobre democracia

De hecho, esos actos significaron el lanzamiento de la campaña electoral para las presidenciales de diciembre, en que el MVR y sus aliados se proponen renovar el mandato del actual presidente (con una meta de 10 millones de votos en una masa que creció a 16,6 millones de potenciales votantes) frente a una oposición desnorteada tras el fracaso de su táctica abstencionista en las legislativas del 4 de diciembre 2005, un hara-kiri que eliminó su representación en la Asamblea Nacional.

El proceso venezolano ofrece una rica cantera para el debate sobre la democracia, esencial en el mundo de hoy. El gobierno venezolano se vio sometido a lo extenso de este período a un campaña mediática plagada de infamias por parte de la oposición (al igual que la soportada por el gobierno brasileño), tendiente a presentar a Chávez con el rostro de la antidemocracia (una versión sudamericana del «eje del mal») para socavar a su gobierno y derribarlo.

Y esto es lo que hicieron, con el apoyo manifiesto del gobierno estadounidense, que financia a buena parte de la oposición. Esto ha sido documentado y reconocido, ya que los fondos están en el presupuesto de EEUU. Recuérdese además la recepción de Bush a Corina Machado en la Casa Blanca. El golpe de Estado del 11 de abril de 2002, que secuestró a Chávez mientras Carmona acaparó la totalidad de los poderes, fue una muestra de clara intromisión de EEUU, con presencia de sus militares junto a los golpistas en Fuerte Tiuna. Lo mismo cabe decir del salvaje paro petrolero iniciado en diciembre 2002, apuntado al corazón de la economía venezolana, de las posteriores «guarimbas» y repetidos intentos de desestabilización, mientras algunas de las cabezas del golpe huyeron y seguían conspirando desde los países vecinos. Estos son los que se proclamaban demócratas y eran arropados por el imperio del norte.

 

Grandes figuras alzan la voz

Es desde allí que el reverendo ultraconservador Pat Robertson, muy próximo a la Casa Blanca, llamó públicamente a asesinar a Chávez alegando que «nos costaría mucho menos caro que iniciar una guerra». Le hacía eco al ex presidente adeco Carlos Andrés Pérez (responsable del caracazo que segó cientos de vidas en febrero de 1989, y luego expulsado del cargo por corrupción) quien proclamó desde Miami que el problema de Venezuela se resolvía con un fusil de mira telescópica.

A estos hechos aluden cinco eminentes intelectuales que suscribieron un llamamiento en el entorno del FSM de Caracas bajo el título: «La soberanía de Venezuela debe respetarse». Son ellos: el publicista estadounidense Noam Chomsky, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, dos premios Nobel de Literatura (el portugués José Saramago y la sudafricana Nadine Gordimer) y el universitario francés Salim Lamrani. Allí se dice: «Durante los últimos seis años, la oposición venezolana ha sufrido once derrotas electorales consecutivas, y ello a pesar de todas las campañas mediáticas que organizó contra el gobierno legítimo de Chávez. Frente a esta desbandada ininterrumpida, la oposición, que ha perdido toda base popular, decidió boicotear las últimas elecciones parlamentarias con el objetivo de socavar el proceso democrático. Serias sospechas pesan sobre Estados Unidos, considerado como el promotor de esta nueva tentativa de desestabilización. La oposición venezolana toma así como rehén a la democracia. Eso es inaceptable».

Tanto más desde que ya se denuncia la intención de repetir el plato para las presidenciales de diciembre, objetando por anticipado la limpieza de los comicios y la labor del Tribunal Nacional Electoral para desestimular la participación de los electores y después impugnar la validez de los comicios.

 

Participación popular

Por el contrario, el gobierno se juega por entero a la participación del pueblo, señala que el principal adversario es el abstencionismo mientras promueve a través de las misiones Robinson y Barrio Adentro la actividad ciudadana en materia educativa y sanitaria. Ello otorga una nueva dimensión a la democracia, equivalente a que el pueblo tome su destino en manos propias. *

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